Bañar las entrañas

Siempre pensó que bajo el agua de la bañera otro mundo se agitaba tembloroso. Cuando sumergía su cuerpo sentía cómo parte de él cobraba vida propia y se mezclaba con sombras y reflejos que habitaban el agua. Su silueta, nítida y sensual en la superficie, perdía poco a poco el perfil real para convertirse en una sustancia voluble e indefinida al cruzar la frontera. Y en su espíritu, una mezcla de placer y temor. El deleite de sentir el tacto cálido de un líquido que la cubría casi con impudicia; el miedo al desaparecer en ese engañoso fluido que metamorfoseaba su esencia.:: FERNANDO CUADRADO MULERO

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