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Caminando al ritmo de mamá

Tres niños con discapacidad caminan ayudados por el arnés Firefly Upsee / R.C.
  • La irlandesa Debbie Elnatan inventa un arnés que, fijado a las piernas y cintura de un adulto, permite a los niños con discapacidad motora moverse

Una madre no se resigna nunca, y menos si lo que está en juego es la felicidad de su hijo, su futuro. Eso es lo que le pasó a Debby Elnatan cuando le dijeron que su pequeño, que nació con parálisis cerebral, no podría caminar nunca. "Rotem no sabe lo que son sus piernas. No tiene conciencia de ellas", le dijo su fisioterapeuta. Pero esta música irlandesa no se conformó y comenzó a maquinar algo para lograr que su hijo no estuviera postrado en la cama o anclado a una silla de ruedas el resto de su vida. Ella quería que el niño pudiera experimentar lo que es andar, correr, jugar al fútbol, tocar con sus propias manos las flores que se encuentra a su paso... Y así fue como surgió Firefly Upsee.

Se trata de un arnés revolucionario que permite que los bebés y niños con necesidades especiales se apoyen en el cuerpo y pies de sus padres para ponerse en pie y caminar. Es semejante a una mochila portabebés pero que se ajusta con correas a la cintura y piernas de un adulto y que además incorpora unas sandalias dobles para andar al unísono.

Se compone, por tanto, de tres partes y el diseño patentado utiliza tejidos duraderos, lavables a máquina y transpirables, para que resulte cómodo, fiable y fácil de limpiar.

Este invento supone una esperanza para los 150 millones de niños de todo el mundo que tienen discapacidad física puesto que, además de permitirles ver la vida desde otra perspectiva, les ayudará a desarrollar la habilidad motora y su integración en la sociedad.

Ya a la venta

Firefly Upsee ya ha sido probado en niños de Reino Unido, Canadá y Estados Unidos y desde el pasado 7 de abril se puede comercializar a través de facebook y su página web a un precio de 349 euros.

Algunos de estos niños han sido capaces de ponerse de pie y abrazar a su hermano pequeño por primera vez, algunos han podido saludar con sus manos a los vecinos en su primer paseo por su propia calle y algunos han cruzado el patio de juegos mano a mano con su mejor amigo por primera vez. Se trata de pequeños pasos... pero que para ellos significan un mundo.