Despedida una dependienta por contar a una niña de 7 años que Papá Noel no existe

Despedida una dependienta por contar a una niña de 7 años que Papá Noel no existe

Además la trabajadora realizó varias faltas graves y había sido suspendida de empleo sueldo sólo unos días antes

LA VERDAD

¿Y si una persona desconocida revelase a nuestro hijo o hija que Papá Noel (o los Reyes Magos) no existen? Un día cualquiera, de compras en unos grandes almacenes. Esto es lo que le sucedió a una familia en el Corte Inglés. Era una de tantas historias idénticas de temporada navideña: un padre, una madre, una niña. La madre se fija en un reloj de la sección de joyería, cree que podría ser el perfecto regalo de Navidad para el padre. Entonces intercede la dependienta, que le dice a la niña que se lleve al padre a la sección de perfumería...para que así su madre pudiera comprarle un reloj como regalo. Cae el telón, todo ha sido una farsa, el mundo conspira para engañarnos...el típico drama. A una edad y en un lugar totalmente fuera de lo esperado, lo común y lo asumible.

Los padres, obviamente enfadados y disgustados en mitad del terremoto de emociones que era su niña de 7 años, transmitieron sus quejas al jefe de área del departamento, que no pudo salvo disculparse en nombre del centro visiblemente abochornado. La trabajadora estaba descontenta con su cambio de departamento y tan sólo unos meses antes había sido suspendida de empleo y sueldo durante 16 días por faltas graves, entre las cuales se incluyen vender muestras, dejar material al alcance de los clientes sin custodia y diversas faltas de consideración y respeto a los clientes, compañeros y jefes.

Sin embargo prosigue su escalada contra el mundo. Pocos días después del incidente de Papá Noel, y con la relación más tensa que nunca, otro cliente se queja de su actitud. La dependienta le espeta que un 24 de diciembre no es el día ideal para comprar en el centro y que la tradición española es la de los Reyes Magos, no la de Papá Noel. La gota que colmó definitivamente el vaso fue cuando, mientras envolvía un paquete para un cliente arrojó con desgana y de forma brusca las tijeras sobre el mostrador, que por suerte cayeron a pocos centímetros de la cara de un niño pequeño. Por supuesto la madre no se contentó con tener suerte, nadie acude a unos grandes almacenes esperando tener la suerte de que a su hijo no le corten la cara.

La carta de despido disciplinario detallaba una a una estas faltas de respeto y actuaciones rebeldes, contrarias a las de un profesional vendedor y que infringían tanto el Estatuto de los Trabajadores como el Convenio Colectivo de Grandes Almacenes. No dejó otra opción a la empresa, que no podía seguir confiando en ella, así que, actuó con proporcionalidad al despedirla. Y así se ha reiterado en esta sentencia tras el recurso presentado por ella a su despido, que se hace así efectivo, total y legal a todo efecto.

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