Ferrara, ciudad artística entre espectaculares paisajes

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Ferrara.

Pasear por esta elegante urbe italiana supone retroceder siglos atrás y disfrutar del mejor ambiente medieval y renacentista

ÁLVARO ROMERO

Entre Bolonia y Padua aparece la tranquila ciudad de Ferrara, ocupando un pequeño territorio en el noreste de Italia situado en la región de Emilia-Romaña. El curso del río Po transcurre al norte del casco urbano bañando la comarca y contribuyendo a formar el maravilloso entorno natural que le rodea.

Ferrara suele pasar desapercibida para los turistas, habituados a centrar el grueso de sus itinerarios en lugares más famosos como pueden ser Bolonia o Venecia. Sin embargo, el que decide conocer esta localidad queda prendado de sus encantos consecuencia de la elegante arquitectura y de sus obras de arte, máxima expresión de la época medieval y renacentista.

El plano urbanístico de la ciudad se caracteriza por exponer un auténtico museo urbano. Destacan los edificios levantados entre los siglos XIII y XVI, periodo en el que alcanzó su mayor esplendor, gracias sobre todo a la familia de los Este, quienes dotaron a Ferrara de una importante unión política y administrativa. La buena conservación de casco histórico le valió para ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Paseando entre historia

Recorrer el casco antiguo de Ferrara es dar un paseo por la historia, retroceder siglos atrás y sentirse protagonista entre tanta belleza. El acceso sur es uno de los más vistosos, tras cruzar el puente que atraviesa el río aparece Puerta Paula, una antigua entrada a la vieja muralla que rodeaba la urbe.

Vía San Romano y Corso Porta Reno son las dos calles que suben dirección norte hasta alcanzar la Plaza Trento- Trieste en pleno centro, tomando la segunda opción se pasa por debajo de la Torre dei Orologio, una fascinante construcción medieval que sirve de aperitivo para lo que vendrá después. Ante los ojos se abre un rectángulo empedrado donde se levanta la Catedral de San Jorge, un templo de notable belleza construido a partir del siglo XII. Su torre acapara todas las miradas y la grandiosa fachada, mezcla estilos románico y gótico se enfrenta cara a cara con el Ayuntamiento y la Torre della Vittoria, ambos de marcado estilo medieval.

Muy cerca se encuentra la Logia dei Mercati, con sus talleres antiguos ya presentes en la Edad Media. Muchos son los palacios que enriquecen las calles de la ciudad, como el Palacio Schifanoia, el Palacio Costabili o el Palacio Dei Diamanti, entre otros. Este último es posiblemente es más vistoso, ya que presenta una fachada abarrotada de salientes con forma de punta de diamante en mármol blanco y rosa. Además alberga la Pinacoteca Nacional.

El poder de una familia

La familia de los Este catapultó a Ferrara hacia el éxito político y administrativo transformándola en una de las ciudades más prósperas del norte de Italia. Su poder se ve todavía reflejado en obras arquitectónicas grandilocuentes. El Castillo Estense es el mayor de sus ejemplos. Considerado el monumento más destacado de la zona, fue levantado en el siglo XIV como símbolo principal del poder familiar. De planta cuadrada cuatro torres se elevan dando empaque defensivo a la fortaleza, rodeada de un foso de agua.

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