Una guía para los sin techo

Un comedor para indigentes gestionado por la comunidad de San Egidio en Roma./Reuters
Un comedor para indigentes gestionado por la comunidad de San Egidio en Roma. / Reuters

Dónde comer, dormir, lavarse, vacunarse... La comunidad de San Egidio ayuda a los más necesitados a sobrevivir a los rigores del invierno romano. «Salva vidas»

DARIO MENOR

Jacqueline no se acuerda de dónde está su clase. Va de un lado para otro por los pasillos del centro de enseñanza de lengua y cultura italiana que tiene en el corazón del barrio romano de Trastevere la Comunidad de San Egidio, un movimiento de seglares con multitud de iniciativas para ayudar y facilitar la integración social y laboral de los inmigrantes e indigentes. Además de estos cursos, ofrece un servicio de comedor, ropero y hasta una guía donde las personas sin hogar pueden encontrar los lugares donde comer, vestirse, lavarse y dormir en Roma, Madrid, Barcelona y Buenos Aires, entre otras ciudades. Se la conoce como la 'Guía Michelín de los pobres'. Desde hace dos años esta asociación católica brinda además la posibilidad de vacunarse contra la gripe para aguantar mejor los rigores del invierno, que para quienes no tienen un techo son en ocasiones mortales.

Ese es su lado más callejero, porque San Egidio tiene también una cara diplomática: propicia y facilita negociaciones para alcanzar la paz en lugares de conflicto. Ha actuado en países de África, Asia e Hispanoamérica y también en Euskadi, ganándose así el sobrenombre de 'la ONU de Trastevere'. Son precisamente unos cuantos representantes de estas peculiares Naciones Unidas los que acuden en auxilio de Jacqueline: sus compañeros de clase. Primero un joven de El Salvador y luego varios de Bangladesh le saludan y le recuerdan que los de su nivel tienen que ir al aula 'O'. «Es que llevo sólo 9 días en Italia», dice esta joven peruana de 23 años como para justificar su despiste. «En mi país trabajaba como estilista y aquí quiero estudiar y ver si consigo encontrar un empleo. De momento sólo llevamos tres clases. Por suerte el italiano no resulta difícil para los que hablamos español. Los de otros países lo tienen más complicado que nosotros».

Recelos hacia la vacuna

Mientras Jacqueline y sus compañeros esperan a que comience la clase, se les acerca una señora de mediana edad, pelo corto y amplia sonrisa vestida con una bata blanca. «¿Quién quiere vacunarse? Es gratuito, no tiene efectos secundarios y os ayudará a pasar mejor el invierno. Os la ponemos en un minuto y el pinchazo apenas duele». Es Caterina Pizzutelli, médica del servicio sanitario nacional italiano, que al acabar su turno laboral en Frosinone, una ciudad a unos 100 kilómetros al sur de Roma, ha conducido hasta la capital para pasar la tarde poniendo vacunas contra la gripe a los inmigrantes que aprenden italiano con San Egidio en el centro de Trastevere. Hay otras sesiones de vacunación en el comedor adonde acuden los indigentes, a los que se les ofrece una inyección adicional contra el neumococo en los casos de riesgo. También se desplazan Pizzutelli y sus compañeras a los campamentos de las afueras de la ciudad donde viven inmigrantes de etnia 'rom'. El año pasado, con esta campaña impulsada junto a la Federación Italiana de Médicos de Medicina General (FIMMG) consiguieron tratar a 700 personas en situación de fragilidad social en Roma. Este año la experiencia se ha ampliado también a Nápoles, Padua, Messina y Frosinone y se espera llegar a las 4.000 vacunas, ofrecidas de forma gratuita por tres farmacéuticas (Mylan, Pfizer y Seqirus).

«Hay un porcentaje de población que no tiene apenas contacto con el sistema de salud. Son indigentes que no tienen ningún documento, o extranjeros que sólo pueden recibir curas de emergencia. Resultan invisibles. A esas personas tenemos que ser nosotros los que vayamos a buscarles, porque tienen derecho a recibir asistencia y a vacunarse contra la gripe», cuenta Pizzutelli, que pone un ejemplo de cómo esta iniciativa puede incluso salvar vidas. «El pasado invierno murió un 'sin techo' en Frosinone a causa de una neumonía. No tendría que haber fallecido. Una vacuna le habría evitado ese fin».

«Primero te quedas sin trabajo y luego sin casa, así que te vas a dormir al coche y acabas en la calle»

El proyecto de la FIMMG tendría poco recorrido sin aliarse con San Egidio. «Muchos extranjeros e indigentes tienen una relación difícil con los médicos. No se acaban de fiar de nosotros. Pero en cambio San Egidio lleva mucho tiempo ofreciéndoles todo tipo de asistencia y si ellos les dicen que algo es bueno, lo aceptan», dice Pizzutelli, que entró en contacto con Antonella Zampa, responsable de la asistencia a los 'rom' en esta asociación católica. «La vacunación es una herramienta más para ayudarles a la integración», dice Zampa. Reconoce, sin embargo, que al principio no resultó fácil que los inmigrantes, indigentes y 'rom' aceptaran las vacunas. «No se fiaban. Nos decían que estaban caducadas o que queríamos hacer experimentos médicos con ellos. Otros incluso seguían el discurso de los antivacunas. De locos. Les demostramos que era por su bien siendo nosotros los primeros en vacunarnos. Al darse cuenta de que pasaron bien el pasado invierno, ahora muchos nos preguntan cuándo les ponemos la inyección».

Un salvavidas de papel

El inicio de la campaña de vacunación ha coincidido con la presentación en Roma de la nueva edición (la número 28) de la guía 'Dónde comer, dormir y lavarse' en la capital italiana en 2018. Con sus más de 550 direcciones y referencias, ayuda a orientarse por la ciudad a los pobres, personas sin hogar, extranjeros y ancianos con pocos recursos. Se van a regalar 8.000 ejemplares en papel y hay también una aplicación para teléfonos móviles, así como una edición gratuita en formato 'pdf'. Con versiones para distintas urbes italianas, se ha convertido en una referencia para el país con mayor número de pobres en términos absolutos de Europa.

«Hay personas que no pueden recibir ni curas de emergencia. Resultan invisibles»

Según los últimos datos de Eurostat, hay diez millones y medio de italianos que tienen dificultades para pagar el alquiler y la calefacción o para afrontar gastos imprevistos. Si se miran los porcentajes, son en cambio Rumanía y Bulgaria (49,7% y 47,9%, respectivamente) las naciones europeas donde más personas viven con penurias.

«La 'Guía Michelín para los pobres', como la llamamos de forma cariñosa, es una herramienta la mar de útil. En 220 páginas ofrece toda la información necesaria», dice Francesco Dante, de la Comunidad de San Egidio. «Puede parecer exagerado, pero lo cierto es que la guía salva vidas porque rompe el círculo vicioso en el que podemos entrar cualquiera. Primero te quedas sin trabajo y luego sin la casa, así que te vas a dormir al coche. Al final acabas abandonado a tu propia suerte en la calle. Con la guía sabes dónde encontrar un sitio para lavarte y conseguir ropa limpia, de manera que puedas tener opciones cuando te presentas a una entrevista de trabajo. Hay mucha gente que ha logrado salir de la indigencia gracias a ella».

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