El rey de los fondos

El multimillonario cofundador de Microsoft nació en Seattle (EE UU) el 21 de enero de 1953. Vendió su parte de la empresa a su socio en 1983 para afrontar varios meses de terapias contra un cáncer, superado en dos ocasiones. Soltero, con 18.000 millones de euros, se sitúa en el puesto 44 de la lista Forbes de los más ricos. Parte de su fortuna va a la investigación y las obras de caridad. /
El multimillonario cofundador de Microsoft nació en Seattle (EE UU) el 21 de enero de 1953. Vendió su parte de la empresa a su socio en 1983 para afrontar varios meses de terapias contra un cáncer, superado en dos ocasiones. Soltero, con 18.000 millones de euros, se sitúa en el puesto 44 de la lista Forbes de los más ricos. Parte de su fortuna va a la investigación y las obras de caridad.

Paul Allen, cofundador de Microsoft, localiza el pecio del 'USS Juneau', que se une a otros dos famosos barcos hundidos en la Segunda Guerra Mundial y hallados por su espectacular buque, el 'Petrel'

Lo que quedó del crucero ligero 'USS Juneau', hundido en la Batalla de Guadalcanal el 13 de noviembre de 1942, descansaba a 4.200 metros de profundidad cuando el buque 'Petrel' lo descubrió el pasado sábado 17 en medio de la oscuridad del océano, junto a las islas Salomón. Un torpedo japonés lo partió en dos y lo mandó a pique en menos de una hora. Llevaba 76 años olvidado, pese a que en su día dio mucho que hablar, no sólo por los 687 marinos muertos (únicamente diez fueron rescatados ¡ocho días más tarde! porque los nipones no acababan de abandonar la zona) sino porque entre ellos estaban los cinco hermanos Sullivan, que habían pedido ser alistados juntos, deseo que como excepción les fue concedido pese a que en principio estaba prohibido para evitar grandes tragedias familiares. Como la que sucedió. La muerte de George, Francis, Joseph, Madison y Albert, de 27, 26, 24, 23 y 20 años, dio la vuelta al mundo; también la foto de su desdichada madre leyendo con una mano en la cabeza la carta del presidente Roosevelt en la que le comunicaba la mala nueva y que un buque de la armada estadounidense llevaría por nombre 'Hermanos Sullivan'.

Este tipo de historias, abundantes en un periodo tan largo y sangriento como el de la Segunda Guerra Mundial, son las que apasionan a Paul Allen -cofundador de Microsoft junto a Bill Gates, magnate de varios negocios y filántropo-, que compró el buque 'Petrel' para dar rienda suelta a su afición por esta gran contienda rastreando los fondos marinos en busca de buques hundidos: «Desde mi juventud me ha fascinado la historia de la Segunda Guerra Mundial, inspirado por el servicio que prestó mi padre en el Ejército de EE UU».

Solo dos semanas antes, el día 6, y tras medio año de búsqueda, el 'Petrel' encontraba el pecio del portaviones 'USS Lexington', el más grande botado en su momento y hundido el 8 de mayo de 1942 en la Batalla del Mar del Coral. Con capacidad para albergar hasta 120 aeronaves, incluyendo cazas, aviones de reconocimiento y bombarderos, se encontraba a 800 kilómetros del litoral oriental australiano, a 3.000 metros de profundidad. Las fotografías tomadas por el 'Petrel' dejan con la boca abierta a cualquiera, al comprobar el buen estado de conservación de 11 de las 35 aeronaves que llevaba cuando se hundió. Pueden verse perfectamente pintadas en el fuselaje las estrellas de cinco puntas de las fuerzas armadas estadounidenses y también la llamada 'cuenta de la victoria', pequeñas banderas del sol naciente -la insignia militar actual del Ejército japonés y la oficial del país hasta el final de la guerra-; cada una de ellas simboliza un barco hundido o un avión derribado. Y, a su lado, un dibujo del gato Félix, personaje animado de la época del cine mudo famoso en todo el planeta.

El perro 'Wags'

El 'Lexington' fue alcanzado por dos torpedos japoneses y por culpa de un incendio se fue escorando, por lo que el capitán dio la orden de abandonar el barco, operación que se realizó tan satisfactoriamente que hasta pudo salvarse el perro que hacía de mascota, 'Wags' se llamaba. 2.000 marineros vivos frente a los 200 que perecieron allí. Otra buena historia rescatada por Allen.

