19 libros de Matemáticas diferentes para 17 comunidades y dos ciudades autónomas

Libros de texto./Archivo
Libros de texto. / Archivo

Los editores de manuales de enseñanza exigen a las administraciones que unifiquen contenidos para evitar el «despropósito» del actual sistema

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los editores de libros de texto ponen el grito en el cielo. El actual sistema educativo, que permite a las comunidades autónomas seleccionar la mitad de los contenidos que aparecen en los manuales, ha convertido la publicación de material escolar en una actividad de riesgo. “La estructura autonómica de la que nos hemos dotado tiene muchas ventajas, pero en el caso de la educación, ha derivado en un exceso de normas y en una hiperadministración que además no se ha hecho con criterios educativos, sino políticos y economicistas”, explica Antonio Ávila, director ejecutivo de la Federación de Editores de Gremios de España.

Dos ejemplos sirven para ilustrar esta situación, que, a juicio de los editores, es un “despropósito”. En España se editan 19 manuales diferentes de Matemáticas, uno para cada comunidad y dos para las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. “El libro de Madrid no vale para Castilla-La Mancha”, afirma Ávila. Otro caso: los responsables educativos de Formentera, que cuenta con dos centros escolares, reclamaron unos libros especiales para ellos porque el balear que se habla en esta isla no es el mismo que el de Mallorca o el de Ibiza.

Así, no es extraño que en España haya disponibles casi 47.000 textos para el curso 2017-2018: 33.151 lo están en papel y 13.818, en soporte digital. “Nos adaptamos al material de cada comunidad autónoma, a sus lenguas propias y también al bilingüismo, incluidos los centros en los que se ha implantado el chino, y a cada nivel, de manera que cada asignatura en cada comunidad autónoma tiene varios materiales disponibles”, apunta José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE). “Respetando el hecho de que las competencias estén transferidas a las comunidades, el sentido común nos dice que no es lógico que existan tantas diferencias”, agrega Moyano durante la presentación del informe ‘El libro educativo en España-Curso 2017-2018’.

Las esperanzas de los editores se centran en la Subcomisión para el Pacto por la Educación, que está trabajando en el Congreso y a la que están prestando gran atención. El sector reclama “un acuerdo entre las comunidades autónomas en los aspectos que conciernen a la unidad y a la coherencia del sistema educativo, la igualdad de derechos y la calidad de la educación”. “Apostamos por un pacto por la educación que tenga como resultado un acuerdo y una ley que aseguren un sistema educativo equitativo, que garantice la igualdad de acceso, la igualdad de oferta, la igualdad de recursos y la igualdad de resultados de todos los alumnos y en todas las comunidades”, argumentan.

Además, insisten en reclamar estabilidad. “Lejos de la falsa creencia de que al sector editorial le interesan los cambios legislativos continuos, lo que realmente interesa a la industria es la estabilidad y la coherencia para el desarrollo de sus actividades”.

En cifras, el sector incrementó su facturación en el curso 2016-2017 debido a la renovación de los materiales de 2º y 4º de Educación Secundaria y a la recuperación de las ayudas públicas a las familias. En papel, el curso pasado se vendieron en España 38.686.870 libros destinados a la enseñanza no universitaria y 5.456.570 libros complementarios, es decir, 44.133.440 ejemplares para 8.069.637 alumnos. La facturación del sector fue de 856,04 millones de euros, cada alumno adquirió de media 5,5 libros y el gasto medio fue de 106,08 euros. En la edición digital, aunque la asociación no dispone de datos tan detallados, sí indica que facturaron 26.203.000 euros.