Conservan instalaciones nazis por su «valor didáctico»

Búnkeres, túneles y hasta saunas subterráneas fueron construidos por esclavos entre Noruega y la frontera con España

I. RACHIDILA HAYA

Grupos de voluntarios trabajan para conservar como legado didáctico los búnkeres, túneles, habitaciones y hasta saunas subterráneas construidos en la zona de pescadores de La Haya por holandeses esclavizados por los nazis. «La guerra siempre deja sus huellas. Las generaciones futuras pueden aprender de estos restos históricos que la guerra no está siempre en un país lejano, que podemos tenerla aquí», explicó ayer a Efe Deirdre Schoemaker, portavoz de la Fundación Europea de la Herencia del Muro Atlántico, en La Haya. Esta red de fortificaciones fue construida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial para defender la costa atlántica de los ataques de los aliados.

Algunos de estos búnkeres son utilizados ahora por los murciélagos y otros están abiertos al público gracias a instituciones locales, que exigen nuevas políticas al Gobierno para la protección de estos lugares como patrimonio nacional. No existe una fundación nacional que se haga cargo de estas instalaciones, algunas de las cuales están en manos privadas. Solo hay pequeñas organizaciones que trabajan con voluntarios para el mantenimiento de búnkeres y túneles.

A pesar de estas labores, el interior de estos túneles huele a humedad. En las paredes, aún permanece pintada la simbología nazi, así como instrucciones y anotaciones en alemán. Algunos habitáculos parecen oficinas del Ejército, con teléfonos, máquinas de escribir, anotaciones, documentos, botellas, etc.

Este sistema de defensa del frente occidental se extiende más de 5.000 kilómetros, desde Noruega hasta la frontera con España. «Los búnkeres representan la ocupación de nuestro país y la libertad que nos fue quitada. Después de la guerra, nadie quería recordar el pasado y los búnkeres acabaron cubiertos de arena. Es momento de enfrentarse a la Historia», añadió Schoemaker.

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