Bajo las choperas del Mundo

Dos de las rectilíneas y nutridas choperas que se cultivan y explotan a ambas márgenes del río Mundo.
Dos de las rectilíneas y nutridas choperas que se cultivan y explotan a ambas márgenes del río Mundo. / Guillermo Carrión.

El rumor del agua y el canto del viento acompañan una ruta llena de vida que permite un buen baño estival

Pepa García
PEPA GARCÍA

Antes de que acabe oficialmente el verano y para recuperar la forma tras el parón de las vacaciones, nada mejor que una caminata moderada con el refrescante rumor del agua como banda sonora y con posibilidad de baño. La propuesta de hoy es recorrer la ribera del río Mundo a la sombra de sus choperas y tarayales hasta la cabecera del hoy paupérrimo embalse de Camarillas.

La ruta comienza en el Jardín Fluvial del Puente del Río, en Agramón (Albacete), en un territorio en el que se tocan los límites de provincia, que delimita en buena parte el cauce del río Segura. Precisamente, el paseo discurre por el más caudaloso de sus afluentes, que este año serpentea bastante esmirriado por la ausencia de lluvias, como confirma un vecino de la zona, quien aprovecha sus últimos días de asueto para darse un chapuzón en familia en la playa fluvial del parque de Agramón.

El itinerario, de algo más de 7 kilómetros (ida y vuelva), recorre la margen derecha del Mundo. Deben dejar el coche en la explanada que hay junto al parque fluvial y cruzar el puente. Tras unos 300 metros por la carretera, encontrarán a su izquierda una pista de tierra que desciende, entre campos de jóvenes almendros, hacia el cauce. Cójanlo y síganlo hasta llegar al mismo borde del río Mundo.

En el camino, algunos de los charcos se han convertido en criadero de renacuajos y en vivero de culebras viperinas que, en cuanto perciben la presencia humana, se escabullen bajo el agua para evitar cualquier amenaza. Si se tiene paciencia y se permanece inmóvil, finalmente se las verá aparecer en superficie con la intención de respirar.

Pegados al talud del cauce, crecen chopos ('Populus nigra'), álamos blancos ('Populus alba'), fresnos ('Fraxinus angustifolia') e innumerables tarays; las cañas, sin embargo, escasean gracias a la sombra que proyecta el arbolado.

Si se asoman al cauce, verán pequeñas represas, las rocas que el escaso caudal deja a la vista y legiones de barbos gitanos o del sur ('Luciobarbus sclateri') de tamaño mastodóntico camuflados en el fondo y solo visibles cuando, asustados por la presencia de personas, nadan en desbandada.

Zona de explotación maderera -las choperas se cultivan a derecha e izquierda del Mundo para ello-, pronto los rectilíneos y espigados troncos dibujan un precioso cuadro para el visitante. Pegados a las choperas y bajo su reparadora sombra, la ruta continúa con el refrescante rumor del agua como compañía y, entre los chopos, si se permiten detenerse y cerrar los ojos, el sonido del viento contra las hojas simula una abundante lluvia estival.

Si continúan lo más cerca posible del cauce, deambularán por un tarayal de enormes ejemplares y se trasladarán en el espacio y en el tiempo (no creo que haya praderas de hierba tan verdes en otro punto de España en este extremadamente seco estío). Tras atravesar el tarayal y cuando se hace tan denso que impide seguir bajo sus ramas, salgan a la derecha hacia la pista de tierra que les lleva hasta la cabecera del embalse de Camarillas, cuya construcción finalizó en 1961 pero comenzó a planificarse en 1926. Hoy, con menos de un tercio de agua embalsada de la que permite su capacidad (solo 10 de 36 hectómetros), deja a la vista el profundo cauce del Mundo que, en tiempos más húmedos permanece cubierto de agua. Una situación que se prolonga en el tiempo, pues los tarays que habitan sobre los meandros están hoy completamente secos.

Jornada de oreja y rabo

La ruta puede prolongarse tanto como se quiera, sin olvidar que deberán regresar, pegados a la margen derecha del pantano. Ya de vuelta, no dejen de remojarse en la playa fluvial del parque de Agramón ni de probar la oreja a la plancha y el rabo de cerdo frito en el bar La Luna de la localidad. Y antes de dar por concluida la jornada, aprovechen (ya que pasan junto a él) para visitar el Monumento Natural que es el pitón volcánico de Cancarix -desde las inmediaciones del embalse se ve si se mira hacia el Noreste-, una impresionante formación con columnas basálticas de color rojizo y formas poligonales en la Sierra de las Cabras.

Justo en la falda y pegada a la carretera hay una señalización que permite hacer una miniexcursión a un afloramiento secundario y, separada solo de esta por unos centenares de metros, otras señales les indican la ruta para ascender a la cúspide del volcán, con siete millones de años a sus espaldas.

La guía

Cómo llegar.
Desde Murcia, lo mejor es coger la A-30 en dirección a Albacete y dejarla en la salida 75 (Cancarix/Jumilla/Agramón). Continúe en dirección Agramón y, una vez en el pueblo, siga hacia Las Minas. El Jardín Fluvial Puente de Agramón es el punto de inicio de la ruta, se encuentra antes del puente que cruza el Mundo.
Recomendaciones.
No olviden el bañador, la toalla y las zapatillas para andar por el agua. Si deciden bañarse, háganlo por la mañana; al caer la tarde les comerán vivos los mosquitos. Si disponen de tiempo, no dejen de visitar el Monumento Natural del Pitón Volcánico de Cancarix, una atractiva formación con 7 millones de años de antigüedad que se puede ascender hasta su cumbre. A la ruta, marcada, se accede desde un cartel que hay junto a la carretera CM-9320.
Dónde comer.
Bar La Luna. C/ Murcia, 79. Agramón. 722 592249. Cierra lunes por la tarde. Menú: 9 euros, de lunes a viernes (ensalada, primero, segundo, postre y café). Fines de semana: arroces por encargo, combinados y barbacoa; también hay tapeo variado (bravas, calamares, chipirones,...). Especialidades: oreja a la plancha, rabo de cerdo frito y queso frito.

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