El amor triunfa en manos de Fígaro

El tenor Jorge Franco es Fígaro, 'El barbero de Sevilla'./Julien Roche
El tenor Jorge Franco es Fígaro, 'El barbero de Sevilla'. / Julien Roche

Esta obra de Rossini ambientada en Sevilla en el siglo XVIII es uno de los mejores ejemplos de la ópera bufa

NATALIA BENITO

Tan solo 13 días tardó Gioachino Rossini -que trabajaba por encargo- en componer 'El barbero de Sevilla', un magnífico ejemplar de la ópera bufa que se representa este domingo en el auditorio Víctor Villegas de la mano de Ópera 2001 en coproducción con la Ópera de Massy (Paris-Sud). La obra cuenta entre su libreto con la famosa aria 'Largo Al Factotum' conocida por el fragmento 'Figaro, Figaro, Figaro' utilizado en cine y publicidad.

En una representación en italiano -su lengua original-, con subtítulos en español, se pone en escena una de las óperas más representadas de la historia. Se trata de una obra divertida y jovial que se gestó en Nápoles doscientos años atrás. Sevilla, inspiradora para muchos autores, es la ciudad en la que está ambientada esta historia de amor que transcurre en el siglo XVIII. El viejo doctor Bartolo está empeñado en casarse con su pupila Rosina. Sin embargo, sus sentimientos no son correspondidos.

Cuándo
El domingo a las 19.00 horas.
Dónde
Auditorio Víctor Villegas.
Entradas
35 euros.

La función comienza con el joven Conde Almaviva, cantando bajo el balcón de Rosina, tratando de conquistar -con éxito- a una dama, encerrada en casa por su tutor. Almaviva acudirá a Figaro, el barbero más famoso de la ciudad que se implicará para que el amor entre Rosina y el Conde llegue a buen puerto.

Mientras tanto Bartolo, sabedor de lo que está sucediendo a sus espaldas, trata de impedir el encuentro entre ambos y acude a Basilio, un jesuita muy sospechoso, para acelerar su boda con Rosina.

La ópera es un continuo juego de idas y venidas, de estratagemas y alguna que otra calumnia por parte de los protagonistas. Por un lado el Conde que, con la ayuda del barbero, persigue el objetivo de acceder a la casa de Rosina y para ello se disfrazará de profesor o soldado. Por otra parte, el doctor Bartolo, que renace de sus cenizas tras una enfermedad, junto a Basilio tratará de ingeniárselas para unirse, cuanto antes y para siempre, con su amada.

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