«Seguir tendencias es ponerse un uniforme más»

Los marañones./
Los marañones.

El conjunto murciano celebra el veinticinco aniversario de uno de sus discos clave, 'Quiero bailar agarrao', en la presentación de la nueva edición del ciclo Microsonidos

ALBERTO FRUTOS

Uno de los primeros lemas con los que se encuentra uno cuando regresa a la web de Los Marañones indica lo siguiente: 'Haciendo rock & roll (o como quieras llamarlo) desde 1987'. Una descripción que, bajo su apariencia de efectivo sentido del humor, esconde toda una declaración de intenciones, libertades y desafío a las etiquetas. Marca registrada de la música murciana escrita con letras de oro, la banda formada por Miguel Bañón a la guitarra y voz; Carlos Campoy al mando del piano y órgano; Román García en el bajo; y Pedrín Sánchez a cargo de la batería, cuenta sus pasos por décadas y sus discos por triunfos. Así, desde el lejano 1989, cuando apareció su primer mini-LP 'Experiencia negra', hasta el reciente 'A contratiempo', publicado en 2015, Los Marañones han mantenido un listón siempre por encima del notable gracias a trabajos como 'Extraña familia', 'Shangri-La', 'El mundo al revés' o esas dos piezas de orfebrería melódica impoluta llamadas 'Matando el tiempo' e 'Historias sin principio ni final', tan distintas como complementarias, tan representativas de un sonido, un tiempo y un lugar como esenciales para ubicar las cimas en el lugar idóneo del paisaje. Ahora toca festejar los veinticinco años de otro de sus discos esenciales, 'Quiero bailar agarrao', esquivando, eso sí, cada tentación servida en bandeja de plata por una nostalgia de mirada furtiva y seductora. Menos mal que Los Marañones siempre fueron conscientes de que el presente esconde secretos y desafíos mucho más codiciados e interesantes que no entienden de cansancio ni desgaste. Ahí reside su encanto y talento, la esencia de su música y la envidiable perspectiva que le dan a su oficio, incluyendo los lugares menos agradecidos del mismo. Los auténticos supervivientes son así, capaces de nadar en las arenas movedizas sin perder el estilo, la elegancia y la inspiración. Charlamos con Miguel y Román aprovechando las celebraciones correspondientes antes de un concierto que servirá, además, para inaugurar la nueva entrega de Microsonidos, una iniciativa que vuelve a la Región de Murcia con más de cuarenta grupos nacionales e internacionales.

Dónde
Sala REM
Cuándo:
Viernes 29 a las 22.30 horas.
Entradas
7 / 10 euros.
Completan:
Garaje Florida.

-Se cumplen 25 años desde que 'Quiero bailar agarrao', uno de los discos esenciales de la banda, viera la luz. ¿Dónde creen que está la clave que ha hecho que se mantenga tan fresco y atrevido frente al paso del tiempo?

-Miguel: Ya habíamos hecho un par de grabaciones anteriores para OMV: un par de canciones para un disco recopilatorio de grupos de Murcia y la otra, nuestro primer disco, 'Experiencia negra', que era un mini LP de siete canciones. Sin embargo, 'Quiero bailar agarrao' era el primer larga duración concebido totalmente por nosotros mismos, con quince canciones flamantes y variadas de nuestro repertorio de aquella época. Fue como coger el toro por los cuernos y decir: esto es lo que Los Marañones proponen.

-¿Cómo recuerdan su proceso de creación?

-Miguel: La grabación fue bastante distendida, relajada. El disco se fraguó en los estudios de Cambayá Records, en Antequera (Málaga). Recuerdo a nuestro técnico ('El Navi') apoltronado en su butaca contando chistes.

-Román: Mucha carretera, muchos chistes y mucho trabajo. Recuerdo comer anchoas con limón directamente de la lata para intentar llegar a las notas altas.

-En ese sentido, ¿qué sienten cuando vuelven a escucharlo? ¿Son muy críticos a la hora de revisar sus trabajos anteriores?

