«Lanzo un mensaje de optimismo»

Miriam Martínez Abellán, junto a una de sus obras./Marcos Palena
Miriam Martínez Abellán, junto a una de sus obras. / Marcos Palena

Un conjunto de obras con las que la autora reflexiona sobre la esencia humana

PEDRO SOLER

En vez de tratar «temas muy concretos, lo que he hecho ha sido investigar en profundidad en mis propias experiencias. Me he sumergido en ellas, y en ellas he buscado mi identidad, extrapolable a algo más universal». Lo afirma Miriam Martínez Abellán (Cieza, 1978) sobre 'Cuerpos fractales', la exposición que presenta en la sala de El Batel, en la que mañana participará en una visita guiada, entre las 12.00 y las 14.00 horas.

Explica que se ha valido de «elementos fractales de la naturaleza, como las raíces, algo que me ha servido para reflexionar sobre nuestra propia esencia. Fractal deriva del latín fractus, que significa quebrado o fracturado. Se entiende por fractal un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas». El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot, en 1975 , a quien la autora rinde homenaje en el título de las obras. «Muchas estructuras naturales son de tipo fractal: las hojas, los fósiles, las ramas de los árboles...; existe música fractal; en nuestro cuerpo abundan las estructuras fractales, porque venas y arterias son fractales».

Dónde
Dónde: Sala de Exposiciones de El Batel (Paseo Alfonso XII. Cartagena). Horario: de 9.00 a 21.00 horas. Cuándo:Hasta el 4 de febrero.

¿Por qué se ha empecinado en estas teorías? «Porque quiero representar algo que se ha repetido a lo largo de toda la historia de la humanidad, como es la búsqueda de la identidad a través de diversas formas. En sentido concreto, la forma fractal de la que me he servido es el círculo. Lo he utilizado para las diez obras de gran formato que penden de los altos techos de la sala. También, las imágenes de cuerpos desnudos femeninos, raíces con diversas estructuras y una serie insinuante como diez redondos espejos».

Afirma Miriam que «en la exposición hay también un claro mensaje de optimismo, representado por la figura femenina de una nadadora de estética retro, a punto de saltar de un trampolín. Un claro gesto de valor ante la búsqueda de la verdad, liberada de los corsés sociales». Y añade que «siempre, en mis obras me gusta hacer una crítica a situaciones intolerables, como lo es el solo hecho de que la figura femenina, en expresiones de libertad o de lucha, lleva consigo un claro mensaje contra la represión en muchos aspectos y culturas».

El proyecto 'Cuerpos fractales' tuvo su origen en otro anterior, 'Fracta', dentro de uno más amplio, 'Obsesión', de 2017, en el que participaron varios artistas internacionales. En 'Fracta', Miriam realizó hasta setenta obras sobre papel, en las que utilizó collage, acrílico, tinta y pastel. «Trataba del dolor físico y la superación del mismo. Una muestra de esta serie se puede ver en la exposición actual».

¿Qué ha pretendido conseguir con 'Cuerpos fractales'? «Ha supuesto un reto para mí, por muchos motivos. Uno de ellos ha sido la temática, creo que valiente y arriesgada, y, por supuesto, la propia sala donde las obras han sido expuestas, ya que es bastante irregular, muy diáfana y sin paredes, con unos techos muy elevados. Esto me ha obligado a realizar obras de gran formato y colgarlas de tensores, así como a utilizar otro tipo de recursos, obras en vitrinas, peanas e instalaciones; pero, sobre todo, mucha imaginación». También reconoce que, «acostumbrada como estoy a trabajar en mi estudio de pequeñas dimensiones y con materiales delicados, he tenido que elaborar esta colección en una nave industrial a las afueras de Murcia, ya que el metacrilato, el acrílico y otros materiales que he utilizado, como la resina, son tóxicos y necesitan de un mayor espacio para su manipulación. Ha sido una experiencia muy enriquecedora al compartir espacio de trabajo con otros artistas». En definitiva, una exposición en la que influye la instalación, junto a las técnicas mixtas, en las que están realizadas las obras.

Asegura Miriam Martínez Abellán que hay quien dice que este «es el trabajo más depurado y conceptual que he realizado. Supongo que es precisamente porque he ido a lo esencial en los recursos figurativos y pictóricos, he liberado las obras de artificio, y, visualmente, se ve un trabajo directo. Me sigue interesando más expresar el concepto de lo que quiero transmitir que la forma explícita del contenido. Disfruto más así de las múltiples lecturas que el espectador puede dar al ver las obras». Insiste en «utilizar un lenguaje cargado de metáforas y objetos fetiche». ¿Y ese uso de los objetos antiguos? «Esto me llega de una clara influencia tanto de Neruda, en sus 'Odas elementales', como de Duchamp y sus objetos encontrados, o de Joan Brossa y sus poemas-objetos. Más, tal vez, de este último. Me gusta resignificarlos, darles una nueva identidad. Sacados de su contexto utilitario, pasan de ser despojos de un mundo materialista a una categoría más elevada y existencial».

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