Dry River: «El eclecticismo siempre le sienta genial al rock»

Dry River: «El eclecticismo siempre le sienta genial al rock»

La banda castellonense estrena '2038', un nuevo trabajo discográfico con el que perfeccionan su discurso de rock épico y grandilocuente

A. FRUTOS

El objetivo planteado por Dry River con su tercer disco es tan sencillo en el fondo como complejo en la forma. Se trata, ni más ni menos, de fijar la mirada en el futuro, dos décadas más tarde del aquí y ahora para ser más exactos, desde la influencia musical del pasado que ha marcado su trayectoria, en todos los sentidos, desde que comenzaran como banda de versiones de rock clásico. Una etapa que los castellonenses supieron finalizar a tiempo para probar suerte con temas originales en dos discos de estudio ('El circo de la tierra' y 'Quien tenga algo que decir...que calle para siempre') que han servido como alfombra roja ideal ante la llegada de '2038', un cierre de trilogía en el que se mantienen los componentes teatrales y progresivos, delirantes e imprevisibles, y se aumentan las dosis de aciertos melódicos y atrevimientos desde el detalle. Un conjunto de canciones donde, por supuesto, se mantienen los ecos perfectamente identificables de grupos legendarios, con Queen a la cabeza, pero con las que Dry River actualizan su sonido y encuentran el equilibrio soñado entre el exceso y la emoción. Resumiendo, su disco más logrado hasta la fecha. A la tercera fue la vencida. Lo celebramos hablando con ellos.

Cuándo
Viernes 13, a las 22:00 horas
Dónde:
Garaje Beat Club
Cuánto:
10 euros/15 euros

-¿Cómo surge esa idea de viaje al futuro que presenta '2038'?

-2038 es el año en el que viajamos al futuro para homenajearnos a nosotros mismos por el álbum que nos condenó al éxito en 2018. Esta ficción que roza lo absurdo nos ha permitido que los Dry River del presente emocionen a los Dry River del futuro tocando para ellos. 'Me va a faltar el aire' en una especie de galardón cuántico inspirado en el famoso vídeo en el que a los Led Zeppelin se les humedece la mirada cuando las hermanas Ann y Nancy Wilson de Heart tocan 'Stairway to heaven' para ellos en los Kennedy Center Awards. Tampoco hemos desaprovechado la oportunidad para emular los documentales 'Classic Albums' en los que un grupo mítico te cuenta el proceso de grabación de alguno de sus grandes discos. Nos parecía una buena manera de contar a la gente de dónde salían las canciones.

-¿Cuánto tiene este álbum de, en cierto modo, homenaje a aquellas décadas que han marcado tanto el sonido de la banda?

-'2038' tiene mucho de la década de los setenta y finales de los sesenta, especialmente en la manera en que las bandas de rock entendían la música. Tenías a grupos como Queen que en un mismo disco viajaban del folk al heavy metal sin despeinarse, convirtiendo su esquizofrenia estilística en uno de los fuertes de su identidad musical. Lo mismo ocurría con los últimos Beatles, que en su 'White álbum' sonaban lo más heavy que se podía sonar en el sesenta y ocho con 'Helter Skelter' y luego te erizaban la piel con 'Blackbird'. Este espíritu de que el eclecticismo siempre le sienta genial al rock está muy presente en Dry River.

-A nivel instrumental, ¿cómo ha sido el proceso de grabación de '2038'?

-Laborioso y divertido a partes iguales. Mucho trabajo previo por parte de cada uno de los integrantes para poder dejar registradas nuestras mejores interpretaciones. Además, hemos incluido mucha instrumentación adicional a la formación de la banda. Quizá la novedad más notable es que los arreglos de cuerda están mucho más presentes en '2038'.

-En una de las grandes canciones del disco, 'Peán', lo que empieza como coqueteo con el rock progresivo termina casi en boda. ¿Por qué creen que se han generado tantos prejuicios hacia este género musical en los últimos años?

-Quizá por características como su complejidad estructural y duración de los temas sea un género más difícil de asimilar a primera escucha. A nosotros siempre nos ha encantado mezclarnos con el progresivo, pero siempre intentando que la música no suene sobrecalentada ni excesivamente cerebral, la emoción manda.

-¿De qué manera ha influido la amplia experiencia como banda de versiones a la hora de trabajar en sus canciones originales?

-Nuestra época como banda de versiones fue el mejor aprendizaje posible. Tocábamos desde Joe Cocker a System of a Down, pasando por Queen, Deep Purple, Pink Floyd, Asfalto, Barón Rojo, Mecano, Kansas, Dream Theater, The Beatles y un largo etcétera. De este batiburrillo musical nos hemos quedado con un montón de recursos. Al final encuentras tu manera de hacer canciones y es inevitable que tenga mucho de todo aquello que te ha hecho amar la música.

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