La red de caminos verdes crece

Un ciclista recorre la nueva Vía Verde de Cartagena entre Fuente Álamo y Campillo de Arriba.Gráfico
Un ciclista recorre la nueva Vía Verde de Cartagena entre Fuente Álamo y Campillo de Arriba. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

Concluyen las obras de la Vía de Cartagena a Totana y las del ramal de La Pinilla a Mazarrón, que amplían la red de itinerarios para la práctica del cicloturismo en la Región en otros 67 km

Pepa García
PEPA GARCÍA

El Consorcio de Vías Verdes de la Región de Murcia aún no ha recepcionado la obra -la empresa concesionaria está ultimando pequeños detalles y la entrega se producirá en los próximos días- y la Vía Verde del Campo de Cartagena, que nace entre El Bohío y Los Dolores (Cartagena) y concluye en la Estación de Ferrocarril de Totana, con un ramal que la une con Mazarrón a la altura de La Pinilla, ya cuenta a diario con cientos de usuarios. A pedales o caminando, los cicloturistas y vecinos de la zona ya sacan partido a esta nueva infraestructura que ayudará a promover el ecoturismo en la Región y que desde el Instituto de Turismo de la Región prevén que tendrá unos 50.000 usuarios al año.

Con una inversión de 1,3 millones de euros, el 80% procedente de los Fondos Feder, se ha logrado recuperar el nonato trazado de ferrocarril, proyectado en 1908 para unir La Pinilla con Águilas y Cartagena, y que, en 1928, una revisión planteó una nueva obra entre La Pinilla y Totana y relegó el tramo a Águilas. Cuando estas obras estaban casi terminadas, en los tramos que a partir de ahora ocupará la Vía Verde, un informe negativo del Banco Mundial, en los años 60, desaconsejó su puesta en marcha y los raíles nunca se instalaron.

50.000
personas usarán cada año las vías verdes de Cartagena y Mazarrón.

Precisamente esta es una de las causas de los problemas más frecuentes que han surgido en la recuperación de este y otros antiguos trazados férreos: la ocupación irregular de los terrenos propiedad de Adif.

Así ha ocurrido en las actuales instalaciones de Sabic (antes General Electric), que están atravesadas por el antiguo trazado del ferrocarril. Por tanto, para poder dar continuidad a la Vía Verde, la empresa ha tenido que hacer una permuta de terrenos y el itinerario discurre ahora, pasada La Aljorra -en el punto kilométrico 10,5-, por el perímetro de los terrenos de la industria y paralela a la RM-602, para volver luego -km. 15,7- al antiguo trazado del ferrocarril.

Justo en este punto, el vuelo de un cernícalo sobre la zona deja constancia de que el área es un espacio rico en fauna, en el que la pequeña rapaz consigue sus presas con facilidad.

A pleno sol durante la práctica totalidad del recorrido, en los dos ramales que ahora está a punto de inaugurar el consejero de Turismo, Cultura y Medio Ambiente, Javier Celdrán -falta por concretar la fecha-, se han instalado 10 áreas de descanso entre El Bohío (Cartagena), y Totana, y tres más en el que va de La Pinilla (con área compartida) a Mazarrón. Sin embargo, estos espacios con carteles informativos sobre el punto kilométrico de la ruta, distancia hasta la siguiente área de descanso y duración del trayecto a pie y en bicicleta, entre otros datos, carecen todavía de sombra.

«Se han plantado algo más de 1.600 árboles en los márgenes y en los alrededores de las áreas de descanso, algarrobos y pinos, y, hasta la llegada del otoño, irán recibiendo riegos de socorro para garantizar que no se secan», explica el gerente del Consorcio de Vías Verdes, Juan Soria.

De momento, los responsables de la obra están instalando protectores en los diminutos retoños de árboles, para evitar que los conejos y las liebres, muy abundantes por la zona, se los coman. Igualmente, las brigadas de la empresa constructora concluyen los últimos detalles: limpian de malas hierbas los márgenes de la vía, reponen los pivotes metálicos que impiden el acceso de vehículos a motor a la vía que algunos vecinos poco cívicos se han dedicado a arrancar. «La gente se ha acostumbrado a utilizar este trazado, en desuso desde su construcción, para acceder a sus fincas o a sus viviendas. Ahora tienen que tener claro que, salvo unos pocos tramos de uso compartido, no podrán seguir haciéndolo y eso siempre genera conflictos», constata Soria, y añade: «Fíjate los años que lleva la Vía Verde del Noroeste y todavía tenemos algunos problemas».

Precisamente para evitar estos conflictos, así como el uso inapropiado de esta infraestructura. «Ves a la gente que utiliza la Vía Verde para pasear al perro y que haga sus necesidades -comenta uno de los futuros responsables del mantenimiento a la vista de dos de estos usuarios-. Y esos mismos, que no recogen las heces de sus mascotas, luego vendrán a decir que no limpiamos el itinerario».

