Kevin Johansen: «Soy un surrealista frustrado»

Kevin Johansen./
Kevin Johansen.

El argentino, uno de los cantautores más imprevisibles y geniales de los últimos años, presenta en Murcia su último disco, 'Mis Américas, Vol. ½', que repasa su interminable hoja de ruta

ALBERTO FRUTOS

Durante sus primeros catorce años de vida, a Kevin Johansen le dio tiempo a nacer en Alaska, pasar una temporada en Colorado y Arizona, vivir en San Francisco, mudarse a Buenos Aires y comenzar a enamorarse de su guitarra en Montevideo. A partir de ahí, encendida la mecha de las músicas y las palabras, el destino, tan previsible a veces, solamente tuvo que dar la libertad condicional a Johansen, finalmente nacionalizado argentino, para que sus botas continuaran manchándose de barro, seduciendo a las siempre esquivas musas y brindando con nuevas y viejas amistades por la inspiración compartida. Y él, claro, aprovechó la oportunidad. Con una trayectoria discográfica que comenzó en el año 2000 y en la que ha estado acompañado en todo momento por The Nada, su inseparable banda formada por músicos excepcionales capaces de filtrar los sonidos de cualquier género musical con una facilidad y eficacia pasmosa, Johansen ha publicado hasta la fecha seis discos de estudio que van del notable ('The Nada', 'City Zen') a la matrícula de honor ('Logo', 'Sur o no sur') pasando por el sobresaliente ('Bi'), calificación que podríamos adjudicar perfectamente a su última entrega, 'Mis Américas, Vol. ½'. Un trabajo con el que el argentino se revela una vez más como viajero intrépido, amante de lo imprevisible y lo imperfecto, jugador experto en el arte de saber utilizar el sentido del humor, doméstico y universal, relajado y hedonista, romántico y rompecorazones. Canciones que despiertan carcajadas y duermen lágrimas, que enamoran casi sin pretenderlo, que seducen sin opción a la réplica. Ahora que no nos escucha, digámoslo sin miedo: Kevin Johansen es un genio. Y a pocos artistas les queda tan bien el traje de únicos y genuinos. Un placer tener la oportunidad de charlar con él antes de que pise las tablas del Teatro Circo Murcia.

Cuándo
Viernes 1, a las 21.30 horas
Dónde:
Teatro Circo
Cuánto:
20 euros

-¿Qué Américas le quedan a usted por descubrir? No me diga que muchas...

-¡La mayoría! Por eso le puse a mi último disco 'Mis Américas, Vol. ½'. El 'mis' del título tiene que ver con la apropiación justamente que son las Américas que conozco, tanto desde niño, con la música del continente que había en casa, hasta mis propios viajes en la etapa adulta.

-A lo largo de los años, usted ha ido confeccionando un estilo profundamente personal e inclasificable. ¿Considera el gran éxito de su carrera la ausencia de etiquetas a la hora de definir su obra?

-No inventé la pólvora, ni mucho menos, pero creo que el nervio que quizás toqué tiene más que ver con cierto desparpajo mostrado en algunas letras y el aprecio hacia numerosos géneros denostados en algunos círculos prejuiciosos. Y, respecto a la música, creo que esta contiene todo, la risa y el llanto.

-¿Y qué cree que tiene de especial la música tradicional latinoamericana para esquivar de una manera tan contundente el paso del tiempo?

-Pinta tu tiempo y serás atemporal. Es uno de mis lemas favoritos. También creo que esa época entre las décadas de los sesenta y lo setenta fue tan crucial, donde por componer una canción eras amenazado, censurado, obligado al exilio o, en algunos casos, asesinado, que el momento fue vivido con plenitud y con mucha consciencia. Hoy estamos en un limbo temporal más difuso.

-Los que hemos tenido la suerte de disfrutar de alguno de sus conciertos sabemos que la distancia entre usted y el público es prácticamente invisible. ¿Hasta qué punto es importante para usted la interacción con las personas que han ido a disfrutar de sus canciones?

-Para mí hay tres patas, tanto en los espectáculos como en los discos: llevar a una emoción, a algún tipo de reflexión y al baile. No necesito estar arriba de un pedestal y sentar cátedra. me interesa conectar a través de las canciones, ahí reside la auténtica magia para mí.

-¿Dónde cree que está la clave para que su unión con nuestro país haya ido creciendo y consolidándose de una manera tan potente en los últimos años?

-Quizás mi cincuenta por ciento ibérico, que viene por parte de mi madre, no lo sé. Desde un principio, parejas locales me presentaban a algún amigo argentino o latino y me decían que ellos le habían presentado mi música.

-¿Hasta qué punto se permite ser libre dentro de una canción?

-¡Hasta donde puedo! Pero también soy pudoroso, temeroso de la opinión de los demás y, en ocasiones, hasta me autocensuro.

-Para usted, ¿qué tiene la música de amistad y que tiene de amistad la música?

-Bueno, se supone que, en el mejor de los casos, la música es empatía, es unificadora. Puede ser un sentimiento que calma o altera a las fieras. Me encanta cuando viene un metalero y me dice que alguna de mis canciones le conmovió. ¡Y me matan los amigos que se aman, aunque uno escuche a Ricardo Arjona y el otro a Motorhead!

-¿Qué sería de Kevin Johansen si le quitamos a The Nada?

-Como dice el Negro Rada: un triste y solitario 'cansautor' sin banda.

-Desde su debut en 2000 con 'The Nada' hasta 'Mis Américas, Vol. ½', pasando por trabajos tan maravillosos como 'Logo' o 'Bi', su carrera ha conseguido un envidiable equilibrio desde el que ha ido creciendo disco a disco. Pero, a nivel personal, ¿de qué manera cree que ha evolucionado como compositor?

-Es un eterno aprendizaje y, por momentos, muy frustrante. Me sobran los motivos, pero me parece que componer una canción puede ser a veces super sencillo y otras, directamente, ciencia nuclear.

-¿Qué tiene la imperfección que le resulta tan atractiva?

-Tiene que ver con que yo soy imperfecto. Tengo que quererme y aceptarme, si no me deprimo.

-El sentido del humor es un factor esencial, casi omnipresente en todos sus discos, ¿considera que es la mejor herramienta para calmar a las fieras?

-Es una, mientras tenga un fondo serio, de observación o crítica. Podría decir que hago canciones de 'profiesta'. Pero me encanta el surrealismo también. En el fondo, soy un surrealista frustrado.

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