Ariel Rot: «He conseguido liberarme de las condenas del rock»

Ariel Rot

El argentino se presenta solo ante el peligro para repasar algunos de sus temas esenciales con la única compañía de una guitarra, un piano y su voz

A. FRUTOS

Lo mejor que te puede pasar cuando entrevistas a un artista al que realmente admiras es que la charla se convierta en una conversación sin espacios, una ida y venida de preguntas y respuestas que, progresivamente, pierden los signos de interrogación y apagan el piloto automático. Respetar la carrera profesional de un tipo como Ariel Rot entra dentro del terreno del sentido común, coherencia frente a toda una vida marcada por y para la música, pero uno no puede más que quitarse el sombrero ante el discurso, calmado, humilde y sencillo de una de las figuras esenciales del rock, y cien géneros más, en castellano. El argentino demuestra al otro lado del teléfono la misma elegancia con la que compone, escribe, interpreta y se relaciona con su guitarra, una extensión de su alma siempre por encima del artificio de cara a la galería. La excusa, digna de ser celebrada por todo lo alto, es su regreso a Murcia en el formato más desnudo posible, 'Solo Rot', es decir, acompañado en exclusiva por su voz, unas guitarras y un piano del que cada vez se siente más enamorado. Una oportunidad de oro para descubrir la intimidad de algunas de las mejores canciones facturadas en nuestro país durante las últimas cuatro décadas, con especial atención a la segunda fase de su carrera en solitario, gloriosa desde el principio con 'Hablando solo', en 1997, hasta el final, con el reciente 'La Manada' (2016). En el desarrollo de la misma, discos que urge reivindicar con insistencia devota como 'Ahora piden tu cabeza', 'Cenizas en el aire' o 'La huesuda'. Hablar con Rot, en definitiva, es un lujo a la altura de las circunstancias, incluso cuando, como sucede en esta ocasión, la conversación tiene lugar en un horario tan poco dado al festejo como las diez de la mañana.

Cuándo
Sábado 30, a las 21:30 horas
Dónde:
Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas.
Cuánto:
20 euros.

-Veamos el lado positivo. ¿Acaso no hay algo de rock and roll en madrugar?

-Si hay yo no me entero (risas). Mis hábitos nocturnos han cambiado bastante, soy una persona más diurna. Es raro que esté fuera de la cama cuando empieza a clarear, si sucede tiene que ser por algún concierto que se estiró demasiado, pero, normalmente, en mi vida cotidiana y familiar no hay lugar para eso.

-Tras presentar recientemente 'La Manada' en formato eléctrico y con banda y girar con Tequila, se vuelve a presentar de nuevo con el formato 'Solo Rot'. ¿Cómo consigue adaptarse a tres modelos de concierto tan distintos en un espacio tan corto de tiempo?

-Soy un poco previsor. Hace como dos años que no hacía este último formato y tiene cierta dificultad. Bueno, cada uno tiene sus cosas. Con Tequila, por ejemplo, tuve que trabajar un poco más lo que es el músculo, con 'Solo Rot' es una atmósfera mucho más delicada, es un proceso menos físico, más técnico, donde hago cosas que normalmente no suelo hacer.

-¿Qué tipo de canciones se desvisten más fácilmente?

-Fundamentalmente, las que tengan un texto que se sostenga, que tenga poder por sí solo. Afortunadamente, los textos tienen un lugar bastante importante en mis últimos discos, entonces no es complicado. Pero sí que hay canciones que no caben en este formato, como las que tienen el tono de rock and roll más sencillo y juvenil.

-A lo largo de sus discos nos hemos encontrado con canciones de blues ('Manos expertas'), con melodías al más puro estilo Beatles ('Gustos sencillos'), sonidos de Nueva Orleans ('Nunca es tarde para el rock and roll'), country rock ('Todavía es tarde') o incluso jugueteos con el jazz ('Rubias de New York'). ¿Cuándo empezó a vislumbrar la vida más allá del rock and roll?

-Va surgiendo a la par que uno va escuchando y descubriendo. Es como un alimento que luego cumple una función, algo así como salud musical. Descubres nuevos géneros y artistas. Bueno, mejor dicho, género y artistas viejos. El pasado musical es inabarcable. De hecho, todavía me queda muchísimo más por descubrir en el pasado que en la actualidad, en el sentido de que me resulta más contundente y emocionante. Tanto en el blues como en el jazz, en el country, en la música latina, en la música italiana, no sé, siempre hay nuevos descubrimientos que se van filtrando en lo que luego produces.

-¿Cree que existe una especie de conversación interna entre sus discos?

-Desde luego. En ese sentido, creo que hay una especie de trilogía formada por mis tres últimos trabajos, 'Solo Rot', 'La huesuda' y 'La Manada', que comienza cuando estoy a punto de cumplir cincuenta años. Es toda una década. Y, aunque 'La huesuda' funciona como la cara B de los otros dos en cuanto a la atmósfera musical y emocional, sí que están muy ligados.

-¿Y qué podemos esperar después de ellos?

-La verdad que no lo sé muy bien. Me da la sensación de que no tengo ahora suficiente estímulo como para agregar un disco más a esta trilogía. Creo que quiero hacer algo parecido a un paréntesis, pueden ser mil cosas, un disco en directo o de colaboraciones, no sé, pero algo que deje claro que esto era una trilogía, que eso no quede ambiguo.

-¿Es usted de los que defienden la teoría de que el último disco siempre es el mejor?

-Es imposible que uno piense que el último disco es el mejor. Está todo tan cercano, está la herida tan abierta, que uno necesita cierta distancia para evaluar sus propios trabajos. En este sentido, este verano estuve viajando mucho y un día decidí llevar algunos de mis discos para el trayecto, como 'Lo siento, Frank' o 'Ahora piden tu cabeza'. Y me sorprendió. A lo mejor en su momento me parecieron que era lo mejor que había hecho, sin embargo, ahora creo que los tres últimos discos son superiores, tienen otro nivel. Por supuesto, hay cosas que me encantó escuchar, pero sentí que eran discos irregulares, con obras menores y con otras muy grandes como 'Los tipos duros no bailan', que, por cierto, recupero en esta gira. Sin embargo, me sorprendió mucho, para bien, 'La huesuda'. Y sí, todo el mundo habla de 'Cenizas en el aire', y yo también opino que es un disco con unas canciones muy poderosas, pero no creo que la grabación, en general, esté a la altura de los últimos discos.

-¿Cuánto tiene el rock de liberación y cuánto de condena?

-Yo he conseguido liberarme de las condenas del rock. He conseguido, con cierto trabajo, huir del gran cliché del rock y pensar en él como libertad y como música.

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