La OCDE alerta a España de la brecha de género en carreras tecnológicas

Una investigadora examina una muestra./Román Ríos
Una investigadora examina una muestra. / Román Ríos

Solo el 12% de los alumnos de estos grados son mujeres frente a tasas de hasta el 79% en estudios relacionados con educación o salud

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

La brecha de género en la universidad ha puesto en alerta a la OCDE. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico avisa a España de que la proporción de mujeres que elige carreras relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación es solo del 12%, frente al 19% en el conjunto de países que forman este club económico. Y no es un asunto menor: la OCDE recuerda que los estudios superiores de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas son clave para el crecimiento económico de un país y para su innovación, además de proporcionar a quienes los tienen unos ingresos mayores que los de otras carreras.

«Las autoridades españolas deben marcarse como objetivo reducir la brecha de género mediante servicios de orientación e información que aseguren la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres a la hora de escoger un área de estudio», apunta la OCDE en su informe ‘Panorama de la Educación 2017’, en el que se analiza la educación en 46 países, 35 de la OCDE y once asociados.

Por el contrario, la entidad económica cree que la presencia de las mujeres es «desproporcionada» en carreras relacionadas con la educación (79%) y con la salud y el bienestar (72%), aunque en este caso, ambos porcentajes son similares a los del conjunto de la OCDE.

El estudio, presentado ayer, deja luces y sombras para la educación española. Entre las primeras, la reducción de la tasa de abandono escolar, el descenso de ciudadanos que solo cuentan con estudios básicos y el hecho de que en España hay más graduados y doctorados en ciencias que la media europea. En todos estos aspectos la tendencia española es positiva.

Pero en el lado negativo del estudio continúan apareciendo las tradicionales debilidades de la educación española. Por ejemplo, la Formación Profesional, que solo acoge al 12% de los alumnos, menos de la mitad que la media de la OCDE (26%), es una puerta que España no consigue abrir, pese a los buenos datos de ocupación que logran sus estudiantes. O que el 35% de los jóvenes de entre 25 y 34 años no ha logrado terminar el Bachillerato ni su equivalente en FP, el doble que la media, situada en el 16%. O un inesperado repunte en el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, los ‘ni-nis’.

El informe de la OCDE reitera la vinculación que existe entre trabajos de mayor cualificación y mejores perspectivas laborales y mayores ingresos. Así, en España, la tasa de empleo de quienes cuentan con estudios universitarios se sitúa en el 76% (83% en la OCDE), frente al 68% (76%) de quienes tienen estudios de Bachillerato y el 60% (59%) de los que tienen estudios básicos o no tienen estudios.

«Quienes cuentan con estudios universitarios tienen más probabilidades de hallar empleo y ganan de promedio un 56% más que quienes no los tienen», aseguró Andreas Schleicher, director de Educación y Cualificación de la OCDE durante la presentación del informe, que tuvo lugar en Londres. «Los sistemas educativos deben explicar mejor a los jóvenes qué estudios ofrecen las mayores oportunidades para la vida», agregó.

Tener estudios superiores es incluso positivo para la salud. Los graduados y licenciados en la universidad sufren «menos ansiedad y depresión», según el informe, porque disfrutan de mejores oportunidades laborales. En concreto, el porcentaje de personas que padecen depresión es el doble entre los que tienen estudios de secundaria frente a los universitarios, que además también disfrutan de «una tasa de morbilidad menor y una mayor esperanza de vida».

Las personas con menos estudios padecen un riesgo mayor de desempleo. El 30% de los jóvenes españoles que no tienen educación secundaria no tiene trabajo, diez puntos más que la tienen y catorce más que quienes han completado estudios universitarios. En la OCDE, estos porcentajes son, respectivamente, del 17, nueve y siete.

El 23% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años son ‘ni-nis’, dos décimas más que en el último informe. En esta cohorte de edad, los alumnos españoles que en 2016 estaban escolarizados alcanzaba el 58%; el 18% no estaba escolarizado, pero trabajaba; y el resto ni estudiaba ni trabajaba.

Fotos

Vídeos