La tradición milenaria del vino en Bullas

Peristilo y piscina del patio central interior de la 'domus' (parte noble residencial) de la villa romana. / Guillermo Carrión/ AGM

La localidad celebra hasta el 3 de octubre unas fiestas ligadas a la viticultura y a la enología

Pepa García
PEPA GARCÍA

Antes de que 'El Tío de la Pita' comience a tocar la dulzaina y, acompañado de tamboril, entone el popular 'Manuel' para dar por iniciadas oficialmente las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, Bullas se vuelca en plena época de vendimia con el elixir de dioses que desde hace milenios es el vino.

Aunque la arqueología ha desvelado que ya en el Neolítico se elaboraba vino, en el caso de Bullas no iremos tan atrás en el tiempo. Entre las numerosas propuestas incluidas en las Fiestas del Vino, que se celebran por décimo séptimo año para ensalzar la elaboración tradicional de unos caldos con denominación de origen propia desde 1994 y que son antesala de las fiestas patronales, les proponemos un viaje en el tiempo para conocer la Bullas romana y su estrecha relación con la viticultura y la enología. Una oportunidad para curiosear en la villa romana de Los Cantos, enorme explotación agropecuaria en fase de excavación arqueológica. Una propuesta que se completa con la visita a tres de las cuatro esculturas que, a principios del siglo XX, se descubrieron en Los Cantos, han permanecido en paradero desconocido más de un siglo y ahora se exponen el Museo del Vino.

Viernes 22
A partir de las 21 h., primer chupinazo, actuación del 'Tío de la Pita' y pregón a cargo de José María Egea, catedrático de Botánica de la UMU.
Sábado 23
Cabalgata infantil del vino (a partir de las 11.30 h.) y pisada infantil de la uva; a las 17, 18 y 19 h., 'Bullas romana y vino', con visita a Los Cantos y al Museo del Vino para conocer las esculturas-fuente, la cita concluye con una cata; a las 21 h., segundo chupinazo y actuación del 'Tío de la Pita'.
Domingo 24
A las 11.30 h., recepción oficial de la vendimia con pasacalles, pisada de uva y bendición del primer mosto, inauguración de la Fuente del Vino y degustación de mosto.
Viernes 29
A las 20 h., inauguración de la feria; a las 21.15 h., serenata a la Virgen del Rosario; y, a las 22.30 h., batukada, pasacalles y concurso de migas.
Sábado 30
A las 10.30 h., almuerzo popular; visitas teatralizadas a la Casa de Don Pepe Marsilla para conocer los modos de vida de Bullas en 1900 en época de vendimia (17 h.).
Domingo 1
De 10 a 14 h., inauguración del mercadillo de artesanía y productos locales El Zacatín, que, en esta ocasión, rinde homenaje al cultivo de la vid y la elaboración del vino, protagonista indiscutible de estas fiestas; a las 10 h., ruta 'Primer mosto de vendimia', visita teatralizada a la Casa de Don Pepe, almuerzo, cata de vinos de Bodega San Isidro, visita a El Zacatín, exhibición de pisada y degustación de mosto.
Reservas y más información
Para participar en las rutas guiadas, deben inscribirse en el Museo del Vino (968 657 211).

Desde que en 1867 se tiene conocimiento por primera vez de la existencia de restos romanos en el paraje de Los Cantos, inspeccionados por el vicario de Caravaca Bernardino García, quien descubrió un mosaico e informó a la Academia General de la Historia del hallazgo, han sido muchas las ocasiones en las que la villa ha sido objeto de pequeñas prospecciones que han ido dando pistas de la importancia del yacimiento.

Entre 1905 y 1909, cuando trabajos agrícolas en los terrenos privados vuelven a sacar a la luz nuevos restos, el párroco de la localidad, Juan Bautista Molina, descubre en unas excavaciones un grupo escultórico de cuatro estatuas-fuente, y una serie de cañerías. La información recopilada y trasladada puntualmente a la Academia General de Historia y la Comisión de Monumentos, con descripciones detalladas tanto de las cuatro esculturas, entre ellas la de el 'Niño de las Uvas' -la única que no ha sido recuperada recientemente por la Guardia Civil-, y los restos de muros y tuberías de plomo ubicados donde se realizó el hallazgo, ha permitido identificar en la última campaña, este verano, el espacio, una zona de 'hortus' o jardines de la villa.

La villa romana de Los Cantos, hoy un yacimiento vallado de 10.000 metros cuadrados, propiedad del Ayuntamiento y cuyo subsuelo está repleto de restos -lo confirmó su exploración con georradar en 2012-, debió pertenecer a una familia patricia, que la habitó entre los s. I y II d.C. y que, tras un abandono temporal, fue reocupada en el siglo III-IV. Esta villa de tamaño descomunal cuenta con una zona de termas -enormes, cuenta con hasta dos hornos ('hipocausto') para calentar varias piscinas calientes ('caldarium'), 'sudario' y 'tepidarium'-; tan grandes que los investigadores no descartan la posibilidad de que la hacienda contara con hospedería ('mansio'), aunque tampoco es improbable que la pujanza económica de los dueños -en una zona de paso entre el interior y la costa- les animara a hacer ostentaciones.

Sea como fuere, los restos que han ido apareciendo -sobre todo en la campaña de 2012, que se prolongó todo un año- han sacado a la luz elementos curiosos y hasta distintitivos de esta construcción romana. Así, el patio central, normalmente rodeado del peristilo, por el que se accede a los dormitorios ('cubiculum'), que lo circundan, se abre por uno de sus flancos a una enorme balconada para disfrutar de las mejores vistas: Sierra Espuña, La Selva y El Castellar.

También en esta villa romana, en la que la viticultura fue actividad principal -lo desvela la presencia de un enorme lagar para uso privado del dueño y del que se han extraído restos que certifiquen la teoría, y la más que probable existencia de un 'torcularium' (prensa para el vino o el aceite) y una zona de bodega-, resulta significativa la escultura desaparecida del 'Niño de las Uvas', una alegoría del otoño en el que la vendimia es actividad principal, que junto a sus piezas hermanas, en mármol, son de delicada factura.

La casa cuenta con pozos ciegos, para dar servicio a las letrinas; lo que parecen pozos excavados en la piedra y conectados para el tintado de textiles ('dextrinum'); y hasta los restos de la puerta de acceso a la hacienda, uno de los pocos que se conservan en la Región. Y durante las diversas campañas, también se han recogido alfileres y agujas de hueso, pesas de telares, un anillo con el candelabro de los 7 brazos, incensarios, muros que conservan estucos coloristas, zócalos de mármol, amuletos fálicos, una azuela del calcolítico que los romanos insertaban en los muros de sus casas como amuleto contra las tormentas, 'tubolis' del hipocausto y restos del sistema de calefacción de la zona de uso residencial ('clavus coctile') en perfecto estado.

Quienes participen este sábado en la actividad de 'Bullas romana y vino', también podrán jugar a ser arqueólogos y disfrutar de sorpresas preparadas para la ocasión. Para finalizar, tras visitar las estatuas-fuente, el Museo del Vino ofrecerá una cata de la D.O. Bullas que les preparará el paladar para continuar disfrutando del vino y las fiestas.

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