«La tauromaquia es un mundo fascinante»

Nicolás de Maya, con obras de su exposición en el Real Casino de Murcia./Alfonso Durán / AGM
Nicolás de Maya, con obras de su exposición en el Real Casino de Murcia. / Alfonso Durán / AGM

Pinturas y esculturas que recogen la pasión del artista por los toros

PEDRO SOLER

Lo que Nicolás de Maya (Cehegín, 1968) presenta en el Casino de Murcia es «un homenaje al mundo del toro, porque me considero un buen aficionado taurino». Y recuerda que, hace ya dieciséis años, «tuve oportunidad de realizar otra exposición, en el Palacio del Almudí, que supuso para mí un acercamiento a este ambiente, con la que también rendí mi homenaje no solo al toro, sino a la tauromaquia. Desde entonces, en Murcia no había vuelto a presentar nada sobre este tema, aunque la verdad es que tampoco he querido implicarme más, porque quizá alguien pudiera haberme definido como un pintor taurino. Y no es así. Yo soy un artista, con una gran afición a los toros, porque reconozco que el toro ha supuesto muchísimo en mi profesión». Confiesa que lo dice así porque «moví aquella muestra del Almudí por casi toda España: Sevilla, Valencia. Bilbao... Acaparé muchísimos clientes y las ventas que pude hacer me permitieron ir a México, un país, que se convirtió en un descubrimiento para mí. Desde aquel viaje, es raro el año que no vuelvo durante dos o tres meses».

¿Por qué tanto interés por el toro? «Porque yo, como artista, me tengo que posicionar, igual que se posiciona cualquier persona en la vida, y me posiciono en el sentido de que me gustan y apasionan los toros, acaso porque, desde el principio de la humanidad, siempre han estado representados, sea en las Cuevas de Altamira, en las de Lascaux, en las épocas griega y romana, en el Medievo, en los siglos XIX, XX y XXI... También ha sido representado por grandes artistas, como son Goya y Picasso. No lo han hecho otros, porque han tenido la desgracia de no poder disfrutar esta fiesta, que nosotros sí disfrutamos. Un americano, que no la conoce, no puede entenderla, ni interpretarla; un chino tampoco. Nosotros, sin embargo, tenemos la suerte de conservar una especie en la que se busca la bravura y otros valores que tiene. A mí no solo me ha enseñado la biodiversidad que existe en torno a la fauna ibérica, o cómo se conserva ese patrimonio medioambiental, que son las dehesas. En el fondo y en su gran mayoría, los ganaderos son unos románticos, porque con los toros apenas ganan dinero. Viven de otros recursos».

Dónde
Real Casino de Murcia (Trapería, 18. Murcia).
Horario:
de 12.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00.
Cuándo:
Hasta el 30 de septiembre.

Algo «mágico»

Para este artista, «el tema de la tauromaquia es un mundo fascinante, porque lo que significan el torero y el toro es algo emblemático, por los valores que desempeñan. Hay quien dice que la felicidad solo se consigue a través del orden. Y el orden es disciplina, constancia, tenacidad, esfuerzo... Esto es lo que transmiten los toros, porque el torero observa todos esos valores. No pocas de estas facetas también me las ha aportado a mí el mundo del toro. Además, como español, tengo que defender algo que resulta mágico: el encuentro entre un animal y un hombre en su espacio».

Junto a los cuadros, Nicolás de Maya presenta esculturas muy diferentes: proyectos en barro, una cabeza de escayola y la figura de un toro, casi de tamaño natural, realizada con tiras de madera. Afirma el autor que «a través de una línea repetida muchísimas veces, puedo componer lo que quiero. Y es lo que yo he deseado representar aquí. La volumetría son líneas en el espacio. Es cierto que yo parto de la figuración, incluso del hiperrealismo; pero, al final, lo que más me gusta es el concepto, en el que también puedo ocuparme de la fragilidad del mundo del toro; algo tan frágil que, en cuanto se le ataque, va a desaparecer. Esta es una escultura a base de tiras de madera, en la que se comprueba lo que puede conseguirse con la sucesión de elementos tan naturales. Tengo otra maqueta hecha en color, porque también me gusta decir que la fiesta es color, y que la suma de colores y líneas influye, porque al final todo es como un juego cromático».

Esta mescolanza de pintura, barro, madera, escayola... obedece, afirma «a que es algo que me nace, algo vital en mí. Tengo que aportar y arriesgarme. Yo conservo muchísimas obras de investigación personal, que nunca muestro, porque entiendo que la sociedad murciana es muy conservadora, pictóricamente hablando. Normalmente, a quien me reclama ofrezco mi producto, pero también tengo parte de esa investigación que conservo para mí, hasta que me arriesgo, como pudo haber hecho ahora».

¿Le supone mucho esfuerzo el intenso realismo que imprime en sus obras? «No. El esfuerzo no radica en el tiempo que he dedicado a las obras. Con los años he aprendido muchísimo y ejecuto de modo rápido. El problema es la idea, porque lo que más me interesa, cuando ejecuto un proyecto, es cómo lo hago. En este caso, el toro es un animal al que tengo muy conocido, porque en mis viajes a México paso mucho tiempo en ganaderías; pero todo cuanto hago lo siento de verdad. Si no, no podría hacerlo».

BELLEZA DEL TORO

Nicolás de Maya desentraña, se centra y profundiza en la raíz más pura del toro. En esta exposición, el artista analiza y sintetiza, recreándose en toda la dimensión plástica, como un verdadero creador total, con distintas técnicas y formatos. Reivindica la belleza plástica del toro, dentro y fuera del ruedo: sus pitones, su pelaje, su hechura, su mirada mansa en el campo, y desafiante cuando pisa el albero.

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