Ana Barriga: «Mis obras dialogan entre ellas»

La pintora Ana Barriga, en la galería T20 junto a una de sus obras./LV
La pintora Ana Barriga, en la galería T20 junto a una de sus obras. / LV

Pinturas muy diferentes que buscan vincularse con el espectador

PEDRO SOLER

Ana Barriga (Jerez, 1984) asegura que 'Solo una vez en la vida', el título de la exposición que presenta en galería T20, «es lo de menos. Puede decirse que se trata de una excusa, porque, de verdad, lo que a mí me interesa es la pintura, y vincularla de alguna manera con el espectador; por esto, intento relacionarlo con la iconografía que utilizo y con objetos que pueden parecer irreconocibles, pero que me permiten quitar importancia a ciertos temas, que son solemnes: la muerte, la sexualidad, la religión ... Y 'Solo una vez en la vida' es como una reflexión sobre la imposición que nos recomiendan, de forma draconiana, sobre esos temas trascendentes para el desarrollo humano».

Reconocida con el Premio Internacional de Pintura de la Fundación Focus y el de Artes Plásticas de la Universidad de Sevilla, donde estudió, es pintora que, para expresarse en sus obras, recurre a materiales tan diferentes como óleo, esmalte o espray, ya que «aunque pueda parecer una locura, lo hago porque no tengo nada que perder. La pintura es un campo de investigación amplísimo, tanto en la materialidad como en la forma de producir. Utilizo todos los materiales que me pueden servir para conseguir una imagen. El óleo tiene una parte que parece carne, como piel, y que es más desagradable; sin embargo, lo contrarresto con el esmalte, que es una cosa sintética, fría, más industrial. Podría decir que se producen unas vibraciones que me interesan, porque desconciertan un poco, a la hora de ver la imagen. Luego, también utilizo espray y rotulador, por las connotaciones que tienen en la geografía callejera. Una llega y pinta con el espray en un espacio en el que no se puede hacer con otro material. Es como un acto vandálico también hacia la propia pintura, como perderle el respeto, aunque yo respeto mucho a la pintura y a los pintores. La pintura es una disciplina que cada día me apasiona más, porque le veo muchísimas posibilidades y es superdifícil». Pese a todas esas posibilidades, Ana Barriga admite que «no he alcanzado ninguna, aunque considero que el desarrollo de la búsqueda que yo me he iniciado es un camino apasionante. Además, soy feliz recorriendo ese camino y trabajando por la búsqueda de un desenlace».

Dónde
Galería T20 (C/Victorio, 28. Murcia)
Horario:
De martes a sábado, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.
Cuándo:
Hasta el 15 de marzo.

Amor, sexo, vida, muerte... son temas muy presentes en la pintura de Ana, y que suponen «un principio básico en mi obra, porque creo que, a la hora de conectar con el espectador o conmigo misma, me interesa invitar a la gente a descubrir un secreto sobre la propia vida, más que sobre la propia pintura o sobre el arte contemporáneo en general. Mis obras dialogan entre ellas. Son diálogos aparentemente inocuos, pero que pueden llevar a una audiencia real».

También parece que en sus cuadros existe una constante diferenciación y lejanía, pero la pintora afirma: «Yo no me empeño en eso, ni me obligo a que cada cuadro sea diferente. Es cierto que necesito esa parte excitante de empezar una obra y no saber cómo va a acabar. Si tuviera una forma de hacer repetitiva me aburriría mucho, y no estaría tantas horas en el estudio, ni me esforzaría tanto por intentar sorprenderme a mí misma ante cada obra. En este campo no me pongo ninguna limitación. Creo que, al final, cada obra se reconoce gracias a unas características muy personales. No me interesa repetirme, y no me preocupa lo que la gente pueda pensar. Es que, de ser así, no me dedicaría a pintar. Cuando visito una exposición en la que las obras son muy similares, me aburro. Siento que para encontrar algo hay que abrir muchos caminos, y cuanto más amplios sean mayor será el fruto».

Ana Barriga reconoce también que, a lo largo del tiempo, «surgen momentos muy distantes, en los que nacen obras muy diferentes. Yo nunca me digo que ahora voy a pintar de una forma o de otra. Lo importante es que yo quede satisfecha con lo que hago. Podría decir que todo lo que sale de mi estudio ya ha pasado por unos exámenes, que le han permitido la salida. Y, si otros cuadros se han quedado dentro del estudio, ha sido, sencillamente, porque no han pasado esos exámenes. Me puedo cargar un cuadro en el mismo proceso de ejecución. Iba a participar en una exposición en México con tres obras, pero, al final, solo serán dos, porque me he cargado la tercera. No ha habido solución. Y hay que aceptar que, para hacer obras buenas, también hay que hacer malas». Afirma la pintora que a veces se le plantea «un problema, que cada vez va a peor, porque parece que se me ha olvidado pintar; pero luego han vuelto de nuevo los colores. Para mí generar una imagen es superdifícil, por lo que me cuesta mucho trabajo, y, normalmente, necesito fraguar las ideas ante un lienzo».

Abanico de posibilidades

La pintura de Ana Barriga afronta amplios campos de experimentación, que aborda desde la pintura de corte y recorte hasta la figuración de fondo y figura, ampliando así la técnica y el estilo de su trabajo hacia una nueva perspectiva de exploración. Pretende indagar en la imagen traducida a la pintura, en un proceso no lineal y flexible que amplíe el abanico de posibilidades plásticas. Aplicar la idea de laboratorio, asumiendo el error y el hallazgo como método de investigación.

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