-Miguel: Yo siempre digo que un disco es reflejo de un momento. Cuando estás grabándolo llega un punto en el que tienes que dar carpetazo y acabarlo. Si piensas en lo que podrías mejorar de cualquier grabación que hayas hecho en tu vida puedes enfermar de manera crónica.

-Román: De hecho, salvo por necesidad, yo no suelo escuchar los discos después de su publicación.

-Imagino que, por más que muchos de nosotros lo sigamos disfrutando como el primer día, su condición de autores no les permite mantener otra visión que no sea la analítica. Si tuvieran oportunidad, ¿cambiarían algo de 'Quiero bailar agarro'?

-Miguel: Sencillamente no lo volveríamos a grabar. A pesar de que es un disco con muchas imperfecciones técnicas -el master se perdió y el vinilo no soporta bien la adaptación al mundo digital - es parte de su encanto. Por poner un símil, si coges una grabación de Chuck Berry de los cincuenta y la haces sonar milimétrica y pulcra perderá mucha de la magia.

-¿Cuál es el mayor reto con el que se han encontrado a la hora de trasladar estas canciones al directo?

-Miguel: De estas quince canciones, la mayoría cayeron de nuestro repertorio hace casi veinticinco años, desplazadas por canciones de discos que iban viniendo detrás. En estos años nuestras células han cambiado por completo un par de veces, al menos, incluidas las neuronas. No pretendemos hacer un mero ejercicio de nostalgia, nos vamos a traer la interpretación en vivo de las canciones a nuestro momento, cambiando muchas cosas.

-Dentro de la escena musical murciana son toda una referencia. En ese sentido, ¿se sienten con una mayor dosis de responsabilidad frente a las nuevas bandas que van surgiendo? ¿Detectan esa influencia de su música en ellas?

-Román: Responsabilidad, yo creo que no. Allá cada cual. En cuanto a lo de la influencia, pues no sé. A veces observas similitudes en grupos nuevos, pero normalmente es porque han escuchado los mismos discos que nosotros.

-Y para ustedes, ¿cuáles son los artistas esenciales surgidos en la Región?

-Román: En Murcia ha habido siempre mucha música y muy buena. Pero a veces el grupo o el músico que marca a toda una generación no llega a salir de la Región ni a publicar un disco. La presunta 'escena' murciana se ha construido a base de músicos asistiendo a conciertos de otros músicos, participando en concursos, pasando por diferentes grupos y proyectos donde se cruzan con otros y van sumando ideas.

-¿Y de la nueva hornada? ¿Con quiénes se quedan?

-Román: No sé si son exactamente de la nueva hornada, pero de lo poco que yo he podido ver en los últimos años, así, de memoria, me han gustado cosas tan diferentes como Crudo Pimento o el Dúo Orquesta Regalizes, que me parece una propuesta fantástica, o los mismos Garaje Florida, con los que vamos a tener el gusto de compartir escenario este viernes. Pero lo malo de decir solo algunos nombres es que dejas fuera a mucha gente. En esta Región hay tanto talento y tantos grupos buenos, que tendría que hacer una lista demasiado larga.

-Uno de los leit motivs de su trayectoria ha sido siempre el de no dramatizar, pero ¿cuesta cada vez más encontrar la medida justa con la que tomarse las cosas?

-Miguel: Es una cuestión de posicionamiento, cada uno es libre de adoptar una actitud ante la vida. También es un reto, es más difícil obtener una buena apreciación cuando le restas importancia a las cosas, todo es menos tangible y vendible, por lo tanto. Creo que nuestras letras han ido derivando cada vez más hacia un realismo social que huye de dogmatismos o cosas evidentes, siempre buscando el lado irónico.

-¿Qué es lo que más les atrae de ir siempre a contratiempo?

-Miguel: Creo que es la libertad creativa. Seguir tendencias no deja de ser recrear algo establecido, así que no me parece tan novedoso ni atrayente. Para mí es ponerse un uniforme más.

-Román: Nosotros hacemos lo que hacemos, y el mundo, mientras tanto, va a su aire.

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