Entre ruedas y canales

Restos del Molino de la Pólvora, sobre la acequia mayor Aljufía, que explotó cuando estaba en uso y que el Ayuntamiento de Murcia quiere recuperar ahora./Guillermo Carrión
Restos del Molino de la Pólvora, sobre la acequia mayor Aljufía, que explotó cuando estaba en uso y que el Ayuntamiento de Murcia quiere recuperar ahora. / Guillermo Carrión

Un itinerario remonta la acequia mayor Aljufía de Murcia, acerca a algunos de los molinos que alimentaron sus aguas y muestra el patrimonio que se va desmoronando

Pepa García
PEPA GARCÍA

Ahora que las flores de azahar están a punto de inundar la huerta con su aroma y las de geranios, clavelinas y rosas colorearán el horizonte, es el momento ideal de acercarse a disfrutar de este cinturón verde que rodea la ciudad de Murcia, despensa de hortalizas y frutas, paisaje incomparable que se desmorona con el paso del tiempo y que, si permanece, es gracias a sus moradores de siempre. Precisamente por eso y aprovechando para celebrar la Semana de la Huerta de Murcia, hoy os recomendamos este itinerario cicloturístico que se puede hacer cualquier día, pero que este domingo guiarán Enrique de Andrés y Coral Marín, de Arquitectura de Barrio, para descubrir parte del patrimonio que aún atesora y que hay que salvar antes de que desaparezca.

La ruta parte, pedalada a pedalada y desde el inicio del Malecón, por este paseo histórico que fue infraestructura básica para luchar contra las avenidas, como lo han sido las acequias mayores y La Contraparada, punto desde donde se iniciará el retorno.

Tras finalizar el Malecón, desde donde se aprecian las históricas puertas de los huertos, los campos cultivados y el cruce de las Cuatro Piedras, se llega, por la calle de la Mota, hasta el Molino del Amor, primera parada de este itinerario. Casi en ruinas, el esfuerzo de vecinos y colectivos en defensa de la huerta ha logrado que el Ayuntamiento aborde su restauración y que vuelva a dejar a cielo abierto un tramo de la Aljufía que se había soterrado. Ahora sin agua por la persistente sequía, este canal era el que alimentaba con la fuerza de su agua, mediante los canales y compuertas, los rodetes y aceñas que movían las muelas. Su origen se remonta al siglo XV, pero lo que queda de su actual fábrica está datado en el siglo XVII. Con dos piedras o ruedas, estuvo en uso hasta los pasados años 60. Ahora, se convertirá en sede del Centro de Agroecología de la Huerta, desde el que se quiere dinamizar la agricultura sostenible y las variedades autóctonas en este territorio. Junto a este antiguo molino y desgraciadamente oculto tras un consultorio poco respetuoso con el entorno, se oculta una de las casas-torre que plagaron la huerta, la de Los Canónigos (s. XVIII). Precisamente por la calle peatonal que hay frente a este edificio de arquitectura local, se llega a la calle de las Escuelas, donde estaba una de las rafas (sistema para elevar el nivel del agua de la acequia y permitir el riego de los terrenos de la zona). Estamos junto al colegio Puente de Doñana, donde la Aljufía vuelve a respirar a cielo abierto.

La guía

Cómo hacer la ruta
Dentro del programa de la Semana de la Huerta, el arquitecto Enrique de Andrés, de Arquitectura de Barrio, guía el domingo 11 de marzo, a partir de las 10.00 horas, una ruta en bicicleta que recorre la acequia Aljufia para visitar los restos de los molinos que quedan en pie: Molino del Amor, Molino de las 4 Ruedas o de Funes, Molino de Gasques, Molino Viejo de la Pólvora y Molino de los Casianos. El itinerario es en bicicleta, de unos 14 km. Hay que inscribirse previamente en arquitecturadebarrio@gmail.com. A partir de 13 años y menores con acompañantes adultos. Plazas limitadas a 30 participantes.
Recomendaciones
Es necesario acudir con bicicleta. Llevar ropa cómoda y protecciones para el sol. Si no encuentran plaza, la ruta está colgada en la web del ayuntamiento. Esta en total son casi 25 km, si llegan hasta La Contraparada y vuelven por el carril bici de la mota del río.
Dónde comer
Restaurante El Pencho. Carril de los Penchos, 77. La Albatalía. Murcia. 968 299 672. Cierra domingos tarde y lunes. Especialidades: carne a la brasa, patatas al ajo, caballitos y arroces (por encargo). Precio medio: 18 euros.

