El origen del arte se remonta a los neandertales

Pinturas rupestres elaboradas por neandertales en la cueva cántabra de La Pasiega./P. Saura
Pinturas rupestres elaboradas por neandertales en la cueva cántabra de La Pasiega. / P. Saura

El estudio de pinturas rupestres de tres cuevas de Málaga, Cantabria y Cáceres otorga una antigüedad de 64.000 años a estas manifestaciones simbólicas, una datación 20.000 años anterior a las primeras muestras artísticas de los humanos modernos

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Los neandertales fueron los primeros artistas de la Prehistoria. Aunque hasta ahora se atribuía en exclusividad al Homo sapiens la capacidad de crear manifestaciones simbólicas, fue el Homo neanderthalensis el primero en plasmar en la roca expresiones artísticas. Así se desprende del análisis y datación de las pinturas rupestres de tres cuevas de Málaga, Cantabria y Cáceres -Ardales, La Pasiega y Maltravieso respectivamente- por un equipo internacional de científicos, entre los que se encuentran varios españoles.

El estudio, publicado este jueves en la revista 'Science', otorga la sorprendente antigüedad de 64.000 años a estas pinturas, una datación 20.000 años anterior a las primeras manifestaciones artísticas de los humanos modernos, que por entonces no habían salido del continente africano.

Una capacidad heredada de un antepasado común

Las pinturas rupestres de las cuevas de Ardales, La Pasiega y Maltravieso no son la única prueba material de la capacidad simbólica que comparten el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens. La presencia de fósiles marinos decorados en la gruta de los Aviones, situada en Cartagena (Murcia), también sostiene esta teoría. Se trata de conchas perforadas y teñidas con pigmentos de coloración roja y amarilla cuya datación se ha establecido entre los 115.000 y los 120.000 años de antigüedad, en un periodo muy anterior a la llegada del hombre moderno al continente europeo.

Hasta ahora se habían hallado objetos simbólicos de unos 90.000 años de antigüedad en África, por lo que desde hace algún tiempo se sabía de las manifestaciones artísticas del hombre moderno en etapas previas a su extensión por otros continentes.

Sin embargo, la atribución de esta capacidad al hombre de neandertal emparenta a ambas especies en cuanto a su pensamiento simbólico, lo que según los expertos, podría deberse a la existencia de un antepasado común situado hace al menos medio millón de años, del que habrían heredado esta aptitud y a partir del cual los dos linajes habrían fomentado estas potencialidades humanas. Una teoría que descartaría la idea extendida de la adquisición de esta facultad a la llegada del sapiens a Europa hace unos 40.000 años o desde su origen, hace 200.000.

«Los neandertales utilizaban mezclas de pigmentos sofisticadas y practicaban la ornamentación del cuerpo, incluso mucho antes de que tales conductas se hayan podido documentar entre los primeros hombres modernos de África», afirma el científico Joao Zilhão, uno de los dos investigadores que firman un estudio paralelo publicado en 'Science Advances' y en este caso, centrado en la cueva cartagenera de los Aviones.

El análisis de los dibujos en la roca se ha llevado a cabo mediante la datación uranio-torio (U-th), que calcula una edad desde el grado en que el equilibrio secular ha sido restaurado entre el isótopo radiactivo torio-230 y su padre uranio-234 dentro de una muestra y que tiene un límite de edad superior de algo más de 500.000 años, muy superior a los 50.000 de la habitual datación por radiocarbono.

Las pinturas, que se pueden atribuir con total certeza a los neandertales, representan motivos simples. En Ardales son concentraciones de color con formas más o menos alargadas realizadas sobre formaciones de calcita. En La Pasiega aparecen dos líneas verticales y largas más o menos paralelas que se unen por otras líneas horizontales y en la gruta de Maltravieso se documentan mayoritariamente representaciones de manos. «A pesar de que las manos las veamos como un tema figurativo, desde el punto de vista artístico son muy simples, porque hay que recordar que son siluetas obtenidas por la proyección del colorante tras colocar la mano sobre la pared», explica Marcos García Diez, coautor del trabajo e investigador de la Universidad Internacional Isabel I de Castilla.

Significado desconocido

«Son símbolos que pertenecen a un lenguaje gráfico del que no conocemos las claves para interpretarlos. Pero lo que sí sabemos es que son unas manifestaciones para ser fácilmente visualizadas (el color rojo impacta), implantadas en zonas cercanas a la cueva o en lugares no escondidos o recónditos. Creemos que eran para ser fácilmente visualizados y, en consecuencia, de un acceso no restringido. Aunque esto no son nada más que hipótesis sobre las que habrá que avanzar», señala por su parte Joao Zilhão, investigador de la Universidad de Barcelona y también coautor del proyecto, en referencia al enigmático sentido y propósito de los dibujos.

Tampoco la ubicación de las pinturas tiene una explicación determinada, aunque se interpreta que los espacios naturales podrían tener una simbología específica para estos grupos de neandertales. «Se trata de otorgar una dimensión simbólica a los espacios naturales, tal y como hacemos hoy en día con muchas localizaciones religiosas o de otro tipo. Lo que está claro, y un ejemplo de ello es La Pasiega y Ardales, es que perduró y se transmitió, ya que se han encontrado en el interior de las cuevas otras figuras de momentos posteriores», añade Zilhão.

Aunque la idea de la capacidad simbólica del hombre de neandertal se había propuesto hasta ahora en diferentes estudios, la importancia de éste radica en el hallazgo de pruebas materiales de la misma. «Había defensores, como el compañero Zilhão, que apoyaban la complejidad simbólica de los neandertales, principalmente centrada en la decoración corporal, pintándose e incluso adornándose con plumas o colgantes. Hoy sabemos algo más: que pintaban para transmitir ideas en soportes a través de formas perdurables en el tiempo y en espacio concreto», señala al respecto García Diez, que alude asimismo al carácter social de las pinturas, lo que confirma cierta cohesión comunitaria en la organización neandertal, un pariente desaparecido hace unos 30.000 años al que hasta ahora se consideraba muy primitivo, pero cuya cultura sigue dejando sorpresas a los investigadores.

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