Abran paso al carnaval de la noche

Miles de aguileños y visitantes se reúnen el sábado por la noche, en la plaza de España, para vivir la incruenta y dialéctica batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma./Fer Fotografía
Miles de aguileños y visitantes se reúnen el sábado por la noche, en la plaza de España, para vivir la incruenta y dialéctica batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma. / Fer Fotografía

Los aguileños viven estos días sus rutilantes desfiles, pero será el lunes cuando paseen por la calle sus mejores disfraces y liberen su arsenal de ingenio

Pepa García
PEPA GARCÍA

La propuesta para este fin de semana, y los siguientes, es disfrutar de la fiesta en estado puro, del contacto humano, el humor y la diversión, y el baile sin contención. Una variada oferta que concentra uno de los carnavales más largos de cuantos se celebran, el de Águilas, «el mejor, el más completo», dice el presidente de la Federación de Peñas del Carnaval de Águilas, José Alonso.

El aguileño no es un carnaval, sino muchos: el de los espectaculares e impecables desfiles de plumas, brillos y lentejuelas que epatan al visitante, carnaval de las vanidades; el de los eventos, el cambio de poderes, los concursos de trajes de papel y de maquillaje corporal, de 'drag queens' y de chirigotas, las pruebas deportivas y los premios artísticos; y el carnaval de la noche. Y, ¿para disfrutarlos? Recomienda Alonso: un disfraz, lanzarse a la calle y «beber con moderación»; eso sí, las mil y una cuervas. ¿Y para quién no quiera perder detalle?, ¿ser el mirón oficial? «Por la puerta del Casino, antes o después, pasa todo el personal».

En total, cuatro fines de semana completos de desenfreno, con sus días 'laborables' correspondientes, tan variados como para poder contentar a los cientos de miles de aguileños y visitantes de todos los rincones del globo que se lanzan a conocerlo.

Llega el momento del «triunfo del ingenio, de la ruptura con lo establecido, de lo sorprendente y lo divertido; la fiesta del caos»; el más desconocido para los foráneos y el más anárquico para los autóctonos: el carnaval de la noche, que vive su día grande el próximo lunes. Así lo resume Lorenzo Antonio Hernández, estudioso de su historia pero, sobre todo, disfrutón experimentado del más genuino carnaval.

Con la suelta de la Mussona desde las mazmorras del Castillo de San Juan de las Águilas, anoche, los aguileños liberaron a la 'fiera' que todos llevamos dentro para vivir un año más, sin concesión a las convenciones, su carnaval. Símbolo de lo que fueron estas fiestas en las épocas en las que los aguileños debían subvertir el orden para burlar a la autoridad en tiempos de censura, con este acto, una de las singularidades aguileñas, los vecinos se entregan al desenfreno.

Hoy es el turno de la cuerva. Otra de las singularidades de las carnestolendas en Águilas. Una bebida de la que se tiene constancia documental desde mediados del siglo XIX y que atribuyen al aprovechamiento de los 'culos' de los licores con los que los vecinos se regalaban en las cercanas fiestas navideñas. Licores, vino (blanco o tinto, según sea la cuerva), zumos, trozos de fruta y azúcar componen este 'chute' casero de energía con el que prolongar la noche hasta los churros del amanecer. Y, cómo no, un concurso certifica cuál de las cuervas de los 50 bares y restaurantes que participan se hace con mayor esmero. Todas las podrán probar. Hay de todo, cuenta Daniel Méndez, chef de Garum, que todos los años trata de innovar. «Este año vamos a hacer una cuerva transparente, pero otros años hemos hecho esferificaciones y espuma de cuerva, frutas rellenas de cuerva y hasta cascarones, completamente comestibles, con cuerva dentro».

Decretado el maestro anual de la bebida oficial del carnaval, que por segundo año envasa en botellas de tercio este chef aguileño que apuesta por la cocina «molecular», Águilas se echa a la calle. Lo hará mañana desde el aperitivo, con sus huestes tranformadas en los personajes elegidos y dividida en dos bandos, el de los partidarios de Don Carnal y el de los adeptos a Doña Cuaresma. Ya en la noche, ambos 'ejércitos' se enfrentarán en una batalla dialéctica e incruenta en la que no faltará la munición: pullazos disparados en verso y lanzamiento de los artesanales cascarones -rellenos de confeti-. Todo sucede en La Glorieta, centro neurálgico de los carnavales. Después, en una de sus jornadas más masivas, el carnaval de la noche comienza a tomar forma, a inundar calles y plazas de música, baile y color, a llenar barras de bares y a regar de humor, sátira y diversión toda la localidad, a poner en marcha sus discotecas móviles: vehículos 'customizados' que acercan el baile donde los grupos están. En la noche, se rompen las barreras, hasta siendo visitante se sentirá como en casa.

Para el domingo reservan el primer gran desfile del carnaval 'oficial', pero las peñas 'de noche' -unas 40- y los grupos de amigos esperan a su gran día. Será el lunes cuando, a mediodía, vuelva a empezar el festival. Busquen a El Equipo B, a Los Guiris o al Trío la-la-la, grupos con fama por sus divertidas puestas en escena; no será raro que se encuentren con Puigdemont en sus ciento y una mil versiones (la actualidad manda); y si se cruzan con la murga 'Los ciegos ciegos perdíos', síganla, lo mismo tienen suerte y les ven desplegar todo su ingenio musical.

La guía

Recomendaciones
- Si quiere conocer la esencia del carnaval aguileño, no puede perderse la jornada del lunes, cuando todos dan ‘el pelotazo’.
Cuerva embotellada.
El restaurante Garum (Sagasta, 6, Águilas, 627 266294) embotella por segundo año más de 350 litros de cuerva para que los visitantes puedan llevarse un ‘souvenir’, aunque lo mejor es llevárselo puesto y guardarse el casco. También pueden probar la cocina ‘molecular’ de este local, en el que se maridan productos típicamente murcianos con otros internacionales. Prueben el paté de garum, a base de salazones, tomate, encurtidos y salsa garum. Precio medio de menús de carnaval: 25 euros.

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