«Como hijo de uno de los supervivientes del 'USS Lexington', felicito a Paul Allen y a los miembros de la expedición de la nave exploradora 'Petrel' por localizar a 'Lady Lex' (como se conocía al portaaviones)», dijo el almirante Harry Harris, responsable de la división estadounidense en el Pacífico, al enterarse de la noticia que Allen había anunciado y valorado de esta manera: «Recordamos a su valiente equipo, que ayudó a asegurar la primera victoria estratégica de EE UU en el Pacífico. Como estadounidenses, tenemos una deuda de gratitud con los que sirvieron y continúan sirviendo a nuestro país por su coraje, persistencia y sacrificio. La Batalla del Mar del Coral fue notable no sólo por detener un avance japonés, sino porque fue el primer choque naval de la historia en el que los barcos enemigos nunca se vieron a simple vista», en referencia a que se enfrentaron con los aviones que llevaban.

«Desde niño me fascina la II Guerra Mundial, ya que mi padre sirvió en el ejército», dice Allen

El 'Petrel' no es el primer barco con el que Allen hace sus descubrimientos submarinos. Empezó su odisea con el yate 'Octopus', uno de los más grandes y lujosos del mundo, con 126 metros de eslora, 13 camarotes para 26 invitados y 57 miembros de la tripulación. Además, dispone de un gran hangar en la cubierta principal para dos helicópteros, además de un submarino y una lancha que entran en él navegando a través de una compuerta. Tiene estudio de grabación, cine, cancha de baloncesto, piscina... Y cada año viaja a Cannes para celebrar una fiesta temática a la que Allen invita a actores y otros famosos. Conocido por su destreza con la guitarra eléctrica -compró la Stratocaster que Jimi Hendrix, uno de sus ídolos, usó en Woodstock por 1,8 millones de euros a finales de los 90-, el magnate suele ofrecer una actuación con su banda para sus invitados. En 2016, Mick Jagger, Chloe Sevigny y Mischa Barton, entre otros, asistieron a sus versiones de los éxitos de Led Zeppelin. No es su única afición; Allen es dueño de un equipo de fútbol y otro de baloncesto, y financia el programa espacial privado SpaceShipOne.

A merced de los tiburones

Con el 'Octopus', que hasta 2009 fue el yate más grande sin ser propiedad de un jefe de Estado, Allen realizaba en 2015 el primero de sus descubrimientos para la Historia: el acorazado japonés 'Musashi', que con su gemelo el 'Yamato' fue el más pesado y más potentemente armado construido nunca gracias a sus 263 metros de eslora, sus 73.000 toneladas (cargado) y sus nueve cañones. Según el millonario filántropo, fueron necesarios ocho años de investigación en el mar de Sibuyan (Filipinas) con el apoyo documental de ocho países y alta tecnología para dar con el barco, que se encontraba a un kilómetro de profundidad. Murieron 1.023 de los 2.399 tripulantes en aquel hundimiento del 24 de octubre de 1944 provocado por el ataque de los aviones estadounidenses en la Batalla de Leite.

Animado por este hallazgo, al año siguiente Allen compraba el 'Petrel' y lo equipaba con todo lo necesario para seguir con su empecinada búsqueda, que se transformó rápidamente en otro éxito; el 20 de agosto de 2017 detectaba los restos de un buque de guerra en el mar de Filipinas, a 5.500 metros de profundidad, 72 años después de su hundimiento. La historia del 'USS Indianapolis', el buque que en 1945 transportó la bomba atómica de Hiroshima, es bien conocida no sólo en EE UU, sino en todo el mundo gracias a una escena de la película 'Tiburón': el capitán Quint, interpretado por Robert Shaw, el viejo marino que ayuda a atrapar al monstruo, relata cómo él mismo fue superviviente de aquella horrenda tragedia. Un submarino japonés lo mandó a las profundidades en 12 minutos; murieron 880 hombres, la mitad devorados por los escualos durante los cinco días que tardaron en ser rescatados, ya que la misión era secreta y nadie sabía que estaban ahí.

Al conocer el descubrimiento, el capitán William Toti, retirado y convertido en portavoz de los supervivientes del 'Indianapolis', le dijo a Allen: «Durante dos décadas he estado trabajando con los que lograron salvarse. Llevan mucho tiempo anhelando el día en que alguien encuentre su nave y resuelva finalmente el misterio». Entre ellos, el timonel Louis 'Kayo' Erwin, que recuerda lo único que podía hacer para evitar los ataques de aquellos hambrientos peces: «Cuando los tiburones me rondaban, intentaba subir mis piernas tan alto como me era posible». La estrategia le sirvió para contarlo.

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