Diego 'el Cigala': «Me gustaría poder vivir la vida un poco más a mi ritmo»

Diego 'el Cigala'./Óscar del Pozo
Diego 'el Cigala'. / Óscar del Pozo

El cantaor flamenco celebra en Cartagena los quince años de 'Lágrimas negras', su inolvidable disco junto a Bebo Valdés, con uno de esos conciertos marcados a fuego en el calendario

ALBERTO FRUTOS

«En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse. Imborrables momentos que siempre guarda el corazón. Porque aquello que un día nos hizo temblar de alegría es mentira que hoy pueda olvidarse». Aquellos versos que nos recibían en 'Lágrimas negras', la obra maestra, de eso estamos hablando, firmada por Bebo Valdés y Diego 'El Cigala', escondían la clave absoluta para definir el abrumador poder que el disco sigue despertando quince años después de su publicación. El escalofrío en la espalda; el vello de punta; el nudo de la garganta de son cubano y camisa rasgada; el temple y la furia; el baile agarrado y la sensualidad calurosa; el mar y la ciudad; el puerto de mil veleros sin rumbo; la salsa y el bolero; los reencuentros en la orilla de Madrid y las despedidas en el centro urbano de Quivicán; la maleta de recuerdos por guardar; 'Veinte años' y 'Se me olvidó que te olvidé'; 'La Bien Pagá' y 'Corazón loco'; Miguel Matamoros y Juan Carlos Cobián; Caetano Veloso y María Teresa Vera; la producción de Fernando Trueba; los dedos de Bebo y la garganta de Diego, Valdés, Cigala y viceversa. Todo sigue ahí, perfecto en su categoría inoxidable, envejecido con la caricia de lo que nunca muere, perfilado con las arrugas de lo eterno. Cuando uno regresa a 'Lágrimas negras' descubre que nada ha cambiado, y sin embargo, todo vuelve a ser y sonar como la primera vez. Tras la llorada pérdida de Bebo en 2013, El Cigala es ahora el encargado de revivir la llama de este rincón de la memoria con una gira de celebración que no se puede ni debe entender como otra cosa que un regalo para todos aquellos que guardan, guardamos, este disco como algo muy parecido a un tesoro personal e intransferible. Hablamos con Diego.

Diego 'El Cigala' en Cartagena

Dónde
El Batel
Cuándo
Viernes 25, a las 21.30 horas.
Entradas
25 euros/30 euros/40 euros/45 euros

-Quince años de 'Lágrimas negras', ¿a usted también le parece que fue ayer?

-Sí, ¿no soy el único? Se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Es verdad que han ocurrido muchas cosas, pero de manera muy continua y no diría que ya hace quince años que me metí con Bebo y Trueba en un estudio y acabamos todos llorando.

-¿Le impone mucho el paso del tiempo? ¿Piensa en ello a menudo?

-Cada vez más, imagino que es natural, pero tengo tantos recuerdos... Algunos me parecen tan cercanos que, cuando alguien me dice, 'no, de eso ya hace siete o diez años', tengo que pararme y reflexionar. Con mis hijos me pasa lo mismo, cada vez que parpadeo ya están más mayores.

-Para analizar el peso de las agujas del reloj conviene dejar de pisar el acelerador, ¿no? ¿A qué velocidad le gusta a usted vivir la vida?

-Me gustaría poder vivirla un poco más a mi ritmo, pero también tengo un compromiso con mi trabajo que me hace vivir menos tranquilo de lo que me gustaría. En cualquier caso, trato de aprovechar todo mi tiempo libre para estar con mi familia y los míos, que es lo que más disfruto.

-¿Cuánto tiene este concierto de tributo y celebración de la figura del inolvidable Bebo Valdés?

-Mucho. Yo le celebro en casi todos mis conciertos, es una de las grandes figuras que me ha inspirado en mi trabajo y en mi vida personal, pero con estos conciertos más aún.

-¿Cuál es el recuerdo más emotivo que guarda de él, el momento más especial que vivieron juntos?

-La grabación del disco sería uno de los más emotivos, sin duda. Ya habíamos estado juntos en un estudio para hacer un par de colaboraciones, pero ver cómo fluía la música desde dos puntos de vista tan diferentes y cómo nos entendíamos tanto conociéndonos tan poco fue estremecedor.

-En su opinión, ¿cree que existen sucesores reales para gigantes de la talla de Bebo Valdés?

-No sé, está claro que llegarán otros músicos con mucho talento, pero hay algunos como Bebo que son insustituibles. Y su música está ahí, no necesita sucesión.

-¿Qué cree que tuvo aquel disco para fascinar de una manera tan apabullante a público de todo el mundo?

-Conectó con la gente. Fue una conexión entre dos generaciones con canciones que estaban en el imaginario de todos. Era una fórmula nueva y muy auténtica.

-¿Cómo recuerda los primeros compases de creación del disco?

-Con mucho cariño. Ahí aprendí que un proyecto tiene que fluir, que si las cosas tienen que ser, son. Todos estábamos en sincronía.

-¿En qué momento se dieron cuenta de que el disco estaba siendo un fenómeno a escala mundial? Me imagino que nunca pensaron en algo así mientras lo grababan, ¿no?

-Para nada, era un proyecto hecho entre amigos para nosotros y nos dimos cuenta cuando poco a poco, y sin hacer nada, se fue escuchando en todo el mundo. Y cuando empezamos a verlo en los top manta que, en aquel momento, solamente vendían música comercial.

-¿Cómo se canta este repertorio quince años después? ¿De qué forma afecta lo vivido en estos quince años a la hora de interpretar estas canciones?

-Muchísimo. Yo ya no soy el mismo y he repasado mucho este repertorio, he grabado otros proyectos y he aprendido mucho. Hemos respetado los arreglos originales, pero dejando mucho espacio a la improvisación.

-¿De qué manera influyó este disco en su manera de sentir y vivir la música?

-Me descubrió otros sonidos y me ayudó a trascender el flamenco para llegar al otro lado del charco. Allí me estaba esperando un mundo de sonidos y de experiencias. Además, comenzó mi relación con el piano, que me ha acompañado ya para siempre.

-¿Cuál es la mayor exigencia a nivel emocional que presenta este repertorio?

-Recordar a aquellos que ya no están. Es un repertorio muy sentimental que, por supuesto, me trae muchas memorias.

-Para un artista como usted, siempre proclive a la inmersión en otros géneros y estilos musicales, ¿qué opinión le merece el flamenco actual? ¿Cree que está un poco acomodado en el terreno más comercial?

-Hay gente haciendo cosas muy buenas. Está claro que el flamenco no vive su mejor momento, pero confío en que se recuperará.

-Y después de esta gira, ¿tiene próximo disco a la vista?

-Tengo varios proyectos en mente que estoy preparando, aunque aún no tengo claro el orden. Un disco de flamenco de estudio, un disco cantando a autores mexicanos... El tiempo dirá hacía qué dirección me decanto primero.

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