Pau Donés: «Hay que dar a la vida el valor que se merece»

Pau Donés /
Pau Donés

Pau Donés regresa a los escenarios con '50 Palos', una gira en la que algunas de sus canciones más emblemáticas descubren su rostro más íntimo y descarnado

ALBERTO FRUTOS

Existen artistas a los que, además de apreciar y respetar por su obra, conviene admirar profundamente por su lado más humano. Por supuesto que no es siempre necesario mostrar lo que existe más allá de las montañas creativas, al otro lado del océano musical que dibuja una trayectoria, pero, en casos como el de Pau Donés, se trata de algo tan inevitable como justo. Y emocionante. El líder de Jarabe de Palo tuvo que mantenerse cerca de dos años alejado de los escenarios, que no de la búsqueda de la inspiración, debido a un cáncer. Y podría no haber dado explicación alguna sobre su ausencia, haber guardado un más que respetable silencio al respecto, pero, en cambio, decidió convertir su lucha en un ejemplo de dimensiones incalculables. En medio del terror, de eso se trata, apareció el sentido del humor, siempre tan imprevisible, siempre tan inesperado, siempre tan agradecido y necesario. En medio del silencio oscuro, aparecieron las palabras, los versos, los textos sin dobles lecturas ni metáforas hinchadas. Simplemente, las reflexiones escritas, y en algunos casos habladas, de un tipo que no iba a dejar que el pulso acabara con un futuro que, a la vista está, todavía presentaba credenciales para tenerle muy en cuenta. Y así llegamos hasta '50 Palos', un título bajo el que se encuentran una gira, un disco doble y un libro que se unen con un mismo objetivo, el de volver a colocar cada cosa en su justo lugar, pero sumando lo aprendido en el territorio más delicado de toda una vida. Un recorrido por los momentos más brillantes de una carrera repleta de temas que han marcado a varias generaciones y que se presentan, en este nuevo formato, con la ayuda mínima en lo que respecta a lo puramente instrumental, pero con la fuerza de mil voces en el rostro y la manera de interpretar de Donés. Un acto de celebración, de amor y supervivencia. Un regalo al que aplaudir de pie, cerca de la figura de un gigante. Charlamos con el alma de Jarabe de Palo, Pau Donés.

Cuándo
Viernes 6, a las 22.00 horas
Dónde:
Teatro Guerra
Cuánto:
22€

-Cincuenta años como Pau Donés, pero más de dos décadas como Jarabe de Palo. ¿Han existido mucha distancia entre la persona y el artista en este tiempo? ¿Dónde situaba usted las principales similitudes y las diferencias más contundentes?

-No hay un Jarabe de Palo de noche ni un Pau Donés de día. Todo es lo mismo. Un tipo que escribe canciones para comunicarse, lo cual implica que se ha apodado como artista, pero, en definitiva, todo sale del mismo sitio.

-¿En qué se diferenciaron el proceso de escritura del álbum y el del libro homónimo? ¿Tuvo siempre en mente que se trataría de un proyecto estructurado en estas dos vertientes?

-El método creativo dista notablemente a la hora de la ejecución. Uno es en un estudio de grabación con músicos y el otro en solitario delante de una taza de té, cuando el mundo todavía duerme. Pero, al fin y al cabo, ambas son expresiones artísticas donde lo que se pretende es crear un vínculo emocional con el receptor de canciones o capítulos.

-En '50 Palos' las canciones abrazan de una manera preciosa unos arreglos orquestales realmente memorables. ¿Cómo trabajó esta vertiente sinfónica de su música? ¿Qué es lo que más disfrutó de este proceso?

-Lo trabajamos con Jaime de Burgos, el pianista de Jarabe, que viene de una formación clásica, él era el especialista. El proceso fue estupendo, deconstruimos y volvimos a construir canciones que en muchos de los casos eran muy populares, lo cual significaba un riesgo a la vez que un reto. Lo pasamos increíblemente bien y al final parece que gustó.

-Su regreso a los escenarios ha contado con el apoyo y la celebración apasionada del público. ¿Esperaba un recibimiento así? ¿Qué es lo que más le ha emocionado de este viaje de vuelta?

-La vuelta era una incógnita, aunque tampoco nos fuimos por tanto tiempo. Creo que la empatía que generó el volver al mundo de la música tiene que ver con varios factores, obviamente, pero creo que al final lo que consiguió el éxito fue precisamente la música, las canciones y estos veinte años de carrera musical.

-En esta gira, ¿cuesta especialmente controlar y gestionar la emoción? ¿Cómo lo hace? Quizá prefiere dejar que todo fluya sin oponer ni un poco de resistencia.

-Exacto, de lo que se trata es dejar fluir. Normalmente los conciertos de Jarabe lo que genera son excitación, pero con este proyecto lo que buscamos es crear emoción, y eso se consigue cuando los que están en el escenario no le ponen límites.

-En estos momentos de su vida, ¿es la música un arte más terapéutico que nunca?

-No, igual. Nada tiene que ver mi enfermedad con mi afición a la música. De hecho, fue mucho antes la música que el cáncer. El cáncer ha influido muy poco en mi forma de ver y de vivir la vida.

-¿De qué manera ha afectado una situación personal tan intensa como la que usted ha pasado en la manera de escribir canciones?

-Nada. Aunque de esa situación concreta nació una de las canciones más bellas y poderosas que he escrito nunca: 'Humo'.

-¿Cuál es la lección personal y profesional más valiosa que ha aprendido en estos cincuenta años?

-Que la vida es una, y que hay que vivirla con intensidad. El presente es lo que cuenta. El futuro no existe y el pasado, pasado es.

-¿Por qué cree que le cuesta tanto al ser humano ver el vaso medio lleno?

-No tengo ni idea, podría ser por una cuestión biológica, pero también creo que tiene que ver con factores del tipo religioso, social y cultural. Personalmente, prefiero ver el vaso siempre rebosando.

-¿Cuál cree que es la clave para afianzar el optimismo en nuestro día a día?

-Levantarse por la mañana y saber apreciar que la vida es el mejor de los regalos que nunca nos han hecho. La diferencia entre estar y no estar es inmensa, y por eso hay que darle a la vida el valor que se merece.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos