Qué hacer si mi hijo tiene piojos

Una madre revisa el cabello de su pequeño en busca de piojos. /Paco Puentes
Una madre revisa el cabello de su pequeño en busca de piojos. / Paco Puentes

El Servicio de Epidemología de la Consejería de Sanidad aconseja no llevar a los niños con pediculosis al colegio durante dos o tres días

LA VERDAD

Todo padre tiene que enfrentar en algún momento de la vida de su hijo un episodio de pediculosis —nombre científico que se le da a tener piojos vivos en la cabeza—. Sobre todo al inicio del curso escolar, época en la que estos parásitos saltan de cabeza en cabeza hasta llegar a la de nuestro hijo. La primera alarma suele aparecer cuando el pequeño trae a casa una circular que remite su colegio, informando de la presencia de piojos en el centro.

¿Cómo saber si mi hijo tiene piojos?

Lo primero que hay que hacer es revisar la cabeza del niño. Sobre todo en la nuca y detrás de las orejas, donde suelen anidar las liendres —huevo de piojo—. Es importante saber que entre la puesta de los huevos y la aparición de los piojos pueden pasar entre 10 y 14 días. Un piojo adulto vive entre 20 y 30 días y cada hembra puede poner entre 150 y 200 huevos. Por eso es importante que, una vez detectados y comenzado el tratamiento, revisemos cada dos o tres días la cabeza de nuestro hijo.

¿Hay algún tratamiento preventivo?

En realidad, no. Con una buena higiene debería ser suficiente. Los expertos recomiendan lavar el pelo con champú normal cada dos o tres días y cepillarlo con frecuencia. No se recomienda el uso preventivo de champús específicos para piojos porque podría producirse una resistencia al producto y sería menos efectivo en caso de acabar albergando a estos bichos. Para atajar a tiempo el problema o detectarlo lo antes posible, los especialistas aconsejan revisar la cabeza del niño una vez por semana.

¿Qué hago si mi hijo los tiene?

Una vez que se han detectado en la cabeza del niño, hay que avisar al profesorado del colegio o guardería. Además, también habrá que revisar a todas las personas que hayan tenido contacto con él en los últimos días. Desde el entorno escolar hasta el familiar, porque es muy importante tratar a todos los infestados a la vez.

¿Debo llevar a mi hijo al colegio?

Muchos padres cometen el error de enviar a su hijo al colegio para que no pierda clase, a pesar de tener piojos. La recomendación del Servicio de Epidemología es que no debe permitirse la asistencia a clase de un niño con pediculosis. El pequeño puede volver al centro después de dos o tres días, cuando haya terminado el tratamiento, o bien al día siguiente de la primera aplicación del tratamiento, ya que el riesgo de infestación se reduce de inmediato.

¿Cómo se quitan los piojos?

El tratamiento es sencillo: con una loción o gel pediculicida, que contienen insecticidas de uso tópico. Se aplica sobre el cabello seco hasta cubrir toda la cabeza. Se deja actuar el tiempo necesario según las indicaciones del fabricante. Después se lava la cabeza con agua abundante y se realiza un cepillado con un peine de púas o lendrera. Durante los dos o tres días posteriores, se seguirá revisando la cabeza del niño para continuar quitando piojos o liendres muertas.

Además…

También es importante recordar a los padres que, en el momento que descubran los piojos, tienen que lavar a más de 55 grados toda la ropa del hogar con la que hayan tenido contacto los pequeños: sábanas, cojines, toallas, etc. A los 7 o 10 días de la primera aplicación del pediculicida se realizará una segunda, para eliminar aquellas liendres que hayan podido quedar vivas después de la primera.

¿Y si el niño se sigue rascando la cabeza?

Tranquilidad. Lo más probable es que sea por una reacción alérgica al pediculicida. Aunque también puede que haya cogido piojos de nuevo y tengamos que repetir todo el proceso.

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