De la 'happy hour' a la 'bloody hour'

Mujeres con la regla, de fiesta en el club Anna Loulou de Tel Aviv. / Ben Palhovx
Mujeres con la regla, de fiesta en el club Anna Loulou de Tel Aviv. / Ben Palhovx

El club más hipster de Tel Aviv ofrece el 25% de descuento a las clientas que estén con la regla

MIKEL AYESTARANJERUSALÉN

En lugar de charlar de fútbol, el tiempo o el último cotilleo de turno, Moran Barir, Dana Etgar y sus amigos del club Anna Loulou de Tel Aviv pasaron una tarde hablando de lo que supone tener la regla para la mujer. Esta conversación derivó en una iniciativa que han llamado 'bloody hour' y ha tenido gran éxito de público y fuerte eco en los medios de Israel. Las mujeres que tienen la regla disfrutan de un descuento del 25% en las consumiciones los lunes, martes, miércoles y sábados desde las nueve de la noche hasta que el emblemático local del puerto de Jaffa cierra sus puertas. No hace falta presentar pruebas, todo se basa en la confianza.

«Cualquiera que nos conozca sabe que no es un intento de atraer a más mujeres al club, ni mucho menos. Es una iniciativa de puro interés social, de corte feminista y no económica. Queremos romper un tabú, que las mujeres dejemos de sentirnos avergonzadas al hablar de lo que sentimos durante el periodo. Nos pasamos el 25% de nuestras vidas menstruando y nos merecemos este descuento», señala Barir, una de las promotoras de esta idea que espera se extienda a otros clubes de la ciudad y el extranjero. La puesta de largo de la 'bloody hour' se celebró el sábado en un Anna Loulou teñido de rojo para la ocasión, con una 'performance' centrada en la menstruación por parte de la comediante local Chen Zausmer y esa noche solo se pincharon temas de voces femeninas. «Esta iniciativa es también un mensaje para los hombres. Todos estos anuncios de compresas y tampones con chicas fantásticas que corren, andan en bici y sonríen todo el rato son mentira. Hay que acabar con ese intento de forzada normalidad», piensa Barir, amiga de los actuales dueños que tiene en este club su segunda casa.

El Anna Loulou, una cueva situada cerca del puerto de la antigua ciudad árabe de Jaffa, es «un bar 'underground' en el que la utopía reina en mitad del humo y el ambiente hipster y donde los lugareños de toda condición posible (musulmanes y judíos, homosexuales y heterosexuales) bailan al ritmo de música techno árabe y beats africanos hasta las mil de la noche», según la reseña de 'The New York Times'.

En una ciudad donde la transgresión es la norma, la 'bloody hour' ha sido revolucionaria y va un paso más allá que otros descuentos que saltaron a los medios como los que ofrecían algunos restaurantes durante la guerra de Gaza de 2014 a las parejas de árabes y judíos que se sentaban en la misma mesa. ¿Qué será lo próximo que se les ocurra?

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