Jornada de 'pesca' entre el optimismo y la náusea

Jornada de 'pesca' entre el optimismo y la náusea

'La Verdad' acompaña al 'Proyecto Anguila' en una de sus jornadas de muestreo en la red de riego de la Huerta

Pepa García
PEPA GARCÍA

Hoy toca recoger las nasas, después de 24 horas en azarbes y acequias, para ver cuántas anguilas europeas han quedado atrapadas. El objetivo no es pescarlas, sino estudiar su presencia y densidad en el Segura, las acequias y los azarbes, cinco años después de su regreso oficial a la Región, medirlas y pesarlas, para estimar la salud de la población, y extraer conclusiones que ayuden a elaborar un plan de gestión.

La primera parada es el azarbe de Monteagudo, un punto en el que en todos los muestreos han tenido resultados positivos. Hoy no va a ser menos. La primera nasa, sumergida en el lodo, aparece rodeada de trozos de papel higiénico y desechos parecidos. «En la huerta sigue habiendo casas que vierten a los azarbes», comentan como explicación al nauseabundo panorama al que se tienen que enfrentar, con más frecuencia de la deseada, los biólogos del 'Proyecto Anguila'. La 'trampa' está vacía; también la segunda.

Unos cientos de metros más adelante se convierte en una odisea rescatar otra de las 'trampas'. Plásticos, botes, botellas y restos de enseres domésticos rodean la nasa que, increíblemente, aparece con inquilino: una anguila de 37 cm. y 94 gr.

«Las anguilas son depredadoras, pero también carroñeras», aclaran los especialistas. Y también llaman la atención sobre la necesidad imperiosa que existe de mejorar la gestión de residuos en la red de riego. «Esto es más una cuestión de educación, pero hay que dejar de usarla como vertedero, sobre todo los azarbes. También apostamos por continuar con el planteamiento de recuperar pozas y revegetar las riberas de estos cauces con especies autóctonas», recomiendan Parrondo y Verdiell justo antes de que un hedor insoportable les lleve a descubrir el cadáver putrefacto de lo que aparenta ser una oveja, que no parece haber llegado allí por casualidad o accidente.

Haciendo de tripas corazón, Paz Parrondo y David Verdiell continúan el muestreo. Las sorpresas no han terminado, también en el azarbe Monteagudo capturan un barbo de 553 grs. y 35 cm. «hasta la furca -extremo menos prolongado de la aleta caudal, en su centro-», un pequeño galápago leproso que, al poco de ser liberado, se recupera de una inmersión demasiado prolongada, y otra anguila.

El recorrido de hoy continúa, tras liberar los individuos capturados en el mismo hábitat, por el azarbe del Bollo, en las proximidades de Alquerías. Allí, la mañana de pesca continúa con éxito: dos barbos pequeños, un alburno, una carpa y cuatro anguilas se suman a las capturas de la provechosa y soleada jornada matutina. En el del Bollo, las anguilas son más grandes, pero los fondos están tan fangosos como los del azarbe de Monteagudo y se remueven al paso de las carpas que lo enturbian impidiendo la visión. «Al final, lo que tendremos es una red insalubre, sucia, con química», reflexiona en voz alta Parrondo, que espera que el 'Proyecto Acequias Vivas', en el que colaboran el Ayuntamiento, la UMU y, de momento, las juntas municipales del barrio el Progreso, La Arboleja, Rincón de Beniscornia, Algezares, Guadalupe, Aljucer y Monteagudo, ayuden a revertir la situación.

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