Las consecuencias de tirar colillas a la playa

F. OLMOS

Las cifras no son alentadoras. Se calcula que en España se fuman unos 89 millones de cigarrillos diariamente, lo que supone 32.455 millones de los mismos al año. Y sus correspondientes filtros. Y en época veraniega, ¿cuántos de estos acaban en la playa? Resulta prácticamente imposible de calcular, o al menos muy costoso. Y es que pese a que se apague una colilla y se entierre en la arena, esto no quiere decir, ni mucho menos, que no vayan a acabar en el mar.

De hecho las colillas de cigarrillo son la forma más común de basura que se puede encontrar en el mar, y según una investigación del Centro de Investigación en Biotecnología Marina del Golfo Pérsico de la Universidad de Ciencias Médicas de Bushehr (Irán) entre los metales más presentes en el agua estaban el cadmio, el hierro, el arsénico, el níquel, el cobre, el zinc y el manganeso, todos ellos desprendidos de las colillas.

En la naturaleza, estos minerales son esenciales para la vida. Sin embargo, un aumento artificial de sus cantidades habituales podría resultar nocivo para las especies oceánicas. En algunos casos, los investigadores creen que el resultado sería un incremento de sus niveles de «tolerancia a los metales», pero también advierten que, en muchos otros organismos, la elevada concentración de metales pesados en el agua puede resultar terriblemente dañina. 

Además, una sola colilla puede contaminar 10 litros de agua y tarda toda una década en degradarse en el mar. Por ello, Ayuntamientos de toda España están emprendiendo campañas de concienciación y prevención, en aras de evitar este tipo de contaminación en las playas del litoral. Una de las medidas más curiosas, publicada por el programa de televisión Más Vale Tarde, de La Sexta, consiste en cambiar a cualquier ciudadano un vaso lleno de colillas por una cerveza gratis.

También se llevan a cabo planes para convertir las playas en zona libre de humo y multar a quienes fumen en ellas.

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