Convencidos de que su situación en el Camino de Levante de la ruta de peregrinación a Caravaca de la Cruz es una oportunidad para dar a conocer sus valores que no deben desperdiciar, desde la Oficina de Turismo de Molina de Segura han diseñado un itinerario urbano que permitirá a los peregrinos sellar su credencial y, además, disfrutar de parte del patrimonio histórico-artístico de la localidad sin tener que desviarse de su camino y sin desbaratar sus planes.

Esta semana, en plena primera ola de calor estival, quizá no consideren lo más apropiado lanzarse a recorrer los 118 km. que separan la Granja de Orihuela de Caravaca de la Cruz, ya hayan decidido hacerlos caminando o a pedales, pero, en todo caso, la Visita del Peregrino propuesta por el Ayuntamiento de Molina es una ocasión pintiparada para disfrutar del pasado de esta villa siguiendo el trazado de su muralla medieval y al tiempo que se aprovecha el fresco ambiente que reina en el interior del Mudem.

Si son tan valientes como para que las altas temperaturas no les arredren y deciden peregrinar a Caravaca de la Cruz, cuando el itinerario deja la mota del río y toma la Vía Verde del Noroeste, ya a la altura de Molina, deben cruzar la avenida de la Industria e internarse en el casco urbano por la calle Consolación, precisamente por donde iba el antiguo perímetro de la muralla medieval de Molina de Segura (Mulinat as Sikka).

Realizando este paseo, pasarán en primer lugar por la plaza de la Iglesia, donde se encuentra la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la más antigua de la localidad y levantada ya extramuros en 1765, con lo que ya suma 252 años. Este templo, muy querido por los molinenses y hasta hace poco 'la parroquia' de la ciudad, fue saqueado durante la Guerra Civil, cuando buena parte de sus mejores joyas se perdieron. Se salvaron, sin embargo, la reliquia de San Vicente Mártir, un dedo del patrón de la localidad que es propiedad del pueblo desde hace cuatro siglos, gracias a la niña Teresa -que aún vive-, quien lo encontró en el suelo y lo ocultó durante tres años bajo su colchón.

Este admirado templo molinense también peligró en la Nochebuena de 1858, cuando, a las dos de la madrugada, el mayor meteorito caído sobre la Península Ibérica estuvo a punto de derribar su torre.

Hoy, junto a la reliquia, en el interior de este templo del XVIII se pueden admirar las pinturas con las que Muñoz Barberán decoró su cúpula -entre ellas una de San Pascual Baylón, al que muchos molinenses rezan para que les avise, con tres golpes en la puerta, cuando se acerque su hora o la de algún familiar cercano-. Igualmente, sobre el retablo que sustituyó al quemado durante la guerra, están las pinturas de la mano maestra de Luis Garay.

El paseo urbano continúa por la calle Pensionista, donde se encuentra la Oficina de Turismo, en la que se ha recuperado un lienzo de la antigua muralla andalusí, cuyo origen se remonta, al menos, al siglo XI. Allí, además de poder sellar la credencial del peregrino, también pueden visitar la exposición 'Raíles Verdes' del Consorcio de la Vía Verde, que se inaugura hoy a las 13 h., con fotografías históricas y actuales del antiguo trazado férreo y hoy camino esencial para los amantes de la naturaleza, el deporte al aire libre y el turismo religioso. Además, si desean ampliar su visita, allí mismo pueden obtener información de otros puntos de interés.

Continúen calle Pensionista abajo y la calle Profesor Joaquín Abellán les llevará directos a la plaza del Enclave de la Muralla, por donde se entra al Mudem -inaugurado hace más de un año- y en el que se puede acceder a las claves del pasado de la villa de Molina siguiendo los restos arqueológicos de la muralla con la que Mulinat as Sikka se protegió de los ataques hasta el siglo XVI, que cayó en desuso. Además, lo harán mediante las más novedosas tecnologías: hologramas, audiovisuales en 3D y 4D y muchos interactivos «para que las imágenes y la escenografía expliquen el contexto y no haya que leer mucho», aclara el director del museo, Felipe González.

Ideal para visitar con niños, se sorprenderán cuando vean cómo la muralla cuenta su propia historia o cuando las nuevas tecnologías les permitan chapotear en el río que antiguamente lamía los lienzos de la muralla. No dejen de observar la torre nonagonal, una de las seis que se pueden ver durante el recorrido, pero la única de esta tipología encontrada hasta la fecha.

El rumor del agua les llegará cuando pasen junto al muro de tapial que delimitaba la acequia mayor en el siglo XIV (una moneda hallada en el fondo sirvió para datarla); aprenderán cómo se construye una fortaleza y la importancia de haber rescatado la muralla; personajes de Molina dialogarán contando retazos de la vida a lo largo de su historia; y hasta participarán en una batalla virtual entre los Fajardo y los Muñoces; accederán por la puerta de triple codo a los conocimientos acumulados por los sabios árabes antes de entrar en una época de dificultades («la discoteca», bromea el director del Mudem), con Molina Seca ya integrada en la Corona de Castilla. En el espacio dedicado al Rey Sabio, sabrán de su estrecha relación con Molina y conocerán la distribución territorial de las tierras murcianas en las distintas épocas. Todo antes de pasar a la sala con tecnología 4D, que ahora está destinada a promocionar los encantos turísticos de la ciudad, pero a la que el Mudem busca sacar todo el partido.

Fotos

Vídeos