Semana Santa Lorca 2018

Semana Santa Lorca 2018

Rendidos a la Amargura

El trono de la Santísima Virgen de la Amargura, titular del Paso Blanco, en su trono de estilo barroco, por la carrera principal en la procesión del Viernes Santo./PACO ALONSO / AGM
El trono de la Santísima Virgen de la Amargura, titular del Paso Blanco, en su trono de estilo barroco, por la carrera principal en la procesión del Viernes Santo. / PACO ALONSO / AGM

La imagen titular del Paso Blanco fue el colofón de la procesión del Viernes Santo Millones de pétalos de flores cayeron desde los balcones de la carrera al paso del trono, mecido por 133 costaleros, entre vítores y aplausos

I. R. / A. S. / P. W. R.LORCA

Una bella estampa cerró la procesión del Viernes Santo, la imagen de la Virgen de la Amargura en procesión entre una incesante lluvia de pétalos desde los balcones de la carrera, muestra del cariño y devoción que sienten los blancos hacia su titular. Un halo de luz se acerca rítmicamente al paso de los 133 costaleros que la portan en andas en su trono y el corazón de los blancos se acelera. Ya viene la Amargura, ya viene la 'Virgen Guapa'. Los vivas, los aplausos suenan por todo el recorrido y el graderío se levanta en señal de respeto.

Verla pasar es solo un instante y miles de miradas se concentran solo en ella para no perderse ni un detalle de su rostro sereno pero que expresa un intenso dolor por la muerte de su hijo, sus manos implorantes, el trono decorado con delicados claveles rosas cultivados solo para la Virgen del mismo tono que su primoroso vestido. Todos intentaban grabar en su retina ese momento que solo se produce una vez al año, el más esperado, verla procesionar en la noche del Viernes Santo cerrando el cortejo bíblico en el que el Paso Blanco puso en escena su especial interpretación de la Historia de la Salvación.

La talla que Sánchez Lozano esculpiera en 1948 lucía el manto que es otra de las joyas de la cofradía. Tiene la mayor superficie bordada de los que forman parte de los desfiles bíblico pasionales. En él no se distingue ni un solo espacio del raso azul sobre el que se bordó en punto corto con sedas e hilo de oro de canutillo, bajo la dirección de Emilio Felices. Representa el Santo Entierro y el ángel de la eucaristía de Tiépolo. Está declarado Bien de Interés Cultural BIC, igual que el palio del trono, de traza gótica, en cuyos paños van bordados en sedas personajes y escenas de la Pasión.

Multitudinaria recogida

Pasadaslas doce de la noche, la Virgen emprendió su camino hacia la capilla del Rosario seguida por miles de blancos que no querían dejarla sola en su recorrido. Si conmovedor fue su paso por la carrera, no se quedó atrás la recogida. En el templo no cabía un alma, y verla cruzar la puerta fue uno de los momentos de mayor delirio colectivo de la Semana Santa. Sabían que era la despedida, que el tiempo de verla en procesión, tan ansiado durante todo el año se acababa, y los vivas y los aplausos, sonaron sin parar al ritmo de 'El Tres' y el 'Guapa', los himnos que hacen vibrar a los blancos. Las puertas de la capilla se volverán a abrir esta tarde, a las 20.30 horas, para la celebración de la Salve en honor a la Amargura.

En la procesión del Viernes Santo desfiló también en su trono en andas la Santa Mujer Verónica, que porta en su manos la Santa Faz bordado en sedas, y el patrono de la cofradía, San Juan Evangelista.

El Cristo de la Buena Muerte, del Paso Azul, iba también en trono en andas, así como el Cristo de la Sangre, del Paso Encarnado. Formó parte además del cortejo encarnado la Virgen de la Soledad. En el Paso Morado, la Virgen de la Piedad, el Santísimo Cristo del Perdón y la Santa Cena, por conmemorarse los 400 años del rezo del Vía Crucis.

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