Yann Leto : «En mi obra busco siempre la potencia»

El pintor Yann Leto, ante algunas de las obras que expone en la galería Chys./Juan Carlos Caval / AGM
El pintor Yann Leto, ante algunas de las obras que expone en la galería Chys. / Juan Carlos Caval / AGM

Una serie que destaca el enfrentamiento humano, el tú a tú

PEDRO SOLER

Son doce los cuadros que, con el título 'The round', expone Yann Leto (Burdeos, 1979) en la galería T20 de Murcia. Y el pintor francés, afincado en Zaragoza, afirma que se trata «de una serie de doce cuadros, como el número de asaltos en determinados combates de boxeo. Empecé a trabajar sobre esta temática, pero fui depurando el contenido y colocando menos personajes en cada obra, centrándome en la acción, en el movimiento. Así pinté a dos hombres haciendo un pulso. Me gustó, pero también me abrí al futbolín, al ajedrez, al póker... a lo que es el tú a tú. Todo quiere ser algo tenso, en lo que me he ido involucrando como espectador. Yo, como artista y como participante en el deporte que me gusta, también pienso en el espectador, que se va a ver involucrado en lo que es mi obra, con un combate en el que oirá el ruido y los gritos de la gente, y hasta casi olerá a sangre».

¿Es lo único que sabe o prefiere pintar Yann Leto? «Me he pasado ocho meses con esta serie, porque soy muy obsesivo y no me gusta salirme del patrón. Si me descentro con otro proyecto, hasta soy capaz de abandonar el que estaba haciendo. Me gusta insistir en lo que hago, porque además suelo disfrutarlo mucho». Si tanto tiempo ha dedicado a esta serie, ¿tan difícil le resulta acabar una obra? «Hay cuadros que no han funcionado y que he tenido que descartar, quizá porque no he conseguido el movimiento que deseaba. Me gusta encontrar ese detalle, lo que podría ser la verdadera esencia. Y esto me ha resultado, a veces, más fácil de encontrar. Yo creo que tampoco es tanto tiempo dedicar ocho meses a una serie, porque me gusta ajustar lo que hago».

Dónde
Galería T20 (C/ Victorio, 27. Murcia).
Horario:
de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00.
Cuándo:
Hasta el 31 de julio.

Yann Leto ha vivido distintas polémicas, provocadas por su obra, pero reconoce que «más que ser polémico, lo que me gusta realmente es interesarme en lo social, en lo que interesa a la gente. Ahora estoy en un juicio por algo que pinté en la calle. Me multaron. Lo asumí; pero, cuando me di cuenta de que se trataba de la misma multa que habían impuesto a un tío por una agresión sexual, se me hincharon los cojones y pinté al alcalde de Zaragoza como si fuese la Venus de Milo. Sí, se armó polémica, y fue como una bola de nieve, porque la gente busca la polémica, no porque yo la quiera. A la sociedad le gusta esto y estamos en época de consumir esta basura, entre comillas. Me interesa mucho este aspecto de la pintura, pero en esta nueva serie me he enquistado completamente, porque son cuadros que solo reflejan lo humano, la tensión de una persona frente a sí misma. Me interesó más esto que crear polémica o buscar lo político. He querido buscar un poquito que el espectador penetre en el ruido del golpe que se produce entre boxeadores, como algo a lo que estoy dando una importancia primordial».

«Una necesidad»

Por encima de todo, acepta que la pintura es para él «una necesidad. Si paso tres o cuatro días fuera del taller, necesito volver porque me han llegado muchas ideas que tengo que reflejar en un lienzo. Quizá es algo que otra gente transmite escribiendo o, incluso, dándose de leches por la calle; pero para mí la pintura es principalmente, una necesidad. Me gusta recibir información, transformarla, manufacturarla y volver a darla a la gente, de modo que esta gente se conozca y reconozca en mi pintura, a través de lo que han vivido como experiencia mediática, apreciando sus vivencias cotidianas, de modo que mi pintura les suene; que les parezca muy social, muy cercana, muy popular. Esto es lo que me interesa realmente en la pintura, que se ha hecho mucho más personal e introspectiva».

Reconoce que en su obra busca «la potencia, un golpe fuerte. Empiezo siempre a pintar con un elemento. Debo tener las cosas claras y, si no sé hasta dónde tengo que llegar, no empiezo. Lo hago siempre con una imagen central: una basura, una pareja, lo que sea. Y, a partir de aquí, se organiza una historia, un guión en el que se desarrolla cada obra. Yo no valgo para plantarme delante de un cuadro sin saber por dónde empezar. Tampoco he hecho un boceto en mi vida. Para mí, si tuviera que recurrir a un boceto, estaría muerto el cuadro». ¿Cree en la inspiración o le llegan las ideas a través de lo que contempla? «Lo segundo, lo segundo. Yo veo lo que todo el mundo, pero tomo más aprehensión en mirar las cosas. Veo un retrovisor o algo roto, y de ahí me sale un cuadro fácil. No me gustan las americanadas esas de héroes y final feliz. Me interesan más las personas que se preguntan por qué tienen que ser unos putos héroes y por qué tienen que levantarse por la mañana felices, dispuestas a comerse el mundo, si no les da la gana».

Buscar la complicidad

Yann Leto pinta lo que tiene cerca, es su modo de intervenir de manera activa. Busca el reconocimiento y la complicidad con el público al que van dirigidos sus cuadros, tableros en los que cita a grandes artistas de la vanguardia, cuya presencia aparece licuada en los episodios cromáticos desinhibidos, grotescos, distorsionados y disonantes. CHUS TUDELILLA

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