70.000 universitarios se quedan sin beca o la ven reducida por la exigencia de notas más altas

R.C.

Los rectores españoles denuncian que las matrículas caras y la «insuficiencia» de ayudas «atentan contra la igualdad de oportunidades y favorecen la exclusión»

ALFONSO TORICESMadrid

Los rectores españoles aprovecharon la presentación de su estudio anual, ‘La Universidad española en cifras’, para reclamar al Gobierno que aborde de inmediato la que consideran la mayor prioridad de la educación superior española: reducir los precios de las matrículas -­las quintas más caras de la UE- y cambiar y ampliar un sistema de becas que consideran que está “entre los más débiles e insuficientes” de los países desarrollados.

El presidente de la CRUE, la conferencia que agrupa a los rectores de las universidades españolas, Segundo Píriz, no se anduvo por las ramas cuando instó al Gobierno y las comunidades autónomas a que se pongan ya manos a la obra porque “nada puede justificar esta situación que atenta contra la igualdad de oportunidades y favorece la exclusión” de los estudios superiores de los jóvenes de familias más desfavorecidas.

La CRUE considera que el Gobierno, en la presente fase de recuperación económica, debe revertir los efectos de los decretos aprobados en 2012 que, con el objetivo de recortar los presupuestos en educación superior y en becas, permitieron a las comunidades autónomas disparar las tasas universitarias y endurecieron las exigencias para poder optar a las ayudas al estudio con independencia de la situación económica familiar, con la necesidad de tener un 5,5 de nota solo para ahorrarse la matrícula y al menos un 6,5 para lograr una ayuda compensatoria o para gastos de desplazamiento y manutención, entre otras restricciones.

El informe de los rectores señala que el endurecimiento de los requisitos para ser becarios provocó entre 2012 y 2015 (último año que analizan) que más de 70.000 universitarios por curso, pese a tener necesidad económica, se quedasen sin ayuda estatal alguna (por no llegar al 5,5) o se tuviesen que conformar solo con la gratuidad de matrícula, sin asignación complementaria, por no alcanzar el 6,5. De hecho, especifica que entre los alumnos que en el curso 2015-2016 ingresaron por primera vez en algún grado de las universidades públicas españolas, el 6,9% fue excluido de la ayuda de matrícula por no alcanzar la nota media mínima y al 14,9% le ocurrió lo mismo, pero con la ayuda compensatoria, por no llegar al 6,5.

El análisis concluye que pese a que desde 2012 ha aumentado el número de becarios en unos 30.000, por la merma de ingresos familiares causada por la crisis, el endurecimiento de condiciones ha provocado exclusiones y una reducción generalizada de las ayudas per cápita. Aporta dos datos. El número de becarios que solo logra que le subvencionen la matrícula se ha multiplicado por 2,8, hasta pasar del 12% al 34%, un tercio del total. La dotación media per cápita de las becas se ha reducido de 2011 a 2015 en un 18,36%, en unos 587 euros por becario, y si se tienen en cuenta solo las ayudas compensatorias (sin contar la matrícula), en un 23,5%.

Menos esfuerzo de gasto

El endurecimiento de las condiciones, sin embargo, ha permitido al Gobierno reducir el desembolso en becas entre 2011 y 2015 en un 13,5%, según los expertos. Ha pasado de destinar un 0,088% del PIB a un 0,076%, lo que representa, añaden, la tercera parte del esfuerzo que en esta partida realiza la media de los países de la OCDE. Calculan que entre 2012 y 2015 el Estado se ahorró unos 425 millones gracias a sus restricciones. El resultado del decreto, dice la CRUE, es “una precarización del becario”, que tiene que compensar la falta o disminución de ayudas con trabajos esporádicos que le quitan tiempo de estudio, lo que le puede llevar a empeorar sus notas y a no poder renovar la ayuda pública.

El otro elemento que cierra o dificulta el acceso de algunos jóvenes a la Universidad son unas tasas de matrícula carísimas -1.100 euros de media el grado y 1.991 el máster-, que se dispararon desde 2012, cuando el Gobierno permitió ampliar las horquillas de precios, y que solo son más gravosas en Irlanda, Reino Unido, Holanda e Italia. En Portugal están casi en la mitad (656 euros), en Francia son simbólicas, y en numerosos países, como Alemania o Suecia, son gratuitas.

Pese a los pasos dados hacia la congelación o la reducción en el último año, entre 2008 y 2016 crecieron en todas las autonomías, con aumentos en torno al 90% en Madrid, Cataluña, Comunidad Valencia o Castilla-La Mancha, que tienen precios medios de grado entre 1.500 y 1.400 euros. Son también las cuatro comunidades que exigen mayor esfuerzo a las familias (en relación a su renta per cápita) para poder matricular a sus hijos.

Las diferencias autonómicas, no obstante, son enormes, con tasas universitarias hasta del doble de caras en unos territorios que en otros. Las comunidades que pese al decreto hicieron un mayor esfuerzo de contención de precios fueron Galicia, Andalucía y Cantabria, con leves subidas y precios medios para los grados de entre 700 y 800 euros.

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