Siguiendo por el carril de las Escuelas, crucen por el estrecho camino Releñe hasta el Carril de los Penchos, para volver a salir a la Avenida de la Ñora. Estén muy atentos porque, casi enfrente, el itinerario les interna, por mitad del aparcamiento de una empresa, hasta un sendero de huerta. Desde ahí, entre campos de cítricos, observarán a la derecha otra casa-torre, la de los Cerezos, y pasarán, ya por el Carril de los Chornos, por una casa de adobe a punto de caerse en pedazos y un huertecillo en el que se crían al aire libre gallinas y pavos.

De nuevo en la avenida principal, crúcenla y entren por el carril del Nieto (asfaltado), para girar enseguida a la izquierda por la Senda de los Culones: un minúsculo paso que muestra el poco gratificante espectáculo propiciado por el hecho de que en el siglo XXI haya todavía viviendas sin alcantarillado. Esta senda les saca junto al segundo molino pimentonero, el de las 4 Ruedas o de Funes, segunda parada de esta ruta entre canales y ruedas. Este edificio, del siglo XVIII, junto a típicas casas de la huerta (del s. XIX y protegidas) y dos antiguos puentes, es un rincón ideal para hacer una parada, aunque ahora está vallado.

Tras un cortísimo tramo por la transitada avenida de La Ñora, desvíense a la derecha por el camino de Guadalupe y cojan un estrecho sendero que, a la izquierda, por el quijero de la acequia Bendamé, les lleva entre huertos hasta el Molino de Gasques. Junto a una gran arboleda, permanece una especie de balsa que sirvió para almacenar agua y dotar de fuerza este caudal para moler las dos piedras correderas de este molino dieciochesco.

Sigan junto a la acequia, remontando su curso (verán las compuertas que daban servicio al molino), para salir de nuevo a la Avenida de la Ñora y seguir paralelos a la Aljufía hasta coger el Camino del Puente Magaz (derecha).

Siguiendo la vía amable 4, llegarán al camino de los Silvestres y entre arboledas de ribera, presencia de aves, pequeños y cuidados huertos de hortalizas verán el perfil de Los Jerónimos y llegarán a los restos del Molino viejo de la Pólvora o de Los Canalaos. Del siglo XVII, una explosión lo dejó inservible, aunque aún se intuye el sistema de batanes que lo hizo funcionar antes de transformarse en molino de cereal o pimentón.

A pocos centenares de metros se llega al Molino de Los Casianos o de Puxmarín, que ahora, recién hecha la monda, permite ver con claridad los canales por los que el molino devolvía el agua a la acequia tras utilizarla como fuerza motriz. Propiedad de Los Jerónimos, en este territorio de cultivo de ñoras fue donde tomó fuerza la producción del valorado pimentón murciano.

Ya solo queda salir a la avenida de La Ñora otra vez y llegar a otra de las infraestructuras hidráulicas de la huerta por antonomasia: la Rueda de la Ñora, que elevaba el agua para poder regar los terrenos más altos. Desde ahí, pueden volverse por la mota del río o continuar por el itinerario propuesto por el Ayuntamiento y circundar la Fábrica de la Pólvora de Javalí, que aprovechó también el agua de la acequia Aljufía para mover su maquinaria.

Sigan por el Camino Contraparada, con carril bici, y pasarán junto al acueducto de Los Felices y la casa-torre homónima, antes de llegar a La Contraparada.

Den un paseo por este espacio histórico, que pronto tendrá un centro interpretativo, y regresen relajadamente por la mota del río hasta el centro de Murcia con la satisfacción de conocer un poco mejor el patrimonio murciano, el placer de disfrutar de la naturaleza que el hombre ha domado durante siglos y el deseo de contribuir a que todo esto siga en pie para que llegue a las generaciones venideras.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos