Muher: «Buscamos la armonía y la belleza»

Los artistas Manuel Herrera y Francisca Muñoz, Muher./
Los artistas Manuel Herrera y Francisca Muñoz, Muher.

La pareja de artistas presenta una colección de obras sobre flores, colmadas de colorido

PEDRO SOLER

Han recorrido medio mundo, o más, y, «durante los años de nuestra trayectoria profesional, casi siempre hemos buscado y encontrado nuestra fuente de inspiración en los viajes. Aunque no hayamos dedicado anteriores exposiciones a pintar flores, la verdad es que las flores siempre nos has impactado. Las hemos ido recogiendo en cientos de fotografías y ahora disponemos de un recorrido y una visión del mundo, a través de las flores. Pensamos, hace tiempo, que, a propósito de la llegada de la primavera, nos parecía oportuno que nuestro trabajo coincidiera con esta época primaveral, que entraña la explosión de las flores. Así surgió 'De flor en flor'. Es un recorrido por el mundo, a través de las flores».

Así definen la exposición que Muher (Francisca Muñoz y Manuel Herrera) presenta en el Casino de Murcia. «Es algo que sí, nos ha costado trabajo, porque, antes de pintar, teníamos que elegir entre tantas fotografías». Y afirman que «fotografiar lo que encontramos supone para nosotros la búsqueda del color y de la luz, captar un instante que recogemos y que volvemos a ver, porque nos gusta repasar las fotos de nuestros viajes. Siempre hemos tenido ganas de centrarnos en esta temática de las flores. También la hemos sacado a la calle, teniendo como soporte los tranvías, autobuses, banderolas y carteles. Lo que podríamos llamar arte en movimiento. Esto es como la segunda parte de la exposición».

Dónde
Dónde:Sala Alta del Casino de Murcia (Trapería 18. Murcia). Horario:De 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00. Hasta el 8 de abril.

¿Es un modo de llegar al ciudadano o un recurso para dejarse ver? «Es la ilusión de llevar nuestro modo de pintar a la calle, para que lo pueda ver todo el mundo, incluso quien no acostumbra o no puede visitar las exposiciones. Podríamos decir que es una evocación de la llegada del azahar, de las flores, de las procesiones, del Bando de la Huerta..., situaciones que se van sucediendo en la primavera. Hay rosas, claveles, girasoles..., como primeros planos de montones de flores».

Para Muher, recuperar las fotografías es mejor que recurrir a la memoria de sus miradas, porque «las fotos siempre refrescan nuestras impresiones a través de las imágenes. Es como si las hubiésemos captado y las guardamos celosamente para volver a estudiarlas con mayor profundidad. Es como pintar una oreja: o estás mirando continuamente la de alguien, o no hay modo de pintarla, porque no es posible recordar una oreja. Al pintar una peonía o una rosa, aunque no sea un trabajo hiperrealista, y el nuestro no lo es, nosotros hacemos un concepto a través del color, porque tenemos una línea, que conforma la estructura y evoca las flores. No es hiperrealismo, pero, sin embargo, necesitamos contemplar lo que deseamos pintar: el original».

Todavía serán muchas las personas que no se expliquen este modo de pintar una misma obra al alimón; y sucede que, «son treinta y siete los años que llevamos trabajando juntos. En 1981, empezamos a hacerlo, casi sin darnos cuenta. Nos conocimos en un aula de dibujo, cada cual dibujando por su lado. Al poco, nos unimos para realizar una misma pieza, pero no le dimos mucha importancia. Nos compramos los primeros lienzos y empezamos a plantearnos, también sin darnos cuenta, pintar cuadros juntos; pero nos daba cierta vergüenza, y pensábamos que aquello había que ocultarlo. ¿Cómo íbamos a decir que eran cuadros que habíamos pintado entre dos? Nos daba reparo. Además, eran años, en los que para participar en un concurso, te exigían el DNI de una sola persona física. Ahora puede ser un grupo, una pareja o quien sea».

Para Muher, «el arte se puede hacer en solitario, a dúo o en colectivo, porque no tiene fronteras, ni hay un tope. Nosotros empezamos a hacerlo juntos y seguimos haciéndolo, porque es como sabemos. Muher es el resultado de la opción de Francisca y de Manuel. Cada uno tenemos nuestro lenguaje y nuestra propia personalidad, nuestra mirada, el ángulo distinto, la distinta visión del color, de la línea, del mundo...; pero el resultado de la fusión de nuestras visiones es el que es. Además, es el que nos gusta, el que sabemos y el que queremos hacer».

¿No surgen dificultades, ni discusiones, a la hora de enfrentarse a una misma obra? «La verdad es que cada cuadro y cada exposición entrañan un reto, porque el lienzo blanco nos pone nerviosos. Tenemos que buscar qué hacer y cómo contarlo. Aunque estemos muy estimulados, cuando llegamos al estudio y sabemos que hay que preparar la siguiente exposición, lo difícil es saber cómo vamos a canalizar toda la producción». Planteamiento que Muher supera, convirtiendo el lienzo blanco en «cuadros muy luminosos, muy alegres y coloristas. La luz es fundamental, porque sin ella el cuadro pierde profundidad y volúmenes. La luz hace brillar los colores, que se funden con la luminosidad. Esto es lo que produce emociones».

¿Alguna escuela? «Nosotros estamos metidos en una corriente expresionista, que puede calificarse como expresionismo fovista y lírico, porque, en el fondo, lo que hacemos es buscar la armonía y la belleza, a base de paisajes románticos y composiciones muy líricas de flores».

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Murcia, Arte

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