Jay Jay Johanson: «La soledad llega con los sentimientos más profundos»

Jay Jay Johanson.

El artista sueco y el estadounidense José James prometen uno de los conciertos más especiales y sofisticados de la 37ª edición del Cartagena Jazz Festival

ALBERTO FRUTOS
Viernes, 10 noviembre 2017, 23:42

Jay Jay Johanson es un camaleón escondido siempre cerca de la nieve, camuflado de las tormentas de frío y lluvia que sitúan la X en la casilla del invierno. Por eso, es imposible imaginar un momento mejor para celebrar su visita al Cartagena Jazz Festival. La llegada prematura de los cielos cerrados a cal y canto, el despertar tardío, pero contundente, del frío en las esquinas y la transformación de los portales en refugio acogedor, supone el marco perfecto para que el artista sueco plasme sobre el escenario del Nuevo Teatro Circo algunas de las canciones más representativas de su siempre interesante catálogo, otorgando mayor protagonismo a su último álbum de temas originales, 'Bury the Hatchet', y a 'Looking Glass II', disco en el que reinterpreta, en clave acústica, canciones de su pasado como 'Suffering', 'Rush' o 'It Hurts Me So'. En una noche en la que estará acompañado por el estadounidense José James, uno de los artistas más prometedores de la escena del jazz contemporáneo, Johanson es un valor seguro de elegancia y clase, en fondo y forma. Un auténtico lujo poder hablar con él.

Cuándo
Sábado 11, a las 21.30 horas
Dónde:
Nuevo Teatro Circo
Cuánto:
20 euros.
Completa:
José James

-¿El jazz se puede definir con palabras?

-Yo lo veo como una forma de arte sin límites muy basada en la libertad y la improvisación, pero el jazz más significativo para mí lo representa, sin lugar a dudas, Chet Baker con su sonido triste de trompeta y su tímida y delicada voz. Si no lo hubiera visto en directo cuando era un niño, no estaría haciendo lo que hago.

-No sé si será casualidad o no, pero me da la sensación de que su último disco de canciones originales, 'Bury the Hatchet' es, precisamente su trabajo más jazz hasta la fecha. ¿Está de acuerdo?

-Quizás. Sí, quizás.

-De la misma forma, es un álbum que respira de una manera muy especial. ¿Hasta qué punto es un disco que nace de la libertad?

-Creo que todos mis álbumes nacen de la misma fuente creativa que habita dentro de mí. No puedo decir que uno está más basado en la libertad que el resto de mis trabajos. Soy más mayor, eso es todo.

-¿Cómo se lleva consigo mismo a la hora de componer? ¿Qué se pide y que se prohíbe en ese proceso?

-Nada está prohibido. Quiero decir, solamente necesito mi bolígrafo y un papel en blanco, la letra viene a mí cuando estoy abierto para que ocurra, algo que, por ejemplo, pasa exclusivamente cuando estoy solo. A veces, la soledad llega con los sentimientos más profundos, los pensamientos más oscuros, arrepentimientos y paranoia.

-¿Está teniendo la carrera que imaginaba o está siendo un viaje que le ha ido sorprendiendo a nivel artístico en cada una de sus paradas?

-En primer lugar, nunca creí que tendría la oportunidad de hacer un disco y, cuando ocurrió, pensé que eso era todo, que no pasaría nada después. Tuve la misma sensación después de tres álbumes... ¡y ya llevo once! He hecho mucho más en la vida de lo que pensaba.

-¿Qué es lo que más está disfrutando de esta nueva etapa de su carrera?

-Ahora mismo pinto mucho, siempre lo he hecho, pero últimamente ocupa gran parte de mi tiempo y, cuando la gira va tranquila, me encanta hacerlo. Aunque la parte de mi trabajo que me sigue produciendo mayor satisfacción y placer es cuando termino de escribir una canción.

-¿Qué es para usted la madurez artística?

-No lo sé, siempre he hecho lo que he querido. Bueno, el primer disco quizá fuera algo ingenuo, como lo son la mayoría de los debuts, y el segundo se hizo con demasiadas prisas, pero, a partir de entonces, creo que he ido llegando tranquilamente a la madurez, especialmente desde que me convertí en padre. Es una experiencia que te cambia de todas las maneras, incluyendo a nivel artístico.

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