«Nuestro cuerpo ya no sabe qué hora es»

La nutricionista murciana Marta Garaulet. En el detalle, portada de su último libro. / LV

Marta Garaulet Catedrática de Fisiología de la Nutrición de la Universidad de Murcia. La investigadora murciana divulga en un nuevo libro los fundamentos de la cronobiología, ciencia en la que es pionera

PACHI LARROSAMURCIA

Nuestro cuerpo es como uno de esos vendedores callejeros que abren su raída gabardina para mostrar centenares de relojes prendidos de su forro. Esa es la imagen que se nos viene a la cabeza cuando hablamos con Marta Garaulet, doctora en Farmacia, máster en Salud Pública por la Universidad de Harvard, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia y experta en nutrigenética, además de pionera en la investigación mundial en cronobiología. La investigadora murciana, que acaba de recoger el Premio a la Ciencia de la Alimentación otorgado por la Academia Internacional de Gastronomía, pone desde hoy en las librerías su última publicación: 'Los relojes de tu vida' (Paidós).

-¿Estamos ante el destilado de sus investigaciones en esta novedosa materia, que ya tienen 10 años?

-La verdad es que sí. Después de una década investigando creo que ha llegado el momento de hacer un esfuerzo de divulgación de los resultados obtenidos. Hasta ahora he publicado el único libro científico que existe en el mundo sobre cronobiología y una cincuentena de artículos, pero me he encontrado con el suficiente poso como para trasladarlo a la vida cotidiana y al lenguaje común.

«Tan importante para la salud como lo que hacemos con nuestro cuerpo es a qué hora lo hacemos» «La invención de la luz eléctrica nos desconectó de los ciclos diarios de la naturaleza, de las fases noche y día, luz y oscuridad»

-Empezando por la base: ¿qué es la cronobiología?

-Es la ciencia que investiga la vida a partir de los ciclos circadianos, que son los ciclos temporales que vive nuestro organismo y cada uno de sus órganos, a lo largo del día.

-¿Y qué es un cronotipo?

-Lo que eres tú, según la cronobiología. Tu organismo, cada uno de tus órganos, no funcionan igual en diferentes momentos del día, su capacidad para cumplir sus funciones es diferente a unas horas u otras. Hay personas fundamentalmente diurnas y otras nocturnas; cada individuo, si pudiera, elegiría unas horas determinadas y distintas para realizar aquellas tareas que más esfuerzo o concentración exigen.

-¿Alondras y búhos, no?

-Es una manera gráfica de decirlo. En España, por ejemplo, el 20% de las personas son búhos y otro 20%, alondras. El 60% restante son indefinidos, es decir, que según las circunstancias ambientales pueden decantarse a un lado u otro.

-En su libro, usted vincula muy directamente la cronobiología con la alimentación.

-Es el núcleo central de mi investigación: cómo influyen los horarios en los que ingerimos alimentos con el sobrepeso y la obesidad. Lo que es más impactante de los resultados de esta investigación es que la hora de la comida predice la pérdida de peso no solo en tratamientos dietéticos, sino también en tratamientos quirúrgicos en casos de obesidad severa. Este estudio se desarrolló en el Clínico de Barcelona con pacientes operados. Pues bien, al margen de lo ingerido, aquellos que cenaban más tarde perdían un 50% menos de peso que aquellos que lo hacían más temprano. Estos estudios demuestran por primera vez que no solo es importante qué se come en la nutrición actual, sino también el cuándo se come, ya que puede ser predictivo de la pérdida de peso y crucial para el mantenimiento de un peso saludable y de una adecuada salud metabólica.

-¿Pero, por qué tenemos 'impresos' esos ritmos circadianos en nuestra fisiología, cómo los aprendemos y por qué es tan arriesgado para la salud no sincronizarnos con ellos?

-Heredamos el cronotipo. Hemos realizado estudios en gemelas. Y en un 70% la clave del cronotipo de esos individuos es genética. De hecho, lo que heredamos son unos genes reloj que determinan los ritmos tanto del reloj central, algo así como nuestro reloj de la catedral, alojado en el hipotálamo, como en los relojes periféricos, ubicados en cada uno de nuestros órganos. Estos relojes están sincronizados, a su vez, con el exterior, y aquí es cuando vienen los problemas. Cuando cambiamos de franja horaria rápidamente, en un vuelo, nuestros órganos tienen que adaptarse y no todos lo hacen a la misma velocidad. El páncreas tarda hasta 15 días. Por lo tanto, el diabético es una de las personas que más sufre estos cambios. Es como si tuviéramos algunos órganos en un país y otros, en otro. A eso lo llamamos 'jet lag'. Nuestro cuerpo debería estar sincronizado con las fases día-noche, luz-día. Nuestra vida es un reloj y romper sus ritmos trae problemas.

--Es decir, que la culpa de nuestros males la tiene Edison.

-La invención de la luz eléctrica nos desconectó de la naturaleza, y las nuevas tecnologías, con todas esas pantallas de luz blanca, directa, y nuestra 'sociedad 24 horas' completó el trabajo. Antes, nuestra sincronización con el exterior era perfecta. Dormíamos cuando no había luz, cenábamos antes de que esta se fuera... Hoy vivimos la sociedad de la luz artificial permanente, nuestro cuerpo ya no sabe qué hora es, si es de día o de noche. La alteración de estos ritmos equivale a una mayor predisposición a enfermar. Obesidad, cáncer, alzhéimer, depresión, diabetes...

-¿En qué proyecto se encuentra inmersa ahora?

-Mi grupo de investigación de la UMU ha recibido una importante financiación del National Institute of Health de EE UU para un trabajo sobre los ritmos circadianos en cenadores tardíos naturales. Recordemos que España es el país del mundo donde más tarde se cena. El estudio se está realizando en La Arrixaca y necesitamos mil voluntarios. Por cierto, aquellas personas de entre 18 y 65 años que estén interesadas en participar pueden contactar con info@garaulet.com o llamar al 902 876 418.

Grand Prix de la Science de L'alimentation

La investigadora y nutricionista murciana recogió la semana pasada en Madrid, de manos del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, el Grand Prix de la Science de L'alimentation, otorgado por la Academia Internacional de Gastronomía. El pasado mes de febrero, la academia, reunida en asamblea general en París, hizo públicos sus premios anuales, que reconocen a profesionales vinculados a diversas disciplinas relacionadas con la alimentación, la cocina y la cultura gastronómica. Otros profesionales y entidades españolas fueron reconocidas por la Academia, en una prueba más del peso de la gastronomía nacional. Entre los galardonados están también el Basque Culinary Center y Rafael Ansón, presidente de la Real Academia Española de Gastronomía. Otros españoles poseedores del Premio de la Ciencia de la Alimentación son Francisco Grande Covián (1993), Valentín Fuster (2009) y José María Ordovás (2016).

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