Honestidad en la cocina

Comedor del nuevo restaurante Nexo, en el centro de Murcia./Juan Carlos Caval / AGM
Comedor del nuevo restaurante Nexo, en el centro de Murcia. / Juan Carlos Caval / AGM

El restaurante Nexo da servicio de menú del día compaginado con una carta con pinceladas de sabores internacionales

SERGIO GALLEGO

Lo que más me gusta del restaurante Nexo, más incluso que su cocina, que me parece del todo correcta; más que su servicio de camareros, discreto pero efectivo; y más que su relación de precios, es el hecho de que en dos platos de su carta especifican el tipo de atún que ofrecen y no mienten como el noventa por ciento de los restaurantes de la capital. En Nexo, con un par, dicen que el atún es aleta amarilla y, como veis, no pasa nada. Otro dato importante es que el restaurante da toques de sabores de otras culturas, principalmente orientales, aunque la verdadera fusión de la que hacen gala en este nuevo local de la capital es la de tener platos para el menú del día y para la carta, más o menos trabajada para todos los gustos. Ojo, el comedor de unas siete mesas está completo casi a diario, por lo que es necesario reservar con anterioridad.

A pesar de un buen menú del día, yo me decanto por comer de carta, aunque en la oferta diaria hay raviolis de trufa y ricota con frutos del mar y tomates semisecos, croquetitas de chipirón en su tinta con mahonesa de kimuchi y perlas wasabi, consomé de pollo campero o merluza al horno con pimientos de Padrón con salsa unagi y patatas, entre otros, que me hacen plantearme acogerme a esta combinación -12 euros, con una bebida y café-. Pero no, la carta tiene cocochas de bacalao al pil pil y el mencionado atún se merece una oportunidad, por lo que prefiero ver si estoy en un descubrimiento nuevo de la capital o en un buen local para el día a día.

Comienzo con dos empanadillas con masa wanton rellenas de conejo en escabeche y rabo de toro. A la primera la encuentro un tanto seca, lógico por ser carne de conejo, aunque agradable; la del rabo cordobés, más sabrosa y contundente. Vienen con un variado de sésamo de varios colores a modo de rocío y un toque de salsa de soja que, como sabéis, lo que toca lo convierte en umami -sabroso-, aunque sean unas bajocas tiernas.

Me paro en un buen pan bao relleno de panceta con una potente reducción de salsa a base de soja compensada con un poquito de mahonesa oriental. Como plato fuerte ataco a las cocochas al pil pil, una de mis debilidades terrenales y uno de los platos que menos margen de error ofrecen en la cocina, ya que, como es el caso, el aceite no debe emulsionarse simplemente, sino que debe ligar y formar una salsa cercana a la textura de una mahonesa ligera. La frescura del pescado -la papada del bicho-, que sea de merluza, mejor que de bacalao, que lleve sus ajitos y un poquito de guindilla, así como el aceite que se usa para hacerlo, son otros de los factores que las hacen de un nivel u otro. Pero lo fundamental es la ligazón, y, en este caso, no la tiene. Aun así, me como tres o cuatro y no me cobran el plato. Un gesto que, junto al que comentaba del atún, hace que Nexo sea un local de garantías.

El tartar de atún está bastante condimentado. La aleta amarilla da pie a este tipo de combinaciones, puesto que su sabor no es tan fino como el del rojo y agradece un festival de matices a cada cucharada. En este caso, cebolla, aguacate, tomate, varios brochazos de salsa kinchi, perlas de wasabi y cítricas y un par de salsitas para aportar untuosidad al plato. No sé si es que la cebolla no ha sido pasada por agua y su potencia nasal me desborda o es la salsa fermentada, pero encuentro cierto desequilibrio en el plato que lo aleja un poco de las posibilidades que tendría por sí mismo.

Termino con una tarta de mascarpone con frutos rojos y pequeñas galletitas crujientes. El montaje de la nata con el queso es perfecto, a falta de un poco de más sabor a queso. Arándanos, frambuesa liofilizada, trocitos de galleta y sirope, además de unos cristalitos azules que no termino de saber qué son, completan un plato al que parece faltarle un poco más de estructura para dejar de ser tan etéreo.

En definitiva, larga vida a Nexo, un local a tener en cuenta para los menús del día y para esos viernes que queremos tomar algo diferente pero no sabemos qué pedir, donde se aprecia el trabajo puesto en las elaboraciones y donde, sobre todo, se respira honestidad ante el cliente.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos