El alucinógeno alegal de moda que se expande en España

El alucinógeno alegal de moda que se expande en España

Se conoce como 'la droga de la selva' y su uso es ancestral. Su consumo se ha extendido entrado el siglo XXI, impulsado por Silicon Valley, donde los jóvenes emprendedores la usan como estímulo creativo. En España, su demanda aumenta amparada por el vacío legal

DANIEL MÉNDEZ / XL SEMANAL

Los cofanes están en pie de guerra. No es la primera vez que este pueblo amerindio que habita en el noroeste del Amazonas se alza para defender su territorio y sus costumbres. Pero esta vez es distinto. Alguien «ha fundado una lucrativa empresa, con la cual realiza giras internacionales brindando el remedio del yagé (como también se conoce a la ayahuasca) de manera engañosa, aludiendo a una supuesta autorización o aval de las autoridades indígenas». El entrecomillado corresponde al pronunciamiento firmado por el gobernador de la comunidad y por diversos 'taitas', o autoridades tradicionales.

La compañía que denuncian los chamanes colombianos tiene su sede en Madrid y organiza 'retiros' -así es como suelen llamar a estos encuentros- en Madrid, Barcelona, Andalucía, Canarias, Baleares…

En Silicon Valley, la ayahuasca causa furor. Pero su consumo es peligroso.

La oferta es amplia: desde encuentros en casas de campo hasta «una experiencia única para recordar la aventura de estar vivo» a bordo de un barco… Pero esa no es la única empresa que ofrece estas experiencias. De hecho, en España existe una pequeña comunidad ayahuasquera: en torno a 80 o 100 personas organizan cada semana encuentros donde se consume la ayahuasca. Una moda que se extiende a marchas forzadas. No hay, sin embargo, aún registros oficiales de una actividad que se realiza con discreción, ante la ambigüedad legal en que se mueve.

El problema para clasificar esta droga -o incluso llamarla así- es que la ayahuasca (el brebaje que se ingiere) es, en realidad, la combinación de dos plantas: la ayahuasca propiamente dicha y la chacruna, que es la que contiene DMT, la sustancia psicoactiva. La producción y comercio de DMT es ilegal. Está prohibida por el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de las Naciones Unidas de 1971, al que se ha adscrito España. Pero en la práctica se trata de una cuestión porcentual: la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU ha fijado la cantidad de DMT que un preparado debe contener para considerarse ilegal en un nivel muy superior al que se da en la naturaleza. Así que cuando se producen detenciones, suelen terminar en absolución ante la dificultad de establecer el porcentaje de DMT presente en el material intervenido. La ayahuasca carece, en cualquier caso, de una legislación propia. Y se permite su uso en contextos religiosos, como puede ser la iglesia de Santo Daime, de origen brasileño y reconocida oficialmente en España.

España es más permisiva que otros países europeos, lo que nos está convirtiendo en uno de los epicentros en Europa

Con todo, España es más permisiva que otros países europeos, lo que nos está convirtiendo en uno de los epicentros en Europa. Cada fin de semana se realizan decenas de retiros o sesiones, normalmente en casas ubicadas en zonas de campo, donde acuden grupos de entre 5 y 20 personas a dejarse llevar por los supuestos efectos sanadores de la ayahuasca. Un 'tratamiento' que fuera de su contexto puede ser peligroso. Y muy lucrativo.

En una sociedad que busca soluciones rápidas a un modo de vida que provoca estrés y ansiedad, este brebaje marrón está calando en diversos sectores de población. Adolescentes y adultos, abogados, psicólogos, administrativos… En Silicon Valley causa furor.

La cocaína fue la droga de los ochenta. Hoy, en la época del reiki y los zumos depurativos, la ayahuasca se presenta como una versión más naturalista. Lindsay Lohan, Sting o Susan Sarandon relatan sus experiencias con la misma. La compañía Entrepreneurs Awakening -traducible como 'el despertar de los emprendedores', con sede en San Francisco-, fundada por Michael Costuros, quien fuera empresario tecnológico, es la que organiza los viajes más conocidos para emprendedores a Perú. Diez días de turismo y sesiones de ayahuasca. Precio total, 11.000 dólares.

El ritual es similar cuando se realiza en España. Tras un pago que oscila entre los 70 y 400 euros, los participantes se reúnen en una casa de campo, a las afueras de Madrid, Barcelona, Murcia, Ibiza… En una sala acondicionada para la ocasión, con colchonetas en el suelo y cubos para los más que frecuentes vómitos. Los tambores, flautas o guitarras acompañan a los ícaros, las canciones tradicionales que entona el chamán. Ataviado con ropas indígenas, este prepara a los visitantes mediante una serie de rituales, acompañados con tabaco amazónico; el humo purifica. Llegado el momento, uno a uno se van acercando hasta el chamán, que facilita una dosis del brebaje líquido. Después, cada uno vuelve a su sitio y espera a que haga efecto. Suele tardar unos 40 minutos y dura entre 4 y 6 horas. «Se toma como si fuera un chupito», relata una youtuber que tiene una página dedicada al yoga. El vídeo acumula más de 55.000 visualizaciones. «El sabor me recordó al del Jägermeister: un poco amargo, dulce y a regaliz negro. Llevábamos una hora y no sentía nada. Llegó el momento del segundo chupito. Me tumbé y todo empezó a volverse borroso. Sentí muchísima felicidad, alegría, amor». También es habitual que se produzcan vómitos y diarrea: la hierba purga, dicen los ayahuasqueros. Y a menudo dista de provocar un 'buen viaje': muchos usuarios relatan el sufrimiento de la sesión.

Qué se siente

Los que la han probado suelen relatar visiones relacionadas con su infancia. Tiene sentido. Jordi Riba, doctor en farmacología y responsable del grupo de Neuropsicofarmacología del Instituto de Investigación, ha demostrado que la ayahuasca activa zonas del cerebro como el córtex frontal, la amígdala y el hipocampo. La amígdala es el área del cerebro donde se almacenan los recuerdos emocionales tempranos y los más dramáticos. No se ha demostrado que la ayahuasca provoque adicción y, de hecho, hay diversos estudios que avalan su empleo para combatir la adicción a sustancias como el alcohol o la cocaína. También podría ser útil, en un uso regulado y controlado, para combatir la depresión o el estrés postraumático… Sin embargo, no está exenta de riesgos: los científicos alertan del peligro de combinarla con fármacos antidepresivos o para las personas con trastornos psiquiátricos graves. La ausencia de control agrava este peligro.

Al menos cinco 'turistas ayahuasqueros' han fallecido en Perú

En más de una ocasión se ha saldado con la muerte. El Día del Padre de 2015, la familia Dawson-Clarke recibió una llamada telefónica: su hijo Matthew había fallecido tres días atrás en la región amazónica de Perú. Había participado en una sesión de ayahuasca. Desde entonces, al menos cinco 'turistas ayahuasqueros' han fallecido en Perú. Nadie se responsabiliza de su muerte, que no ha tenido consecuencias legales. No es lo habitual, pero ocurre. Hace unos años, un adolescente americano apareció enterrado supuestamente por sobredosis de yagé. El chamán había escondido el cuerpo. Aunque para que la dosis resultara letal habría que consumir 20 veces la dosis habitual, el mayor problema es que en muchos lugares se consume sin saber exactamente qué se está ingiriendo. En ocasiones, ante la ausencia de auténtica ayahuasca se introducen otros alucinógenos. Una experiencia que, lejos de ser «iluminadora», puede resultar traumática. Y hasta mortal.

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