Las causantes de tu bien

Las firmas de la victoria. Determiandos apoyos se entregan en el Congreso de los Diputados./R. C.
Las firmas de la victoria. Determiandos apoyos se entregan en el Congreso de los Diputados. / R. C.

Las mujeres dominaron en 2017 las victorias logradas en la plataforma de peticiones Change.org; cinco de ellas relatan cómo han cambiado la historia para todos

ISABEL IBÁÑEZ

La decisión de iniciar una campaña de recogida de firmas puede nacer de un profundo malestar -de la mala leche, hablando claro-, de un desengaño ante una injusticia que reconcome las entrañas, de un drama que te ha roto la vida, de una necesidad de enarbolar una causa y defenderla hasta el final... Change.org se ha hecho muy popular: 13 millones de personas en España han firmado alguna iniciativa, y la mitad de ellas han acabado en victorias que han ayudado a cambiar las cosas. Así que es posible que usted haya apoyado las campañas que emprendieron las protagonistas de este reportaje; todas ellas mujeres, porque las mujeres dominaron en 2017 el 'top 100' de los logros conseguidos en nuestro país a través de esta plataforma de peticiones (36 triunfos frente a los 33 obtenidos por hombres y 31 por organizaciones). Si es usted uno de los firmantes, enhorabuena. Si no, seguro que tendrá oportunidad de secundar nuevas causas en el 2018 que ya está a la vuelta de la esquina. Incluso podría llegar a iniciar alguna campaña que ayudara a mejorar la vida de todos. Como hicieron ellas. Como los 600 ciudadanos que cada semana emprenden una petición en nuestro país (3.000 en todo el mundo). Comprobará, después de leer sus historias, que el hecho de no quedarse de brazos cruzados, de darse un baño de solidaridad gracias a tantos desconocidos y, al fin, de vencer, supuso un gran impulso a sus existencias, que en algún momento habían quedado rotas o, cuando menos, frustradas. Como dice María Luisa Goikoetxea, la médico en silla de ruedas que luchó por poder subir a un inaccesible tren para ir a rehabilitarse de un ictus...«¡Esta pelea me ha dado vida!».

Anna González - La Seu d'Urgell «Lo hice para que ninguna familia tenga que sufrir así»

«Tengo que confesar algo y hacerlo público... Hoy he atropellado a un ciclista que circulaba delante de mí, iba despistada cambiando la emisora de radio, me he metido en el arcén y le he dado. Creo que lo he matado, no he parado para comprobarlo, pero creo que no se movía... En realidad esa no soy yo. Esto es lo que le ocurrió a mi marido, Óscar. Fue atropellado por un camión cuando circulaba en bicicleta por el arcén». De esta manera tan impactante iniciaba Anna González su petición en Change.org, que logró el apoyo de 215.000 ciudadanos.

«El conductor tuvo la 'buena suerte' de que mi marido falleciera en el acto por el golpe»

El culpable fue detenido por la Guardia Civil y puesto a disposición judicial, pero a las pocas horas salió en libertad con cargos. «En pleno proceso de duelo por la muerte de mi marido, recibí la llamada de mi abogado, que me comunica que el caso se archiva. Se considera que no hay delito de omisión del deber de socorro, al fallecer Óscar en el acto, y que el atropello se considera una falta leve. Y con la reforma del Código Penal de 2015, el caso se archiva. Es decir, que el conductor tuvo la 'buena suerte' de que, como consecuencia del golpe, mi marido muriera en el acto, porque a un muerto, según la benigna interpretación que hacen algunos tribunales de nuestra ley, no se le puede socorrer».

«La generosidad y la empatía de los desconocidos sorprenden más que las de los tuyos»

Cualquiera entiende así su desesperada decisión de iniciar la recogida de firmas, «para que ninguna familia tenga que sufrir así. Que no sufran doble victimización, una por haber perdido a su ser querido, y otra por el desamparo de la Justicia». En marzo, González se presentó en el Congreso con miles de apoyos para pedir una reforma urgente del Código Penal y castigar con cárcel «la maldad intrínseca de quien sabe que deja atrás a alguien que pudiera estar lesionado o fallecido».

En septiembre, todos los grupos políticos mostraban su respaldo en una votación que fue el pistoletazo de salida a la tramitación de la proposión de ley que podría llevar su nombre. No solo eso; hace unas semanas, recibía la Medalla al Mérito de la Seguridad Vial, otorgada por el Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico. «El sentimiento que predomina en mí desde que inicié la campaña es la gratitud, miles de personas han hecho esto posible». El exciclista Joaquim 'Purito' Rodríguez le felicitaba así en Twitter por su gesta: «¡Algo más que una medalla te mereces de parte del colectivo ciclista! ¡Todos los que rodamos por las carreteras debemos agradecerte el esfuerzo realizado! ¡Un millón de gracias, Anna, por todo lo conseguido!».

