Flamenco puro, intimista y provocador

El bailaor Israel Galván, en un momento de su espectáculo./
El bailaor Israel Galván, en un momento de su espectáculo.

Israel Galván protagoniza este encuentro íntimo con el arte donde el baile sin adornos es protagonista

NATALIA BENITO

Si un 'guiri' de manual, de esos que cenan paella y beben sangría tostándose al sol Mediterráneo, se pasara mañana por el Centro Párraga a disfrutar de 'Solo' para conocer el flamenco, probablemente se quedaría cuanto menos desconcertado. Y es que los espectáculos del bailaor Israel Galván no corresponden a la definición más clásica de este arte.

Provocador, sin él pretenderlo; criticado por los puristas, por los vanguardistas, los viejos y los jóvenes; elogiado y demonizado -hasta le han abucheado sobre las tablas en más de una ocasión y recientemente en Avignon por la presentación de 'Fiesta'- el artista recala en Murcia con 'Solo', un montaje que se presentó hace diez años en París y aparentemente no tan polémico como sus últimas creaciones pero no por ello menos espectacular. En la propuesta de Galván se pretende que el público forme parte de un flamenco íntimo, sin adornos. Su cuerpo es su único instrumento pues no hay música ni ningún tipo de acompañamiento para llenar el silencio del espacio y convertirlo, durante 45 minutos, en la casa del flamenco. Del flamenco al estilo Galván.

Cuándo
Sábado 2 de diciembre a las 21.00 horas.
Dónde:
Centro Párraga.
Entradas:
10 euros.

El artista, a quien Enrique Morente definió como «el más viejo de los bailaores jóvenes», reconstruye el baile vanguardista y realiza un discurso contemporáneo del género mostrando en esta pieza la sobriedad de la danza. Ante la dificultad de este montaje, donde Galván se entrega al público sin paracaídas, el artista afirma estar a gusto sobre las tablas: «Donde me encuentro bien bailando es encima del riesgo. No es porque tenga una estrategia, ni me he planteado ser el más vanguardista. Sale».

Galván, que ya hace más de veinte años llamó la atención en el Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión, llevándose el Premio Desplante (1996), y ese mismo año fue galardonado en la IX Bienal de Flamenco de Sevilla -al que siguieron otros galardones como el Premio Nacional de Danza, en 2005- reivindica el nacimiento del flamenco siempre desde la raíz, desde lo puro, sin renunciar a su potencial creativo: «Mi intención es escapar a los clichés flamencos y tomarme las máximas libertades».

Su revolución no consiste en ser el primero en plantear el baile 'Solo', pues Vicente Escudero o Merce Cunningham ya concibieron la idea de bailar sin música hace unas cuantas décadas, pero su mérito seguirá existiendo mientras ofrezca una alternativa al flamenco clásico y mientras continúe enfadando y generando polémica sobre si sus espectáculos están más cerca de un tablao o de las artes plásticas que se exhiben en un museo.

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