La ciudad que podría quedarse sin agua si no llueve antes del 12 de abril

Vecinos de Ciudad del Cabo hacen cola junto a las fuentes de aguapotable en busca de suministro. / reuters
Vecinos de Ciudad del Cabo hacen cola junto a las fuentes de aguapotable en busca de suministro. / reuters

Ciudad del Cabo va camino de convertirse en la primera gran urbe del planeta que se quede sin agua. El 'Día Cero' llegará el 12 de abril si no llueve antes. Han limitado las duchas a 90 segundos y llevar el pelo sin lavar es un signo de responsabilidad social

IRMA CUESTA

En Ciudad del Cabo andan contando las horas. Si se cumplen las previsiones -y todo apunta a que lo harán-, dentro de diez semanas se habrán quedado sin agua. El próximo 12 de abril, sus casi cuatro millones de habitantes se habrán convertido en testigos de cómo la primera gran urbe del planeta se queda sin suministro, una situación que el Gobierno pinta como la peor a la que se ha enfrentado una gran ciudad desde la Segunda Guerra Mundial... o el atentado del 11 de septiembre.

De que la cosa va en serio da idea el hecho de que la policía federal de Sudáfrica ande dándole vueltas a la forma en que encararán el problema cuando llegue el momento. Por lo pronto, uno de sus máximos responsables ya ha reconocido a un periodista de la CNN que «el sistema policial usual no será el adecuado», y que habrá que prepararse bien para afrontar el impacto que semejante desastre tendrá en la salud pública y el orden social.

Mientras los dirigentes políticos definen un plan de actuación, los ciudadanos se van haciendo a la idea como pueden. Hace ya semanas que los habitantes de la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo, todo un referente del turismo de lujo a escala mundial, hacen lo que está en su mano para tratar de retrasar el desastre. No es solo que se vean obligados a reciclar agua de baño para limpiar los inodoros, que siguiendo las indicaciones de los regidores municipales no se permitan duchas superiores a los 90 segundos -las emisoras de radio ponen canciones que duran dos minutos para ayudar a mantener el ritmo-, o que el desinfectante para manos se haya convertido en un éxito de ventas, es que ya hay quien apunta a que el cabello sin lavar se ha convertido en un claro signo de responsabilidad social.

Aunque parezcan medidas decisivas, si no llueve en los próximos días nada de lo que están haciendo hasta ahora será suficiente. De hecho, hace semanas que se redujo la presión del agua en la red para ayudar a estirar el suministro, pero el consumo, según aseguró en un comunicado la Oficina del Alcalde, sigue siendo de 86 millones de litros por encima del objetivo. «Es bastante increíble que a la mayoría de la gente no parezca importarle y nos esté enviando a todos hacia el 'Día Cero'», la manera en la que se ha bautizado el fatídico día en el que se prevé el corte total de suministros. «Ya no podemos pedir a la gente que deje de desperdiciar agua. Debemos forzarlos», aseguraba la nota hecha pública horas antes de anunciar que, desde el pasado 1 de febrero, los ciudadanos solo podrán usar 50 litros de agua por persona y día, tres veces menos de lo que gastamos en España.

Los tres factores

Pero, ¿cómo se ha llegado a esto?, ¿cómo se seca una ciudad desarrollada como esta, cuyas políticas medioambientales y de gestión de agua han sido varias veces alabadas? Los expertos aseguran que Ciudad del Cabo se enfrenta a un horizonte potencialmente mortal por culpa de tres factores: estar sufriendo la peor sequía del último siglo, una población que no deja de crecer y un clima cambiante.

Por más que los astros parezcan haberse alineado hasta dejar a la urbe africana al pie del desastre, la situación resulta sorprendente cuando, según la mayor parte de los organismos internacionales, la ciudad ha desarrollado en los últimos años una política especialmente efectiva en cuanto a la conservación del agua. En principio, ni siquiera un aumento de población del 30% desde principios de la década de 2000 hizo que el consumo se disparase, aunque ahora hay quien explique lo ocurrido señalando que muchos de esos nuevos vecinos se instalaban en las zonas más pobres, en donde el consumo de agua siempre es bajo.

En un artículo de 'The New York Times', que analiza lo ocurrido en la capital legislativa de Sudáfrica, apuntan también en otra dirección: las medidas de conservación -como los arreglos de fugas y tuberías viejas, la instalación de medidores y los ajustes a las tarifas- tuvieron un impacto considerable; tanto, que la ciudad atesoró suficiente agua como para pensar que nunca se acabaría y posponer la búsqueda de nuevas fuentes.

Unos años en los que nadie escuchó a quienes advertían de la necesidad de diversificarse recordando que la ciudad se nutre, fundamentalmente, de seis represas que dependen del agua pluvial. Una situación muy arriesgada en una región tan árida. Hoy, las mismas represas que antes estaban llenas, rozan el 25% de su capacidad.

Mientras corren las horas, los dirigentes de Ciudad del Cabo echan el resto intentando disipar la preocupación de los operadores turísticos internacionales insistiendo en que turistas e inversores son bienvenidos a pesar de los temores de que los grifos se sequen en abril.

Una tarea complicada porque también se espera que los visitantes sigan las mismas pautas que el resto de ciudadanos, incluyendo duchas breves y menos descargas de inodoros. En los hoteles ya se han retirado los tapones de baño y el personal pide a los huéspedes que usen las toallas más de una vez. Sin duda, el asunto se encara como un problema grave para una ciudad que cada año recibe dos millones de turistas, un sector que sostiene la nada despreciable cantidad de 300.000 empleos.

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