Fito Cabrales: «Siempre que termino un disco pienso que va a ser el último»

Fito Cabrales. /
Fito Cabrales.

La banda liderada por el bilbaíno de patillas eternas celebra en Murcia sus veinte años de sólida trayectoria con un concierto en el que repasará alguno de sus clásicos más aclamados

ALBERTO FRUTOS

Tantas veces ha resucitado Fito Cabrales desde que iniciara su carrera musical a finales de la década de los ochenta con Platero y Tú, que la ausencia de dos alas bajo sus inconfundibles patillas se debe exclusivamente a la coherencia interna que deben mantener los demonios domesticados. O aceptados con dignidad, que no siempre es lo mismo, pero tiene un valor extra. Capaz de sobrevivir al peligroso salto que divide los ríos minoritarios de los océanos masivos, el bilbaíno de patillas eternas abrió una nueva etapa en su trayectoria hace dos décadas utilizando, viva la contradicción, una puerta cerrada que resultó albergar más guitarras acústicas que electricidad desenfrenada, más tradición que sudor, más lágrimas artesanas que melenas al aire. Nacía Fito & Fitipaldis y, tras una coexistencia de tres años con los citados Platero, explotaba todo por los aires con la llegada en 2003 de 'Lo más lejos a tu lado', un trabajo que lo cambió todo. Aclamación popular, críticas entusiastas, ventas millonarias, discos de platino que se multiplicaban, conciertos en grandes aforos donde introducir un alfiler se consideraba misión imposible y, sobre todo, una colección de clásicos del rock patrio que, por encima de indignar a aquellos admiradores enganchados a un tiempo y lugar pasado tan concreto y diminuto que les imposibilita ver y escuchar más allá, conquistó a varias generaciones. 'La casa por el tejado', 'Soldadito marinero', 'Por la boca vive el pez', 'Me equivocaría otra vez', 'Cerca de las vías' o 'Un buen castigo' son solamente algunas de las muchas canciones que se han adherido a la memoria sentimental y musical de un público que, ahora, tiene la oportunidad de desentrañar con el propio Fito y los suyos los secretos para evitar el paso del tiempo. Veinte años de supervivencia poética. Para quitarse la gorra (de visera). Charlamos con Cabrales.

Cuándo
Viernes 8, a las 22.00 horas
Dónde:
Plaza de toros
Cuánto:
Entradas agotadas
Completa:
Muchachito

-La gira se titula '20 años, 20 ciudades'. ¿Ni uno más ni uno menos? ¿La cifra es innegociable?

-Sí, porque había que celebrar estos veinte años, pero tenía claro que no quería que fuera con una de esas giras larguísimas que ocupan un año de tu vida. Además, no quería despistarme y sacarme de la cabeza el reto de hacer un disco nuevo.

-Hablamos de una gira que terminará por todo lo alto con un concierto especial el próximo 16 de septiembre en el Royal Albert Hall de Londres. Además, son ustedes la primera banda de rock español que ha conseguido entrar en la programación de este templo musical. ¿Cómo surgió este cierre de oro? ¿Qué se siente ante semejante privilegio?

-Imagínate (risas). Para nosotros era algo imposible, nunca lo hubiéramos imaginado. Nos quedamos bloqueados cuando nos lo dijeron, porque, además, no estaba en la agenda inicial de la gira, se fue organizando de manera paralela sin que supiéramos nada. Lo que significa para unos músicos tocar en el Royal Albert Hall es algo increíble. Recuerdo cuando hace unos años estaba viendo a Eric Clapton allí... Es flipante. Va a ser muy emocionante.

-Fito & Fitipaldis se toman las cosas con calma, no responden a las prisas características de la industria musical. ¿Se siente una rara avis dentro de este universo tan marcado por la urgencia?

-Tenemos ese privilegio. No es ya la industria musical, es que todo va demasiado rápido en el mundo actual. Yo siempre he intentado manejar muy bien los tiempos, aunque en los comienzos es algo prácticamente imposible porque no quieres parar de hacer cosas. Además de que, a nivel económico, lo necesitas, claro. Ahora, como te decía, tenemos la suerte de hacer giras o discos cuando nos apetece. Desde hace muchos años, nadie nos marca la agenda, solamente las canciones.

-Un artista como usted, que nunca ha tenido problema en mostrar su opinión sobre casi todas las cosas, ¿se ha planteado en alguna ocasión entrar de lleno a escribir un disco de contenido cien por cien social y político?

-La verdad es que no. Qué tostón, ¿no? Además, ya hay artistas que lo hacen muy bien. Yo no tengo la facilidad para escribir sobre algo político, social o reivindicativo, tendría que forzarme mucho para hacerlo y eso no me gusta. Prefiero escribir sobre mí, lo hago de una forma más fluida.

-¿Qué les está pasando a las nuevas canciones que se están haciendo tanto de rogar? ¿Queda mucho para poder escuchar la continuación de 'Huyendo conmigo de mí'?

-A las canciones no les está pasando nada, me está pasando a mí, que me estoy haciendo viejo (risas). Siempre que termino un disco pienso que va a ser el último. Todo el rato buscando estribillos, arreglos, sonidos, acordes... es un desgaste brutal. Pero luego, estando en casa jugando con la guitarra, te sale una melodía, le pones una letra y vuelves. Aunque es verdad que ese proceso se dilata y cuesta cada vez más.

-¿La decepción y la frustración puede resultar un vehículo valioso para escribir canciones?

-Creo que no es muy recomendable escribir desde la frustración. Pero es verdad que tampoco tiene mucha recompensa escribir sobre la alegría, siempre es más satisfactorio y emocionante cuando sirve para decir cosas que todo el mundo entiende cuando ha pasado un mal momento. Las canciones tristes nos dan felicidad. El rock and roll suena a derrota y las victorias a himnos.

-¿Vivir más de veinte años de la música tiene más dosis de suerte, de sacrificio o es una combinación casi exacta de ambos factores?

-Todos esos elementos que dices entran en la ecuación. Yo, por ejemplo, veo a mi alrededor a muchos artistas que tienen un gran talento, pero que no tienen suerte. Y respecto al sacrificio y el trabajo, bueno, es que no hay otro camino. A lo mejor te puede ir bien uno, dos o tres años, pero no puedes tener una carrera consolidada sin esos dos factores.

-¿Cómo ve el papel que juega la honestidad en el rock actual?

-Siempre ha sido un valor añadido. El rock and roll también se sustenta mucho de eso. A los que somos amantes de este género, nos importa mucho que el artista se refleje en su canción. Si está chalado, música chalada. Si es tranquilo, música tranquila. Y así. No queremos gestos, ni poses, queremos descubrir quién está al otro lado, que no nos engañen.

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