«Mi misión es no quedarme estancado»

Luis Alberto Segura./
Luis Alberto Segura.

Luis Alberto Segura aterriza en Murcia para confirmar a 'King of Beasts' como el trabajo más abierto y ecléctico de su carrera

ALBERTO FRUTOS

«Supongo que los 90 me dejaron mucha huella y va a ser difícil subsanarlo». Luis Alberto Segura, el mallorquín enfundado en el nombre artístico de L.A., acepta con cariño y sin ningún tipo de prejuicios la esencia que ha ido desprendiendo su trayectoria desde el espléndido 'Grey coloured melodies', ejercicio de rock acústico que saltaba del grunge al pop británico más tradicional con bastante soltura, hasta el reciente 'King of Beasts', un trabajo en el que habitan todos los rostros de su música. Si el objetivo, además, era alcanzar la inmediatez, romper los márgenes de lo alternativo para colocarse frente a frente con lo accesible y lo impulsivo, misión más que cumplida. A la altura de su mejor obra hasta la fecha, el impecable 'Heavenly Hell', y superior a su predecesor, 'From the City to the Ocean Side', esta transformación de L.A. en rey de las bestias ruge con firmeza en sus momentos rock y araña desde la melancolía que inunda cada una de sus impecables baladas, su gran especialidad. Un disco extenso, ambicioso y convincente que, junto a su concierto el próximo sábado, nos permite tener la oportunidad de charlar con Segura sobre (casi) todo.

Cuándo
Sábado 2, a las 22.30 horas
Dónde:
Sala REM
Cuánto:
15 / 20 euros

-'King of Beasts' está dividido en diecisiete canciones que podrían conformar perfectamente un puzzle con todas las piezas que ha ido construyendo a lo largo de su trayectoria, pero, al mismo tiempo, sonando profundamente actual y renovador. Para usted, ¿es un disco que mira más a su pasado, a su presente o a su futuro?

-Premeditadamente suena a mi presente con un pie en el futuro, pero inconscientemente he hecho un disco que abarca todas las sonoridades que ya he visitado anteriormente, así como de concepto, longitud y demás.

-El álbum, además, tiene un aroma muy cinematográfico, como si cada canción interpretara un papel dentro de una misma historia. ¿Se trata de una atmósfera buscada, es el séptimo arte una influencia directa en tu música?

-Es una influencia constante y muy efectiva sobre mí. Las imágenes captan mi atención al 200% y luego pasa lo que pasa, que me meto en el estudio y las reflejo sobre melodías, sonidos e instrumentaciones.

-En la producción ha vuelto a trabajar con Toni Noguera, con quien no colaboraba desde el maravilloso 'Heavenly Hell'; ¿cómo ha sido el reencuentro? ¿De qué manera ha cambiado su metodología dentro del estudio?

-El reencuentro no ha sido tal porque ante todo es mi amigo. Siempre estamos en contacto y nos vemos a menudo, pero sí que a nivel profesional ha sido como volver a ponernos la bata de médico juntos después de varios años sin hacerlo, y ha sido maravilloso. La maquinaria seguía perfectamente engrasada. De hecho, si no llegamos a decir 'hasta aquí', todavía seguiríamos dentro del estudio creando, sin duda.

-King of Beasts' se podría entender como su disco más accesible hasta la fecha. ¿A qué cree que se deben esos prejuicios de algunos sectores hacia la música que nace con una vocación comercial?

-Supongo que a mucha gente le molesta. No es fácil hacer música comercial o con la intención de llegar a más público, y no es malo. Malo es robar o matar, pero hacer música para que la gente se divierta y hacerlo con cariño y cuidado, teniendo en cuenta el buen gusto, no debería ser algo criticable. Hemos dedicado muchísimas horas en la producción de cada minuto del disco con la intención de ser fieles al proyecto y hacerlo entendible y agradable, y no es tarea fácil para nada.

-Usted siempre ha confesado su querencia por las sorpresas y lo imprevisible. ¿Por qué cree que le apasionan tanto los giros inesperados que van apareciendo por el camino?

-Mi cabeza, mi forma de ver las cosas y de percibirlas, cambia muy rápido. Y la industria también, demasiado a veces. Lo que hoy está en la portada como lo más de lo más, la semana que viene ya ha caducado. Desde que saqué 'Heavenly Hell' y, de alguna forma, me soltaron en el mercado, he intentado estar muy al día de lo que se cuece en el mundo, y eso ha hecho que ahora esté obsesionado con ver a bandas frescas, artistas nuevos que sorprendan de verdad, y es difícil. Así que mi misión es no quedarme estancado, intentar seguir siendo fiel a mí mismo disco tras disco, pero, al mismo tiempo, sorprenderme cuando los escucho y decir: «Vaya, para nada me esperaba acabar sonando así».

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