Las tortugas moras recuperan las tasas de reproducción

Ejemplar de tortuga mora, en libertad./ Guillermo Carrión / AGM
Ejemplar de tortuga mora, en libertad. / Guillermo Carrión / AGM

Voluntarios de Serbal y Ecologistas en Acción afrontan los días 12 y 13 el último muestreo del año junto a investigadoresde la Miguel Hernández

Pepa García
PEPA GARCÍA

En plena época de apareamiento, la Universidad Miguel Hernández (UMH), con ayuda de voluntarios de las asociaciones Ecologistas en Acción y Serbal, muestrean siete áreas de Murcia y Almería habitadas tortuga mora ('Testudo greca'). El seguimiento de las poblaciones de esta especie -catalogada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en peligro por el Atlas y Libro Rojo de los anfibios y reptiles de España- es una prioridad para el departamento de Biología Aplicada de la UMH. De hecho, son ya casi 20 años los que los integrantes de este área llevan realizándolos para estudiar la evolución de las poblaciones, su reproducción, su longevidad, su respuesta a los cambios climáticos o los efectos de la fragmentación de sus territorios. Ahora también están centrados en analizar cómo el sufrimiento y el estrés al que se ven sometidas las tortugas en situaciones adversas afectan con el paso del tiempo a la longitud de las cadenas de telómeros del ADN y, por tanto, a su longevidad, resume Roberto Rodríguez, investigador de la UMH.

El próximo fin de semana, 12 y 13 de mayo, saldrán al campo en La Tova, que acoge una de las mayores poblaciones, y la Sierra de Almenara, en los municipios de Águilas y Lorca de la Región de Murcia, y en Huércal-Overa y Vera, en Almería, para concluir los seguimientos de 2018. «Las convocatorias son todo un éxito, siempre contamos con voluntarios en lista de espera», cuenta Brígida Aránega, de Ecologistas en Acción, que destaca que, este año, por primera vez, han detectado ejemplares en plena cópula «por el ruido del golpeteo contra el caparazón, es como si chocarán dos piedras», detalla Brígida. También, cuenta, pese a los años que llevan haciéndose los seguimientos, es muy alto el porcentaje de ejemplares encontrados que no están marcados «y me refiero a ejemplares adultos, de más de 10 y 15 años. En concreto, en el anterior muestreo (los pasados 21 y 22 de abril), encontramos una tortuga enorme, a la que ya ni siquiera se le podían contar los años, y que estimamos que tenía, sin duda, más de 25 años», explica cómo curiosidades.

Quiénes
Investigadores del departamento de Biología Aplicada de la Universidad Miguel Hernández con voluntarios de Ecologistas en Acción.
Dónde
La Tova y la Sierra de Almenara (Lorca y Águilas).
Cuándo
Sábado 12 y domingo 13 de mayo.

Son a las tortugas recapturadas a las que se realiza un análisis más exhaustivo que les permite hacer análisis comparativos. «Hasta que no son subadultos, en torno a los 7 años, no se les marca, para evitar la época con mayor mortandad de las poblaciones, la infantil», aclara Aránega.

Junto al estudio biométrico completo (toma de peso y medidas), los investigadores realizan radiografías a las hembras, para saber cuántos huevos tendrán en la siguiente puesta, y extraen muestras de sangre para analizar el ADN, entre otros parámetros. «Mientras que en 2014 y 2015 detectamos que con la sequía habían descendido las puestas (pueden llegar a tener hasta tres en una temporada) y el número de huevos en cada una de ellas, este año estamos comprobando que se han recuperado y estabilizado las tasas reproductivas. Se han estabilizado», explica Roberto Rodríguez, aunque advierte de que todavía tiene que terminarse la última tanda de muestreos para poder analizar los datos y compararlos. Aunque, de momento, sí pueden afirmar que esta temporada no han encontrado tantos ejemplares muertos como en las de 2014 y 2015 y que los transe tos que realizan para cenar las poblaciones les sirven para detectar los puntos negros para las poblaciones, como algunas de las carreteras que atraviesan sus hábitats o algunas zonas de laboreo.

Águilas 'tortugueras'

Los datos recopilados durante los años de seguimiento han permitido descubrir a los investigadores de la UMH que hay determinadas poblaciones de águilas que se han especializado en precario tortugas haciendo uso de rompederos (rocas contra las que estrellan las tortugas para romper su caparazón), sobre todo cuando escasean otro tipo de presas como conejos, una práctica que les permite complementar su alimentación y para la que las águilas necesitaban adquirir una capacitación. «Había nidos de águilas con numerosos restos de tortugas. Además, los datos del estudio revelan que seleccionaban para capturar a las hembras más grandes», detalla Rodríguez.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos