Por crestas y altozanos, en la Sierra de la Muela

Tres senderistas disfrutan de las amplias vistas del Mirador de Alhama, con el cerro de las Paleras, el Castillo y la localidad en primer témino./Guillermo Carrión/ AGM
Tres senderistas disfrutan de las amplias vistas del Mirador de Alhama, con el cerro de las Paleras, el Castillo y la localidad en primer témino. / Guillermo Carrión/ AGM

Un itinerario por sendas tradicionales, de la del Rento a la Cuesta del Salto, pasando por la Rellana

Pepa García
PEPA GARCÍA

La ruta de hoy discurre por uno de los espacios naturales menos populares de Alhama, el monte público 162, protegido por el plan de ordenación urbana del municipio que lo declaró suelo rústico: la Sierra de la Muela. Precisamente su nombre no lo hace singular, pues lo comparte con elevaciones rocosas de toda la Región (Cartagena, Moratalla, Jumilla,...); sin embargo, su perfil sur, aserrado y abrupto y visible desde la autovía A-7, está en la retina de la mayoría de los murcianos.

Esta montaña de 6 km de longitud y apenas 2 de anchura es, a pesar de que solo se eleva 640 sobre el nivel del mar, un mirador excepcional con vistas al Valle del Guadalentín, además de una barrera natural que protege el espectacular Paisaje Protegido de los Barrancos de Gebas, a cuyos habitantes ofreció sus servicios.

Zona dedicada tradicionalmente a la ganadería y la agricultura, todavía quedan huellas de este uso en los corrales y casas que quedan en pie y en las tierras en las que estuvieron los cultivos, la mayoría de secano, que aportaron recursos a sus habitantes.

Por la Sierra de la Muela, una red de caminos y senderos daba servicio a los habitantes de Gebas y El Berro, que la atravesaban para llegar hasta la ciudad de Alhama cuando en esa zona no había carreteras.

La ruta parte de la Oficina de Turismo, desde donde está señalizada y, atravesando por el jardín de los Patos, sube por la calle Vergara Pérez o calle 'Empedrá' hasta el Centro Cultural Plaza Vieja. Justo enfrente, por las escaleras que suben junto a la Fuente del Caño, continúa el itinerario. Esta fuente, con agua de uno de los 7 manantiales, surtió a los alhameños hasta que en 1952 llegó el agua del Canal del Taibilla.

La guía

Cómo llegar
Hay que coger la autovía A-7 en dirección Andalucía. Tomen la salida 598 (Alhama de Murcia) y diríjanse al centro de la población, de donde parte esta ruta por la Sierra de la Muela alhameña. Desde Cartagena, por la RM-2 (Autovía Alhama-Campo de Cartagena), se llega a la localidad. La ruta parte de la Oficina de Turismo.
Recomendaciones
Ahora que el calor aprieta, lo mejor es salir bien temprano o al caer la tarde. En unas 3 horas se puede realizar esta ruta, de unos 8 km, que discurre por senderos tradicionales de la cara sur de la Sierra de la Muela. Lleve crema solar, gafas, gorra, calzado para caminar y prismáticos para disfrutar de las vistas.
Dónde comer y dormir
Restaurante Los Bartolos. Alfonso X El Sabio, 1. Alhama de Murcia. 968 631 671. Menú: 10,90 €, de lunes a viernes, excepto festivos (primero y segundo, ensalada, postre, una bebida y café). Especialidades: arroz con bogavante, croquetas caseras de bacalao, crujiente de verduras con folie, brochetas de gambas con alioli de frutas, pastel de atún fresco con salsa de piquillo. Precio medio: 30 €. Dispone de habitaciones para alojarse: doble (47 €) e individual (29 €).

La ruta continúa, pegada al Castillo de Alhama y a la antigua conducción de agua de la Fuente del Caño (ahora en proceso de restauración). Unos cientos de metros más arriba se pasa junto al cerro de las Paleras, donde también se trabaja desde hace años en la excavación del yacimiento de esta fortificación, anterior al Castillo de Alhama. Cuando se acaba la valla de madera, hay que descender y seguir las indicaciones de la ruta para, pasando junto a una puerta metálica, iniciar la ascensión de la Senda del Rento, primero sobre una rampa de hormigón y luego sobre pista de tierra. El recorrido sigue en los primeros tramos el itinerario de las conducciones de agua, en cuyas laderas lucen ahora las espectaculares flores de la alcaparra. Después de disfrutar por primera vez de las increíbles vistas del Castillo, el cerro de la Palera y todo el valle de Alhama, se gira a la derecha, siguiendo las señales de la Senda de la Rellana, por un estrecho sendero que se inicia en unas escaleras.

Asciende entre pinos de repoblación que aportan sombra al caminante y hacen más llevadera la que parece una interminable subida, salvando los desniveles de las terrazas que crearon para la repoblación de esta zona de la Sierra de la Muela en los años 70. Zona de expansión de los habitantes de Alhama, no es extraño cruzarse con 'runners' y senderistas que aprovechan este espacio para hacer deporte al aire libre. Este 'jardín' periurbano cuenta entre sus habitantes con parejas de halcón peregrino, ardillas que anidan en los cavidades de las paredes, cabras montés y zorros. Nos lo cuenta el concejal de Medio Ambiente de Alhama, Antonio García, que nos acompaña en el itinerario, y también Manuel Águila, técnico de Medio Ambiente municipal, que señalan que las últimas lluvias sacaron a las serranas (protegidas) de sus escondrijos. Tras pasar una zona zigzagueante y excavada en las rocas de las muelas, se llega a una explanada, con puerta de acceso que impide el paso de vehículos, donde es recomendable asomarse al cortado y gozar de la inmensa panorámica. Se ven la Sierra de las Moreras y Peñas Blancas, junto a las que, en días claros, se vislumbra el mar.

El itinerario, que continúa por la pista (hacia la izquierda), pasa por una zona de vuelo de parapente, compartida en buena armonía con las comunidades de aves en época de anidamiento.

El itinerario enlaza con el Camino de la Rellana unos cientos de metros antes de llegar a la Casa de la Muela, hoy cedida a los scouts, y los corrales, en proceso de ruinas, territorio que fue propiedad de D. Lázaro García. Nos encaminamos hacia la altiplanicie que fueron sus cultivos y donde hubo una pista de aterrizaje. Justo en este punto, hay que girar a la izquierda para, siguiendo las indicaciones de la histórica Cuesta del Salto, iniciar el descenso.

Lo harán aprovechando las terrazas de repoblación, junto a uno de los pocos pinos centenarios que se conservan, y siguiendo la rambla de Don Diego, después. Pasarán junto a otro de los manantiales, el del Tío Angelito. Ya en las calles de la localidad, por el antiguo trazado de la vereda de los Serrano, se llega al punto de inicio habiendo disfrutado de un delicioso paseo.

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