La declaración de la presunta víctima de 'La Manada'

«Empecé a sentir más miedo cuando me agarraron de la mandíbula y me acercaron para hacer una felación»

«Empecé a sentir más miedo cuando me agarraron de la mandíbula y me acercaron para hacer una felación»

La declaración de la joven madrileña que ha denunciado a 'La Manada' por presunta agresión sexual ha transcendido a los medios

F. OLMOS

Noticias de Navarra ha publicado la declaración de la joven madrileña presunta víctima de 'La Manada' durante el proceso judicial: «Recuerdo la puerta, llegamos al cubículo ese y fue cuando empecé a sentir más miedo. Me rodearon aquellos cuatro, noté que me quitaban la riñonera, el sujetador y me desabrochaban el jersey atado a la cintura. Empecé a sentir más miedo cuando me agarraron de la mandíbula y me acercaron para hacer una felación, y otro me agarraba de la cadera y me bajaba los leggins. En ese momento estaba totalmente en 'shock', no sabía qué hacer, quería que todo pasara rápido y cerré los ojos para no enterarme de nada y que pasara rápido», explica la joven en referencia al momento de los presuntos abusos.

Tras la presunta agresión fue cuando se percató del robo del móvil. «El valor del móvil me daba igual, pero quería llamar a mi amigo porque era la única persona que tenía en Pamplona, a la que quiero y solo quería decirle que no sabía dónde estaba, pero que viniera a buscarme. Fue cuando me entró toda la impotencia y el miedo, y dije ‘no tengo ni el móvil’».

Preguntada al respecto niega iniciar ningún tipo de acto sexual, ni tan siquiera tocar el tema. «No hubo ninguna conversación en la que se mencionara el sexo», niega de forma tajante y clara. «No lo consentí», expresa con la misma claridad ante las preguntas de la fiscal Elena Sarasate. Preguntada sobre su estado psicológico tras la presunta violación revela que sufrió de un fuerte sentimiento de culpa: «Pensaba que podía haber hecho más por defenderme, que era mi culpa lo ocurrido...».

Sentimiento en el que indagó ante las preguntas posteriores: «Porque me podía haber ido, porque no tenía que haberme puesto a hablar con gente que no conozco, porque me separé de mi amigo, porque me quedé sola en una ciudad que no conozco. Me sentía muy culpable, se me quitaron las ganas de hacer cualquier cosa y necesitaba respirar. En mi cabeza estaba todo el rato pensando en esto, e incluso cuando estaba de fiesta me ponía a llorar y no podía parar. No hablaba del tema y a la vez buscaba noticias para encontrar una explicación lógica. Tenía pesadillas, insomnio, problemas de concentración. He sido buena estudiante y no me presenté a los exámenes porque no era capaz de centrarme».

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