Alertan de la llegada de la procesionaria, el peor enemigo de tus mascotas

Alertan de la llegada de la procesionaria, el peor enemigo de tus mascotas

El insecto puede provocar problemas oculares, bronquiales e incluso la muerte del animal

LA VERDAD

Una vez comienza a marcharse el frío y se acerca la primavera debemos evitar a toda costa pasear con nuestras mascotas por las zonas arboladas o con muchos pinos. Esto se debe a la aparición de las procesionarias, unas orugas realmente peligrosas para humanos y animales que pueden llegar a producir problemas oculares, bronquiales e incluso la muerte del animal si no se coge a tiempo.

"Cada oruga dispone a lo largo de su cuerpo de unos 500.000 pelos o tricomas especiales que asemejan morfológicamente a pequeños dardos o flechas envenenados. Su pequeño tamaño y el hecho de que puedan desprenderse con facilidad implica un riesgo importante de urticaria no sólo por contacto directo, sino también vía aérea a través del efecto de corrientes de viento. El contacto de los dardos con los humanos y/o mascotas suele desencadenar reacciones cutáneas locales más o menos llamativas, aunque también pueden dar problemas oculares, bronquiales e incluso anafilaxia severa", explican los expertos sobre esta oruga.

La época a la que se está acostumbrado que aparezca este insecto es entre febrero y abril, Sin embargo, con el cambio climático experimentado en los últimos años, la procesionaria va ampliando cada vez más su tiempo de vida, llegando a aparecer en algunas zonas como parques, jardines y bosques incluso en el mes de diciembre.

Además, los perros son los animales que más suelen sufrir reacciones por parte de este insecto cuando olfatean las zonas por las que han pasado estas orugas o incluso las ingieren. “El daño puede ser enorme”, advierte Javier Álvarez de la Villa, veterinario del Centro Veterinario Víctor de la Serna, que añade: “Cuando nuestra querida mascota ha ingerido la oruga, o la ha chupado o solamente con el contacto en su mucosa oral, la patogenia se agrava. Aparece salivación profusa, abatimiento, inquietud, nauseas, vómitos, intentos desesperados de expulsar 'algo' de la boca”.

Para evitar que nuestra mascota pase un mal rato o incluso llegue a la muerte por ingerir la oruga, es necesario consultar antes con un veterinario y saber qué hacer ante esa situación. Además de intentar evitar a toda costa que nuestra mascota vaya comiendo todo lo que encuentra por el suelo, si ingiere una procesionaria es necesario lavar la zona sin frotar con agua fría y acudir rápidamente a un veterinario. Una vez allí, tratarán de inyectar el tratamiento por vía intravenosa para conseguir que el efecto sea inmediato.

En el mejor de los casos, según la cantidad ingerida del insecto, si el dueño consigue darse cuenta a tiempo, se puede evitar la necrosis en la lengua del animal. Sin embargo, si la persona encargada del animal desconoce esto, la necrosis puede aparecer en la lengua de la mascota y será necesario conseguir una adecuada cicatrización de los tejidos para que no se extienda.

Finalmente, para evitar que nuestras mascotas u otros animales sufran todas estas consecuencias causadas por las procesionarias, podemos ayudar avisando al Departamento de Arbolado Urbano del ayuntamiento cuando veamos bolsas blancas colgando de los árboles.

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