La futura ordenanza «es una herramienta necesaria y el objetivo es llevarla a la próxima Junta de Gobierno del Consorcio, en la que participan todos los alcaldes de los municipios por los que discurre la Vía Verde. El borrador está prácticamente terminado y, si da tiempo, se aprobará el próximo julio. Si no, habrá que dejarla para la junta de noviembre», explica Soria, que asegura que, luego, cada alcalde la llevará a Pleno para su aprobación definitiva.

Será la aprobación de esta ordenanza la que permita intervenir, y sancionar si es necesario, a los agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, que «ahora carecen de una normativa que les ampare», añaden desde el Consorcio de Vías Verdes.

Ya en Fuente Álamo, a unos 20 kilómetros del inicio, la Vía Verde se mete de lleno en el entramado urbano y, por la calle Central, primero, y la calle de la Vía, después, atraviesa esta localidad para regresar de nuevo al recorrido entre parcelas de cultivo y cebaderos, bastante abundantes por la zona. Justo en este área, los operarios retocan estos días las señales instaladas para dar preferencia a la vía sobre los caminos con los que se cruza -no así con las carreteras, en los que la señalización recomienda al cicloturista bajar de la bicicleta y cruzar a pie para evitar riesgos innecesarios-. También están terminando de señalizar la vía en su tramo urbano por Fuente Álamo y concluyendo la aplicación de la capa de polímeros que terminará de compactar la zahorra evitando que el tránsito por la vía levante polvo y, sobre todo, que el agua de lluvia deteriore el firme. «Se han probado en los tramos recién repuestos de la Vía Verde del Noroeste, en Alguazas y Campos del Río, y tienen un efecto impermeabilizante que hace que no se acumule el agua y, por tanto, no se estropee», explica el director de las obras y jefe de Infraestructuras del Instituto de Turismo de la Región, Juan Pedro Marín.

El recorrido, algo pedregoso todavía en algunos tramos a falta de este último tratamiento, continúa por la antigua vía hasta Campillo de Arriba (a poco menos de 30 km del inicio), donde otro conflicto con un vecino ha obligado a retrasar la señalización de un pequeño tramo, que se llevará a cabo estos días.

En torno al kilómetro 31 llegarán al cruce de La Pinilla, donde, si siguen hacia la derecha, se dirigirán a Totana y, si van hacia la izquierda, enlazarán con el ramal de Mazarrón.

En terreno excavado en trinchera, agucen la vista y no dejarán de ver mochuelos al acecho de conejos y liebres, que han construido sus madrigueras en los taludes, en las que se meten en cuanto perciben la presencia de humanos. Junto al vertedero, que ha habilitado una nueva entrada para no pasar por la Vía Verde, abundan los plásticos que se escapan antes de engrosar la montaña de basuras.

Ya, prácticamente en llano, tras pasar el alojamiento rural Ventaseca y superar la RM-23 por un paso subterráneo, la Vía Verde llega hasta la Estación de El Romeral, en tierras alhameñas, el único edificio levantado durante la construcción de la vía férrea, hoy en estado de abandono. «Tenemos pendiente un encuentro con el alcalde de Alhama para estudiar la posibilidad de recuperarla con Fondos Feder, siempre que el Ayuntamiento se haga cargo de poner en marcha y dar servicio a la infraestructura montando un centro interpretativo de los saladares del Guadalentín o un albergue», aclara Soria. Algo todavía por decidir.

Ya solo quedan unos 11 kilómetros para llegar a la Estación de Totana, tras salvar el río Guadalentín, donde el Instituto de Turismo estudia enlazar esta ruta con la Senda del Agua, para unirla en Mula a la Vía Verde del Noroeste o buscar otro trazado alternativo hacia Bullas.

Igualmente, en su inicio en Cartagena, es posible aprovechar el carril-bici, justo en frente, para llegar pedaleando hasta el Barrio Peral.

Si en vez de dirigirse a Totana, optan por coger el ramal que les conduce a Mazarrón (a 13 kilómetros desde el área de descanso de La Pinilla), cuando concluyan la Vía Verde, a la altura de la carretera RM-D4, pueden seguir las indicaciones de la ruta BTT de International Mountain Bicycling Association (IMBA) y el recorrido les conducirá hasta las erosiones de Bolnuevo, cruzando la rambla de Las Moreras, junto a la zona Ramsar y bajo el yacimiento argárico del Cabezo del Plomo, para dejarse deslumbrar por el espejo plateado que es el Mediterráneo y darse un merecido y refrescante baño.

Más

Fotos

Vídeos