A la sombra de vitales y venerables ancianos

El tricentenario Pino del Águila, el que está considerado el pino carrasco más 'viejo' del mundo/ Guillermo Carrión / AGM
El tricentenario Pino del Águila, el que está considerado el pino carrasco más 'viejo' del mundo / Guillermo Carrión / AGM
La ruta con un par

Celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente a los pies de monumentos naturales con siglos de historia

Pepa García
PEPA GARCÍA

El próximo martes 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que conmemora la primera Conferencia de la ONU centrada en el Medio Ambiente, que tuvo lugar en esa misma fecha del año 1972 en Estocolmo. La efeméride sirve para recordar a nivel mundial a la ciudadanía y a los gobernantes, año tras año, los problemas a los que se enfrenta el planeta por obra y gracia del hombre y a ponerlos en primera línea de la agenda de actualidad y política. Este año se cumplen 44 desde que se estableció este día internacional y las actividades giran en torno al plástico, uno de los residuos más abundantes y dañinos para la biodiversidad y la salud del planeta actualmente. Bajo el lema 'Si no puedes reusarlo, rehúsalo', ya esta semana ayuntamientos, parques naturales, asociaciones y colectivos han puesto en marcha la programación para sumarse a esta campaña de concienciación. Nosotros tomamos la iniciativa del Ayuntamiento de Mula, que para el domingo ha organizado una excursión de visita a sus venerables ancianos los árboles y recorremos diversos parajes para rendirnos a los pies de estos monumentos naturales centenarios y cobijarnos bajo sus ancestrales sombras.

Los campos de secano del Llano del Cagitán, plantados con cereal, en los que se conservan rodales de la primitiva garriga que ocupó la zona. | Parte de la copa del tricentenario Pino del Águila, el que está considerado el pino carrasco más 'viejo' del mundo. | Con algo más de un siglo a sus espaldas, estos olmos del Cagitán crecen junto a un abrevadero cuyo pozo hoy está seco, pero siguen vivos. / Guillermo Carrión / AGM

El recorrido comienza en uno de los paisajes más cambiantes del término municipal de Mula, la planicie conocida genéricamente como los Llanos del Cagitán -aunque cada 'rodalico' tiene su 'nombrecico'-. Ahora, el cereal ondea en los campos como mar verde, teñido, en ocasiones, por botones rojos de amapolas (cada vez más escasas). Hace unos meses era la nieve blanca de las flores del almendro lo que llamaba la atención del visitante y alfombraba estas tierras de secano que antaño fueron garriga -superficies de campo incultas en las que crecían lentiscos, aladiernos, coscojas, encinas, alcornoques y pinares de pino carrasco-. Precisamente en los rodales de esta garriga, que el uso de estos campos ha conservado, es donde se yergue, todavía saludable, el Pino de las Águilas, conocido como el pino carrasco más viejo y con el tronco de mayor perímetro del mundo. Calculan que nació en 1703 y que sus raíces se hunden en la tierra antes de que los Borbones reinaran en España. Rodeado hoy de viñedos, bajo la enorme copa, su refrescante sombra da cobijo al paseante y más en los días tórridos que empiezan ahora y están por llegar.

Impresionante tronco de la olivera de la Casa del Toro, paso de caminantes.
Impresionante tronco de la olivera de la Casa del Toro, paso de caminantes. / Guillermo Carrión / AGM

La segunda parada se produce a apenas 10 kilómetros del pino de 315 años que fue posadero de águilas, de ahí su nombre. Junto al abrevadero de las Casas de la Caridad, en las inmediaciones de la Cañada Real de Calasparra. Precisamente un pastor, al frente de un rebaño de ovejas con media docena de perros pastores, cuenta que, «por lo menos, tendrán un siglo, ya eran así cuando yo era pequeño y tengo 50 años. Estaban mejor, ahora se les han caído algunas ramas», dice sobre los Olmos del Cagitán y sigue su marcha, «que los animales no esperan». El abrevadero, hoy inutilizado porque el pozo está seco, sin duda aportó agua a esta especie ('Ulmus minor') que prefiere como hábitat las riberas de los cauces. Hoy, un cementerio de esqueletos de nogales y algún que otro de pequeño olmo presagia un amargo final para estos árboles de casi 20 metros de altura.

Enorme taray del río Mula, con más de un siglo de vida.
Enorme taray del río Mula, con más de un siglo de vida. / F. Carrillo

La Olivera de la Casa del Toro marca la tercera parada. Un acebuche injertado a lo largo de su longeva vida (puede acumular más de 500 años, aunque hay quienes dicen que es milenario) y situado junto a la casa que le da nombre. Con el tronco (6,3 m.) quemado por alguna hoguera y convertido en amuleto o señal de camino -le dieron forma colocándole una concha en la que se fue incrustando- y oculto tras las finas ramas que han ido sustituyendo a las principales (taladas en varias ocasiones), apenas aparenta su ancianidad. Sin embargo, acercarse a su tronco permite descubrir las 'arrugas' del tiempo. Hoy, crece junto a jóvenes campos de cítricos y no muy lejos de dos enormes fresnos que aspiran a alcanzar la categoría de monumental.

La guía

Cómo llegar
Árboles Monumentales de Mula. Ubicados en parajes rurales, es bastante difícil acceder hasta los puntos en donde viven estos monumentos naturales. Solo el Pino de las Águilas se puede encontrar con más facilidad (a 10.5 km. de la salida 33 de la RM-15, por la RM-532, hay que coger una pista de tierra a la izquierda, antes de la casa de peón caminero; sigan hasta ver una señal que indica dónde está el árbol). Para conocerlos, pueden inscribirse a la ruta que ha organizado el Ayuntamiento este domingo 3 con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. Deben llevar coche propio, almuerzo, agua y gorra. La salida está prevista a las 9.30 h. del Parque Cristóbal Gabarrón, de Mula. Mientras que encontrar los Olmos del Cagitán es complicado; está en la Cañada Real de Calasparra, junto a la Casa de la Caridad y se accede por un camino, que se coge a derechas, por la MU-552. El Olivo de la Casa del Toro está junto a la antigua carretera de Pliego, en las cercanías de un paraje conocido como Parado Negro. Para llegar al Taray del Río Mula, deben coger la vía verde desde la fábrica de la Puebla de Mula, caminar hasta el puente de la vía verde que cruza el río Mula, bajar ahí y en el primer meandro de la margen izquierda, junto a un enorme olmo, está el taray.

Antes de regresar a casa hay otra visita ineludible, la del taray del Río Mula ('Tamarix canariensis'), con un tronco de casi 7 metros de perímetro y otros tantos de altura, crece junto a un viejo olmo en la ribera del río. Bajo sus rastreras ramas, un adulto apenas aparenta ser un conejo -como en la foto-. Acostumbrados a su porte arbustivo, su aspecto impresiona y justifica, con una edad estimada de 125 años, ser uno de los ejemplares incluido en el catálogo de árboles monumentales de la Región con nombre y apellidos.

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