Una familia denuncia a un restaurante por lo que les vino con su cuenta

El bar asegura que es un malentendido

C. GARCÍA

Un bar de Logroño ha sido denunciado por una familia que acudió allí para merendar. Al pedir la cuenta, se dieron una gran sorpresa cuando leyeron el apunte que había hecho una de las camareras en el mismo ticket. El matrimonio ha denunciado en Consumo lo ocurrido y asegura que es «un insulto hacia nuestros hijos y nuestra familia». La familia no dudó en poner una hoja de reclamaciones que ha sido registrada en la Dirección General de Justicia e Interior, según informa el diario 'La Rioja'.

En el ticket de cuenta constan «croissants, café con leche, suplemento, zumo grande, colacao y café solo»; en la parte de arriba de la cuenta, apuntado con bolígrafo, ponía: «niños repelentes». Junto al matrimonio iban los dos hijos, un abuelo y el tío de los pequeños; la madre cree que se trata de un «insulto» y que «lo que empezó como una agradable merienda en familia acabó en un cachondeo con nuestros hijos de por medio», explica la madre al medio.

La versión de local es diferente a la que cuenta la madre. El gerente del bar explica que se trata de un malentendido y una especie de clave entre sus trabajadores que usan para aclararse. La madre afirma que sus hijos «no dieron guerra» y que, tras ver lo que ponía en el ticket decidieron ir a pedir explicaciones a los camareros: «nos acercamos a la barra para que nos explicasen la 'notita', y unos suplementos que por cierto tampoco entendíamos, y la única explicación que recibimos fue que 'eso eran cosas entre ellas'».

Dado que el personal del bar no se disculpó por lo ocurrido, la familia decidió tomar medidas más serias y denunciar al local. «No iba por ellos, pero no atendieron a razones... Las camareras aprovecharon mi ausencia para bromear con los compañeros, a los que llaman los 'niños'», asegura el propietario de la cafeteria, Victor Pradera.

Según explicó el gerente, las chicas conocen a sus compañeros como 'los niños', de un modo cariñoso. Como era a ellos a los que les tocaba cobrar la cuenta, las chicas pusieron su nombre en la cuenta para dirigirse a ellos. Según el dueño del bar, entre su 'staff' también hay una camarera a la que llaman 'bruja piruja'. Al matrimonio le cuesta creer lo que hablan aunque se conforman con el perdón de los camareros.

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