Árbitra de la igualdad

Bibiana Steinhaus (izd.). Arriba, protesta de los jugadores durante el partido de ayer.
Bibiana Steinhaus (izd.). Arriba, protesta de los jugadores durante el partido de ayer. / REUTERS / EFE

La alemana Bibiana Steinhaus rompe otro techo de cristal y se convierte en la primera mujer en dirigir un partido de primera división

ÁLVARO SOTOMADRID

Cuentan las crónicas del partido entre el Hertha de Berlín y el Werder Bremen (1-1) que la actuación arbitral pasó totalmente desapercibida, pero quizá esta expresión, que es la que todos los trencillas quieren escuchar tras un partido, no sea en realidad la más apropiada para referirse al debut en la Bundesliga de la colegiada Bibiana Steinhaus, la primera mujer en pitar un partido de primera división en cualquier gran liga del mundo. Con su estreno en la élite, Steinhaus rompe otro techo de cristal en la historia del deporte y, además, lo hace en el balompié, que tradicionalmente ha sido uno de las modalidades deportivas más machista y donde más ha costado que las mujeres encuentren su propio espacio.

La trayectoria de Steinhaus, de 38 años, originaria de Hannover, de profesión policía y pareja de Howard Webb (el árbitro de la final del Mundial 2010 entre España y Holanda), se parece mucho a la de tantos colegas. Comenzó a bregarse en las categorías inferiores del fútbol alemán y hace diez años dio el salto a la segunda división. Mientras tanto, se convirtió en una de las árbitras más importantes del fútbol femenino: ha pitado en los mundiales femeninos de 2011 y 2015 y en los Juegos Olímpicos de 2012.

En esta década ya había probado el fútbol de máximo nivel dirigiendo un partido de Copa de Alemania entre el Bayern de Múnich y el Chemnitzer, y allí fue protagonista de una anécdota que dio mucho que hablar. Cuando el Bayern ganaba 4-0, el delantero del conjunto bávaro Franck Ribery, mientras colocaba el balón para lanzar una falta, tuvo la ocurrencia de desatar una bota de la colegiada. Steinhaus, sonriendo, amonestó verbalmente al jugador, pero la broma del futbolista francés desató un sonado debate sobre el machismo.

¿Se habría atrevido Ribery a desatarle las botas a un árbitro hombre? «Sé que no lo hizo con mala intención. Por eso me pareció suficiente decirle que eso son cosas que normalmente conllevan una tarjeta», declaró tras aquel partido Steinhaus. Ayer pidió que su actuación no sea vista solo por el prisma de género. «Estaré feliz cuando vuelva a la normalidad», admitió Steinhaus, abrumada por la expectación generada. «Lo importante para nosotros (los árbitros) es no estar en el foco después de los noventa minutos», añadió. Ella resolvió bien dos jugadas polémicas, dos caídas en el área de delanteros del Hertha de Berlín que el videoarbitraje demostró que no eran penaltis.

Su debut ha servido para recordar que las mujeres se están abriendo una puerta en el mundo del arbitraje. En Francia, Italia o Inglaterra ya han sido juezas de línea y, en España, la colegiada Judit Romano debutó como cuarto árbitro en el partido de segunda división de la temporada 2014-2015 entre el Leganés y el Alavés. En la Liga Iberdrola, todas las árbitros son mujeres.

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