Mª Luisa Goikoetxea - Orduña, Vizcaya «Al ser consciente de cómo estaba, sólo quería morir»

Ella misma dice que lo suyo es como una mala broma. María Luisa Goikoetxea trabajaba como médico de cabecera en un centro sanitario vizcaíno y, además, a su madre le dio un ictus hace una década. Incluso pasó un año haciendo valoraciones de dependencia para la Diputación... «Así que, cuando fui consciente de cómo estaba, solo me quería morir. Era horroroso, mi vida se había esfumado, con lo que me gustaba mi trabajo, estar con los pacientes...». Una mañana de 2014 se cayó en el baño por culpa de una hemorragia cerebral y todo cambió. Tras la dura recuperación, quedó con la parte derecha de su cuerpo paralizada y ligada a una silla de ruedas y a la rehabilitación dos veces por semana en Bilbao. Al principio le llevaba su hijo en coche desde Orduña, la ciudad donde reside, a unos 40 kilómetros, pero pronto supo que quería hacerlo por sí sola. Se compró su vehículo motorizado, «mi troncomóvil», como lo llama ella, y pensó que todo estaba hecho. «Hasta que me planté en la estación de trenes, pretendí subir al vagón... y había dos escalones».

Tras pedir ayuda infructuosamente a diversas instancias, inició la petición en Change.org. «Ni sabía que existía, pero una compañera me lo comentó y me sorprendí mucho cuando tanta gente comenzó a apoyarme». Su solicitud de una plataforma elevadora para los trenes de largo recorrido de Renfe a su paso por Orduña recogió 121.000 firmas, que en marzo presentó en la sede madrileña de esta empresa acompañada del popular actor y rapero 'El Langui'. Ese mismo día, Renfe anunciaba que acometería las reformas necesarias. Aún están en ello, pero Goikoetxea se da por satisfecha: «¡Esta pelea me ha dado vida!». Una lucha que le llevó a subirse a un ultraligero para demostrar que «es más fácil volar que montar en tren», y a sentir el calor de la solidaridad cuando su localidad natal se llenó de discapacitados. Por el camino ha escrito un libro, 'Recuerda que venimos del infierno'.

Beatriz Herranz - Toledo «Lanzar la campaña te da seguridad en ti misma»

A la empresa Privalia se le ocurrió lanzar por Facebook un concurso con el que elegir a los niños para un pase de modelos. Beatriz Herranz inscribió a su pequeño Iker, en silla de ruedas por una parálisis cerebral. Y los internautas, con su voto, le auparon hasta la primera posición. Pese a haber ganado, la firma les contestó que las marcas buscaban niños «con otras características». «Iker me preguntó a qué características se referían -recuerda su madre-, y me quedé sorprendida de que con 5 años fuera capaz de hacerse esa pregunta, porque lo consideraba discriminatorio. Lo colgué en mi Facebook y una mujer, Dacil Alemán, me dijo que por qué no recurría a Change.org». Se encargó ella; tiene un hijo con una enfermedad rara y conocía la plataforma.

900 rúbricas en unas horas junto a la llamada de un medio de comunicación sirvieron para que la empresa rectificara ese mismo día. Y el pequeño Iker desfiló en Barcelona: «El trato fue exquisito y me dieron las gracias por haberles propiciado la lección de vida que Iker les dio, con su alegría y su disposición probándose hasta cuatro trajes». Beatriz asegura que lanzar la campaña «te da seguridad en ti misma y alegría por el apoyo». Tristemente, está inmersa en otra causa. Se titula 'A Iker le han quitado sus terapias porque ha cumplido 6 años. ¡Acaben con esta injusticia!'. Firme si está de acuerdo; le apoyan ya 147.000 personas.

Brenda y María José - Alicante «Querían registrar a Lennon solo como hijo de una»

Brenda Kelleher y María José Torres, casadas en España en 2007, han recibido varias llamadas de parejas para darles las gracias porque su lucha en Change.org tuvo consecuencias positivas para ellas. Hay que remontarse al año pasado. En julio nacía su tercer hijo, Lennon, y al ir a apuntarlo en el registro de Denia como hijo de ambas recibieron una negativa. Lo curioso es que sus dos hijos anteriores, gemelos, fueron inscritos como tales sin problema ocho años antes, y así aparecen en su Libro de Familia. Sin embargo, ahora las obligaban a que el bebé figurara sólo como hijo de Brenda, la gestante, igual que si fuera madre soltera, y en otro Libro diferente.

«No nos lo esperábamos -explica María José-. Yo me encontraba muy mal, pero no le contaba nada a Brenda porque estaba con la lactancia». A las dos semanas de regresar de Madrid de entregar 100.000 firmas en el Registro Civil central, recibieron la noticia: «¡Iban a reconocer a Lennon como hijo de las dos! Fue muy emocionante recibir tanto apoyo».

María José Muñoz - Ciudad Real «A veces la gente pasa, pero no hay que conformarse»

Las vueltas que dio la funcionaria de prisiones María José Muñoz al enterarse de que la excedencia de seis meses que había disfrutado para cuidar de su hija iba a restarle 12 puntos en el concurso de traslados que había solicitado en Madrid para trabajar en Ciudad Real junto a su marido... «Era una ilegalidad que se habían sacado de la manga. Estaba desesperada, ¡llevaba cinco años esperando! Tenía claro que no me iba a callar; a veces la gente pasa, se conforma. Y pensaba que no iba a tener apoyo por ser funcionaria... Así que me sorprendí cuando firmaron 5.000 personas y al poco eran 66.000. La generosidad y la empatía de los desconocidos sorprenden más que las de los tuyos». Y llegó la rectificación. A María José solo le queda ya el viaje de regreso a casa.

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